El Caribe en la obra de Antonio Benítez Rojo

En el panel Autobiografías, diarios e historias de vida: memorias narradas también hubo lugar para debatir sobre la novela Mujer en traje de batalla (2001), del novelista y ensayista cubano Antonio Benítez Rojo, uno de los intelectuales más importantes del siglo XX en Cuba y quien fuera además director del Centro de Investigaciones Literarias y del Centro de Estudios del Caribe, de la Casa de las Américas.
“La novela”, aseguró Haydée Arango, profesora de la Universidad de La Habana, “presenta la historia caribeña y europea en el espacio público”, mientras que su autor indaga a través de ella en los orígenes de la nación cubana, contando el pasado desde los recursos creativos del mito y la ficción.
“La historia colonial entre los siglos XVI y XIX cubanos son de vital importancia en la obra de Benítez Rojo, quien se situó en el debate de la posmodernidad para entender la región caribeña y su historia. El autor decía que el Caribe responde a cierto grupo de valores que pueden aparecer en cualquier rincón del planeta, sin circunscribirse a un área geográfica específica. Estaba convencido de que se podía escribir y entender la realidad caribeña desde afuera”, comentó Arango.
Pero el autor de La isla que se repite: el Caribe y la perspectiva posmoderna (1998) entendía además que la historia del Caribe es, quizás, la más desconocida de América. Pensaba que la novela que se escribe en estos territorios necesitaba recuperar ese vacío histórico. “Asumía que la novela histórica en la región está ligada al proceso de descolonización, en tanto, en sus relatos de carácter histórico el autor cubano desmantelaba la legitimidad de la historia oficial”, dijo la profesora universitaria, para quien la novela Mujer en traje de batalla ―libro que cuenta la historia de Henriette Faber, quien se disfrazó de hombre para estudiar medicina en París, se hizo cirujano con el ejército de Napoleón y después de la guerra viajó a Cuba, donde continuó practicando la medicina, y se casó con una mujer― es un “relato rizoma que trenza la riqueza de la historia caribeña”.
Antonio Benítez Rojo ganó el Premio Casa de las Américas por el libro de historias cortas Tute de reyes en 1967, mientras que en 1969 recibiría el Premio de la Unión de Escritores y Artistas Cubanos (UNEAC) por El escudo de hojas secas. Es autor además de la novela El mar de las lentejas ―cuya traducción al inglés fue seleccionada por The New York Times como uno de los mejores libros de 1992― Los inquilinos, entre otros.
Tomado de La Ventana
Editado por Heidy Bolaños
