Travieso, un creador, un aventurero en Libro a la carta

A Julio Travieso Serrano no le parece raro ser un economista, haber estudiado derecho y ser un literato, porque ha conocido a muchos que como él, optaron por ser escritores a pesar de haber estudiado algo completamente contrario. Esto le confesó a Fernando Rodríguez Sosa en su espacio Libro a la carta que se realiza en la librería Fayad Jamís.
Ganador del premio UNICEF y Rómulo Gallego y traducido a más de 10 idiomas, Travieso creyó que para ser bueno en algo debía dedicarse solo a eso, y se dedicó por completo a la literatura.
Nacido en un hogar donde su madre escribía poesía y su tía canciones, a Travieso no se le ha ocurrido publicar nunca sus poemas: cree que no tienen calidad. A pesar de ser conocido más como novelista, escribe cuentos, ahí está el libro Días de la guerra. Nunca ha abandonado este género y no comparte la opinión de muchos que es más fácil que la novela, aunque sí que conlleva menos desgaste físico.
La novela para él debe contar una historia, sin ella no hay narración posible. Después contarla bien y llevarla a una reflexión del autor. Atrapar al lector desde las primeras palabras y no aburrirlo, esa es la clave del éxito porque el libro que no atrapa conlleva al fracaso.
Quizás por esto Julio Travieso se le conoce por sus grandes novelas históricas como Cuando la noche muera. Para él la historia contada por los historiadores muchas veces resulta aburrida y es mitad verdad y mitad mentira porque está vista desde la subjetividad del que la mira. Nunca violenta la historia. No es necesariamente un autor de novelas donde fusione, condense, la historia de Cuba; es también un escritor de ficción. Muestra de esto son sus libros A lo lejos volaba una gaviota y Llueve en La Habana.
Al referirse a cómo asume el proceso creativo, nos confesó que él espera “que se le enciendan las calderas”. Cree al unísono en las musas y en las horas de trabajo. Travieso dedicas horas a investigar, mientras a raíz de lo leído comienza en la mente a entretejer la historia hasta que esta hace ebullición. Entonces esos días de solo mirar o garabatear su computadora quedan atrás y empieza la escritura lenta, de uno, dos a tres años, revisándola de una manera compulsiva hasta la misma hora en que ya la imprenta la va a estampar. El polvo y el oro le llevó diez años y ya tiene cuatro ediciones. Su novela más preciada es siempre la que está escribiendo.
El único libro infantil que ha escrito se lo hizo a su nieta y se titula El libro de Pegaso. No se dedicaría a este género, como tampoco alardea de sus traducciones, pues es una actividad secundaria que está motivada por el gusto.
Escogió para leer fragmentos de su último libro El cuaderno de los disparates, que son las reflexiones de un loco. La tesis de este personaje es que vivimos en sociedades modernas que nos reprimen constantemente y nos hacen seres amargados mentalmente. Para esto el loco propone proyectos que son leyes.
A la pregunta recurrente y ya esperada de Sosa de quién es Julio Travieso Serrano, este divagó, pero dejó entre líneas la certidumbre de ser un hombre que ha vivido: un aventurero, un creador.
Editado por Yaremis Pérez Dueñas
