Donde mejor birllan las estrellas
A quienes son la esperanza del mundo, en palabras del Héroe Nacional José Martí, estuvo dedicado el más reciente espacio de promoción literaria Sábado del Libro, en que eran presentados dos nuevos títulos que, en la Colección Ala y Espuela, publica la Editorial Oriente: Dice la luna, de Cristina Obín, y Triquiñuela triquitraque. Recovecos del lenguaje, de Isabel Blanco Reyes.
Para el narrador, investigador y periodista Enrique Pérez Díaz, quien presentaba estas obras, «ambas autoras, con voces muy propias, entramadas desde el discurso vivencial, la sensibilidad de mujeres y madres —y hasta el magisterio de quien enseña más con hechos que con prédicas moralizantes o retóricas— reivindican a esa infancia que presumen su mejor destinatario».
Como resulta fácil advertir –aclaraba—, las poéticas de Cristina Obín y de Isabel Blanco Reyes no son nada “infantilistas” o simplonas y están marcadas por más de una influencia de escritores clásicos en el panorama de la literatura infantil y juvenil de la isla, entre ellos Nicolás Guillén, Mirta Aguirre, Emilio Ballagas y tantos otros que las antecedieron.
Recordaba el autor de ¿Se jubilan las hadas?, la admiración que siempre ha sentido por estas dos creadoras, relevantes figuras de la cultura cubana contemporánea: la actriz Cristina Obín, inolvidable en el personaje de Leonor de Eboli-Capitán Tormenta para la televisión, y la bailarina Isabel Blanco Reyes, igualmente inolvidable en su interpretación de la mítica Isadora Duncan.
Con Dice la luna, Cristina Obín demuestra –en opinión de Pérez Díaz— la gran poeta de fibra humana que es, con un lirismo que apela al imaginario universal de la infancia, trasvasada en lo muy cubano y actual, que evoca sentimientos eternos como el amor, la nostalgia, la soledad, el modo de explicarse el mundo y cuanto de él nos asombra o inquieta.
Aunque son varias las obras publicadas por esta autora –entre ellas Canciones para contar, Casa de tela y De papel—, este libro la sitúa «en una madurez creativa sin concesiones y con el atisbo de nuevas puertas incluso hacia la narrativa, pues se debe reconocer que su poesía no es huera e intrascendente, sino muy lúdicra y siempre con una historia que contar al niño».
Por encontrarse fuera de la isla, Cristina Obín no participaba en este Sábado del Libro, pero los asistentes a este tradicional encuentro semanal llevado a cabo en la Plaza de Armas habanera escuchaban, leído por propio presentador, uno de los poemas de Dice la luna, titulado “Lluvia”.
Triquiñuela triquitraque. Recovecos del lenguaje es el segundo libro publicado por Isabel Blanco Reyes, antecedido por Nanas de la abuela sola, aparecido en el año 2008. Una obra –según Pérez Díaz— alegre y danzarín como su cuerpo, poblada de sueños y memorias, de duendes y abuelas y, sobre todo, del amor que nuestra infancia requiere en sus primeras edades.
Este nuevo poemario, también publicado por la Editorial Oriente, «logra un lirismo a partir de lo cotidiano, enhebrando no solo sentimientos y vivencias trascendentes para cualquier humano, sino apelando al verso con un sentido de nonsense (disparate) y una imaginería que se sirve de entrecruzar palabras para dotarles de una semántica que cuenta muchas anécdotas».
Además de agradecer a la Editorial Oriente por la publicación de su libro, Isabel Blanco Reyes afirmaba que «como mujer cubana he gustado mucho, he celebrado mucho, el buen decir, porque tenemos derecho a expresarnos en nuestro lenguaje de una manera sencilla, de una manera entendible y de una manera profunda».
“Bocavurlario” era el poema incluido en Triquiñuela triquitraque. Recovecos del lenguaje que leía Blanco Reyes al cierre de su intervención. Un texto centrado en el rejuego de palabras, en que utilizó palabras compuestas, de manera que fueran creando una armonía, una musicalidad y que lograran establecer una relación entre ellas.
En el exergo a Dice la luna –comentaba Enrique Pérez Díaz—, Cristina Obín reproduce las palabras en que el Principito se pregunta “si las estrellas están encendidas para que cada cual pueda un día encontrar la suya”. Solo le quedaría responderle al inefable niño que sí, las estrellas esperan por nosotros, aunque se hayan ido, su luz traza senderos que luego son confines por descubrir».
«Eso demuestran con su obra estas artistas, escritoras, mujeres –concluía el reconocido narrador para niños y jóvenes—, que siempre serán estrellas en mi particular universo y cuya luz ambas proyectan hoy hacia los niños, que son futuro, promesa de redención para la especie, que son infinito y más allá, el sitio encantado donde mejor pueden brillar las estrellas».
Editado por: Dino Allende
