La rueda letrada en el Día del bibliotecario cubano
La Casa de la Poesía en su nueva sede del Palacio del Marqués de Arcos realizó una nueva sesión de La rueda letrada, espacio dirigido a la promoción de la lectura y al intercambio de ejemplares de diferentes géneros entre los participantes que se realiza bimestralmente.
Coordinado por Alejandra Ferrer y Sinesio Verdecia, promotores de dicha institución, la actividad se convirtió en un diálogo entre bibliotecarios de diferentes instituciones de la Oficina del Historiador, entre ellas las del museo Casa Natal de José Martí, la Vitrina de Valonia y la Casa Víctor Hugo; promotores de Salud Pública de la localidad y una representación de lectoras de tabaquería de las fábricas “Miguel Fernández Roig”, “Carlos Baliño” y “H. Upmann”.
Estas últimas se refirieron a las características de su trabajo, el tipo de lectura que realizan ante sus compañeros de trabajo y explicaron que no solo las abarcan publicaciones periódicas sino todo lo que es literatura. Las lectoras de tabaquería son elegidas por sus colegas para realizar este trabajo mediante la votación abierta. Tienen, además, una singular biblioteca que forma parte de los fondos de la tabaquería, disponible para los trabajadores.
Entre los libros que fueron objeto de debate sobresalieron Paulina Pedroso, la madre negra de José Martí, de la historiadora y profesora Josefina Toledo Benedit, así como también La patriota del silencio. Carmen Miyares, de la también historiadora Nydia Sarabia. También se hizo referencia a la obra de Sor Juana Inés de la Cruz y Dulce María Loynaz, mediante la lectura de versos de ambas poetisas por parte de las bibliotecarias asistentes y, finalmente, se efectuó una breve presentación al público de un libro sobre el trabajo de los médicos cubanos que participan en misiones internacionalistas de salud en África.
Al concluir el debate, Yenia González, bibliotecaria de la Casa Víctor Hugo y conductora de la actividad, agradeció a los organizadores y destacó la importancia de este tipo de actividades que contribuyen a diversificar el rol de las bibliotecas más allá del consabido papel de ser compiladoras de la bibliografía que se difunde en la Isla; así como también el elemento de interacción entre los trabajadores de las bibliotecas y el público presente, cuya nota más novedosa lo constituyó, sin lugar a dudas, la participación de las trabajadoras de tabaquería.
La actividad concluyó con una muestra e intercambio de libros en el jardín de la Casa de la Poesía y la invitación para el próximo encuentro.
Editado por: Maytée García
