James O’Kelly, autor de un libro inolvidable
Puede parecer exagerado pero al cabo de algunas décadas de haberlo leído sigo considerando a La tierra del mambí, del irlandés James O’Kelly, como uno de los libros que llevaría conmigo en el viaje sin regreso a una isla perdida. Curiosamente no es un libro de viajes, ni una novela, ni un cuento, ni un poema, tampoco un ensayo. Es una aventura con elementos heroicos, protagonistas reales, episodios de la vida en campaña de hombres decididos a luchar y morir por Cuba, incluida una entrevista comentada, larga, muy humana, todo lo cual hace del relato una amena lección de historia y una razón profundísima para sentir admiración hacia los que en 1868 iniciaron la gesta independentista.
Liberal, valeroso y tras la búsqueda de la verdad, el corresponsal irlandés James O’Kelly embarcó en Nueva York el 14 de diciembre de 1872 y llegó a La Habana unos días después. Venía con un encargo especial: entrevistar en la manigua libertadora a Carlos Manuel de Céspedes, presidente de la República en Armas.
Lo primero que hizo O'Kelly fue participar al Capitán General de la Isla acerca de sus intenciones. Se lo hizo saber así: “El objeto de mi visita es examinar, sin prejuicios ni parcialidad, el estado de la insurrección”. Como comprenderá el lector, ninguna gracia hicieron sus palabras a las autoridades colonias.
A mediados del mes de febrero de 1873 salió en busca del territorio mambí, en la zona oriental del país y el 6 de marzo se entrevistaba en los campos de Cuba Libre con el presidente Céspedes.
Al Padre de la Patria lo retrata así:
Aunque el presidente Céspedes es un hombre de corta estatura, posee una constitución de hierro. Nervioso por temperamento, permanece siempre en una posición recta. Los rasgos de su fisonomía son pequeños, aunque regulares. De frente alta y bien formada, y ojos entre grises y pardos, aunque brillantes y llenos de penetración, refleja en su cara oval las huellas dejadas por el tiempo y los cuidados.
O'Kelly se mantuvo con las fuerzas mambisas por varias semanas, separándose de ellas el 24 de marzo. Tuvo así la oportunidad de convivir entre los insurrectos, acompañarlos en sus marchas y admirar su inquebrantable voluntad.
La narrativa de James O'Kelly lo lleva a confesar lo siguiente: “(...) Si yo hubiera estado animado de un sentimiento hostil contra la causa cubana, la paciencia con que ellos soportaban la fatiga y aun la necesidad, me habrían convertido en su favor y hecho de mí su amigo”.
Ahora viene otra parte interesante de esta historia. Cuando el periodista O'Kelly abandonó el territorio mambí y regresó a la ciudad de Manzanillo, las autoridades colonialistas lo apresaron, confinándolo a un calabozo. Fue entonces sometido a proceso por una corte militar. Finalmente, sobre todo gracias al reclamo en su favor de la prensa norteamericana, se consiguió su liberación, todo lo cual acrecentó la popularidad del corresponsal irlandés del periódico New York Herald, al tiempo que se atraía la atención hacia la realidad de la causa cubana.
Sin embargo, O'Kelly fue trasladado a Santiago de Cuba y otra vez se corrió el rumor de que sería fusilado por los españoles, pero en verdad se le embarcó hacia la fortaleza de La Cabaña, en La Habana, desde donde se le despachó, libre al fin, hacia Santander, España, el 30 de mayo, poniendo fin así a su riesgosa aventura.
Ya en Gibraltar, tomó un buque para Nueva York, ciudad donde se le recibió como a un héroe. En 1874 publicó el libro que una vez traducido conocemos como La tierra del mambí.
O'Kelly se afilió al movimiento separatista irlandés, opuesto al tutelaje inglés sobre esa región. Con la aventura de Cuba alcanzó celebridad, pero no abandonó su quehacer en favor de la independencia irlandesa. Llegó a ser diputado a la Cámara de los Comunes en tres ocasiones, y se destacó por la fogosidad de sus discursos y de su temperamento.
Murió el 22 de diciembre de 1916, cuando contaba algo más de 70 años. De entonces acá ha transcurrido exactamente un siglo y la figura de James O’Kelly amenaza perderse en el laberinto de sucesos de actualidad, tensiones, conflictos…
¡Ojo con la desmemoria! James O’Kelly nos entrega el lienzo vívido de una época crucial de la historia de Cuba. Hay que tenerlo presente.
Editado por: Nora Lelyen Fernández
