Puntos de lo diverso. II
1
Ortografía. En mi adolescencia, un profesor me requirió porque escribí tivio y no tibio, como parece que debe ser. Me sorprendí: ¡pero si el significado de esa palabra es «tivio»! Me parecía que tibieza debería escribirse con una V. A mi juicio es(y parece que es un algo errado) más «estético». En la búsqueda de la estética de las palabras, descubrí muchas que son bellas en su escritura y pronunciación pero tienen significados terribles, como sífilis. Otras son (o suenan) horribles, y su significación resulta dispar de su fealdad, como grajo (cuervo). Algunas son insalvables: sobaco, qué palabra tan fea. Sigo pensando que es más bella la escritura de «agua tivia».
2
Lectura. Leo el Alexis (1929) de Maguerite Yourcenar. Es el Calamus de Walt Whitman, al que José Martí llamó: «el libro enormemente extraño en que canta el amor de los amigos». Son «los placeres prohibidos» de Luis Cernuda. Es también un poco el Demian de Hermann Hesse, o el «TonioKroger» y hasta la Muerte en Venecia de Thomas Mann. Saben del asunto Oscar Wilde y Paul Verlaine. Y hasta Dante Alighieri, quien creó todo un círculo en el Infierno para tales avatares. Mucho más se argüiría (graciosa conjugación, y rara, del verbo argüir), pero dejémoslo ahí.
3
Especulación. Según Bergson, existe en el Universo una fuerza análoga al espíritu creador del poeta. Esta «energía» se escapa de la inteligencia y solo puede ser aprehendida por la intuición. Él la llama elam vital, pero me parece mejor llamarla poesía. Solo que la palabra poesía ha sido tomada desde la antigüedad para denominar a un género literario. Es ella, la poesía, quien «llega» como una sutil fuerza cósmica y se instala en el cerebro del ser vivo e inteligente, de donde brota un poema o actitudes sorprendidas y admirativas ante la realidad. Quizás un día se descubra esa fuerza, aunque no sé bien si tendría partículas, como el gravitón.
Otra especulación. El famoso Alexander Baumgarten, en Reflexiones filosóficas acerca de la poesía (Buenos Aires, 1964) llegó a la conclusión de que ella es: «un discurso en el que por la observación de las cualidades técnicas [metro] se representa un hecho con la mayor viveza posible, el cual, con toda su fuerza comprensiva, se introduce en el ánimo del lector para conmoverle de una determinada manera». No le discutamos a nadie su definición de poesía. Todas, o casi, son correctas, y menos a un pensador que murió hace doscientos cincuenta años... Su Meditationesphilosophicae de nonnullis ad poema pertinentibus es de 1735, de modo que al menos llevamos trescientos años definiendo a la poesía de manera ininterrumpida, sin contar a Virgilio, Horacio, Ovidio y dando un saltito en la misma península, a Petrarca.
4
Meditación. El mundo está tan poluido que ya no hay espacios místicos para meditar, como hicieron los sabios, en medio de esta «globalización» hasta de los desiertos, a donde en su tiempo no contaminado se retiró Cristo. A pocos se les ocurre ya la meditación intramontana, porque esas sierras y grandes montañas están llenas de alpinistas. Hay pocos valles solitarios a donde se debe recluir el ermitaño, o cavernas apropiadas, o ríos a la vera del cual solo se escuchan trinos. Llegará el día que el ser para la meditación deberá tomar una nave e irse a meditar a la Luna, a un asteroide, a la lejana Europa, luna maravillosa debajo de cuya superficie debe de haber vida. La poesía, su lectura, su goce, va siendo una de las últimas meditaciones plenas del ser sobre la tierra, budista o mahometano, cristiano copto o romano. Creo en la poesía que ayuda a meditar.
5
Otra meditación. El gran problema de la vida tal y como la conocemos es ser depredadora, necesita de vida para alimentarse. Hay que matar para comer. El sabor de la carne parece glorioso, y no es más que deprimente asesinato. Si el ser se hace vegetariano entonces come las plantitas vivas, mata a la lechuga para comer. Los animales de corral no saben que un depredador simpático les echa alimento para comérselos. No lo van a saber. Puede que la actitud depredadora no parezca poética, pero no solo de poesía vive el hombre. Habría que crear un orbe nuevo en que el alimento sea solo la energía limpia emanada de las estrellas. Simpático el venezolano Luis Britto García, que ideó en La orgía imaginaria (1983) «un ser mitad animal y mitad vegetal que vive de devorar sus propios retoños», o esta «perla»: «Un animal exquisito que se alimenta haciéndose comer por otros, para luego devorarlos desde adentro». Britto imagina «un ser que no necesita ser» y descarga sobre los poetas una suerte de «maldición», también a su modo depredadora: «solo un poeta puede conocer qué cosa es un poeta, y odiarlo lo suficiente como para prohibirle la entrada en su reino». Hay que imaginar otros seres, para ver si alcanzamos a ser como ellos.
6
Erratas. ¡Qué sorpresas nos dan las erratas! Escribí en 1988 «la sociedad socialista» y salió «la soviedad socialista». Entonces yo era editor en la Editorial Letras Cubanas, época de linotipistas y no de computación, donde experimenté el horror de peligrosas erratas políticas: escribí «el Poder del Estado» y salió «el Joder del Estado»; «el magno acontecimiento» se transformó en «el mango acontecimiento»; «hay que luchar por el dominio del proletariado» devino «hay que luchar por el demonio de proletariado». Hay erratas procaces como cuando me refería al «culto poeta», y en la edición del texto faltó la T. Yo no sé si nos engaña a veces el subconsciente (freudianos estamos), y decimos lo que no decimos por culpa de las erratas.
Editado por Yaremis Pérez Dueñas
