Hacer teatro, un gesto arduo y digno de respeto

Como cada 22 de enero, el teatro cubano se vistió de gala para la entrega del Premio Nacional de Teatro, y la sala Abelardo Estorino del Ministerio de Cultura fue el escenario escogido para entregar el lauro a la actriz, directora teatral y activista social Fátima Patterson (Santiago de Cuba, 1951).
Con una gala que tuvo en su primera parte la intervención del actor Rolando Núñez, la actriz Monse Duane y los intérpretes Mailyn Castillo, Yaikenis Rojas y George Abreu, todos integrantes de Teatro de la Luna, de Raúl Martín; el director del grupo Argos Teatro Carlos Celdrán en su rol de miembro del jurado leyó el acta donde consta, entre otros argumentos que inclinaron la balanza hacia un voto unánime que: “Ella, como pocos, ha sabido superarse en cada entrega creadora como actriz, directora escénica, dramaturga, narradora oral, profesora y creadora de proyectos culturales con la comunidad; labores en las que ha sabido devolver a sus contemporáneos la gracia y luminosidad que nos identifica; tanto en su provincia, su país y en diversos lugares del mundo con el sello, dignidad y nivel artístico de una heredera orgullosa de su condición y pertenencia”.
Seguidamente el dramaturgo y poeta Norge Espinosa leyó las palabras de elogio, que bajo el sugerente título de “Un espejo de autenticidad” hizo un detallado recorrido a lo largo de la obra desarrollada por Fátima en su ciudad natal, tanto por la radio y la TV, como durante el período en que trabajó con el Cabildo Teatral Santiago (Por el mar de las Antillas, El 23 se rompe el corojo y Repique de Mafifa, entre otros títulos); y a partir de 1992, en que fundó el Estudio Teatral Macubá y estrenó obras como Restos en la noche, Iniciación en blanco y negro para mujeres sin color, Ropa de plancha, hasta llegar a Si se te olvida, te quemas. No obstante, más allá del paneo al quehacer de una artista que ha sabido ser consecuente con una voluntad y persistencia notables, acompañando a su país en los buenos y malos momentos; quizás la clave para entender el éxito de esta artista se encuentre en los siguientes fragmentos del elogio: “Ligada definitivamente a la teatralidad que proviene de los sistemas mágico-religiosos, del enlace conflictivo e inevitable entre la vida, la muerte, la mujer; tomando elementos de la narración oral escénica y la cultura popular que ya está asentada en su trabajo como un principio básico, Fátima Patterson ha enhebrado un espectáculo y otro, hasta crear esa rara cualidad que es la de un lenguaje genuino en su quehacer”.
Las palabras de agradecimiento de la premiada cerraron la actividad. Fátima, además de reconocer públicamente el apoyo recibido por su familia y el colectivo de Macubá para desarrollar su trabajo, hizo énfasis en algunos de los elementos que previamente habían resaltado los que le antecedieron en el uso de la palabra al expresar lo siguiente:
“Si dijera que me siento agradecida, nerviosa y feliz por estar recibiendo este premio, sería cierto; pero los que me conocen bien saben que todo eso y más es el sentimiento que me embarga al pensar en muchas compañeras y compañeros y las muchas batallas libradas desde allá, el lejano Oriente donde las palmas son más altas y las lomas más empinadas y a pesar de ello se sube y baja detrás de la conga de Los Hoyos, la Carabalí Izuama y la Tumba Francesa y desde allí poder dar voz a los que no la habían tenido, dar forma a lo que se había desdibujado, pasear el orgullo de ser mujer, pobre y negra, al igual que muchos de los personajes que he interpretado y que he construido por todos los lugares que me fueron permitidos.
Me siento orgullosa y feliz por haber nacido en la tierra donde vivieron Mariana y Mafifa, donde nació Maceo, de haber vivido este tiempo que me ha tocado, de manera activa acompañando a mi país y a mi gente en los momentos difíciles y disfrutando los más felices”.
Previamente a la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Teatro 2017, tuvo lugar la cancelación especial de una serie de sellos postales alegóricos al Día del Teatro Cubano y los sucesos del Villanueva con la presencia de Abel Prieto, ministro de Cultura, Rafael Pérez-Malo, presidente del Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE), y Ana Julia Marine, viceministra de Comunicaciones.
Editado por Heidy Bolaños
