Del libro, la lectura y la feria en Guantánamo
Conocer la historia de la nación cubana es una exigencia impostergable en estos tiempos. Solo con el estudio de los hechos que marcaron el devenir de la Isla, así como con el análisis de la acción de quienes fueron sus protagonistas, es posible salvar, para las actuales y futuras generaciones, la memoria de la patria amada.
No resulta desacertado afirmar que la investigación histórica es una de las líneas de creación más relevantes en el actual panorama literario guantanamero. De ahí que la edición 26 de la Feria del Libro en la oriental provincia haya estado marcada por el expreso interés de promover los más auténticos valores que sustentan la historia insular.
La vida y la obra del líder histórico de la Revolución Cubana eran valoradas, por Martha Reyes Noa y Vivian Díaz Bardaji, en el panel «Fidel Castro, visión de su pensamiento futurista»; mientras que Noralis Palomo y José Ramón Sánchez Guerra ofrecían la conferencia «Fidel en Guantánamo».
Algunos títulos, pertenecientes a la Colección Fidel entre Nosotros, preparada en ocasión del aniversario 90 del natalicio del Comandante en Jefe --entre ellos, Un objetivo, un pensamiento y La historia me absolverá--, eran igualmente presentados en varios espacios de esta fiesta del libro y la lectura.
El intelectual revolucionario Armando Hart Dávalos, a quien se dedicaba esta edición de la Feria, era homenajeado con conferencias, paneles y la presentación de algunos de los libros que integran la Colección Cuba, una Cultura de Liberación.
Los habituales lectores guantanameros acogieron favorablemente las propuestas presentadas por el sello editorial de la provincia, que enriqueció su catálogo no solo con obras para adultos sino también para niños y jóvenes, tanto de autores del territorio como de otras regiones del país.
Aparecieron así, por la Editorial El Mar y la Montaña, entre otros títulos, Coleta, corazón de papel, de Yecenia Ramírez Sosa; Patrimonio cultural y natural de Baracoa, de José Enrique Floirián Floirián; Nadie es profeta, de Laidi Fernández de Juan, y Enciclopedia del diablo, de Yordis Monteserín.
Los niños y jóvenes volvieron a ser protagonistas de este encuentro anual con el libro y la lectura. Para quienes son la esperanza del mundo quedaba inaugurada la librería El cochero azul, con interesantes y novedosas propuestas para acercar a los pequeños a tan antiguo instrumento de conocimiento y placer.
La más antigua casa editorial cubana dedicada a publicar libros para el exigente lector infantil y juvenil, la Editorial Gente Nueva, a propósito del medio siglo de su creación, era también reconocida con paneles y la presentación de los más recientes títulos de su catálogo.
Otro sello editorial, Ediciones La Luz, de la Asociación Hermanos Saíz de Holguín, recibía igualmente el reconocimiento de los guantanameros en ocasión de sus veinte años de fecunda labor, lo cual permitió conocer algunas de sus recientes propuestas, entre ellas La cantidad rosada, de Roberto C. Fournier, y La quietud, de Yunier Riquenes.
Diversidad y riqueza caracterizaron los espacios de promoción literaria que se llevaron a cabo en instituciones y escenarios públicos de la oriental ciudad, auspiciados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Asociación Hermanos Saíz (AHS), entre otras organizaciones.
En la sede de la UNEAC, por ejemplo, se convocó a Entre líneas, espacio de diálogo en que fueron invitadas, entre otras, la narradora Ana Luz García y la poeta Mireya Piñeiro; mientras que en Ciruelo Rojo, en la Casa del Joven Creador de la AHS, se conversaba con el poeta Luis Yuseff y la narradora para niños Lilibeth Alfonso.
Las nuevas tecnologías en apoyo a la lectura permitió a Yecenia Ramírez Sosa presentar la multimedia en preparación Leer es el comienzo, en que se agruparán valiosos materiales que acercarán a los jóvenes a las realidades y problemáticas de un fenómeno de enorme importancia en el mundo contemporáneo.
Resulta incuestionable que la Feria del Libro en Guantánamo, en esta edición 26, dio respuestas a las expectativas de quienes, en estos albores de un nuevo siglo y milenio, no dejan de hojear las páginas de un libro para encontrar en ellas enseñanza y disfrute.
Editado por: Nora Lelyen Fernández
