El puente de coral
Ediciones Matanzas incluyó en su catálogo El puente de coral, del narrador y periodista Hugo Luis Sánchez. La novela sirvió de aliciente para sortear el difícil trance del Periodo Especial cubano en su etapa más cruda, comentó el autor durante la presentación del libro en la librería Fayad Jamis.
Publicada originalmente por Ediciones Unión, la novela obtuvo el Premio de la Crítica Literaria en el 2008 y ha sido seleccionada por el sitio web CubaAbsolutely como una de las treinta mejores novelas cubanas escritas en lo que va del siglo XXI.
La propuesta narrativa de Luis Sánchez es un texto insólito, que evade los modismos y las zonas de creación literaria que en la actualidad campean con una reproducción alarmante, sostuvo el escritor y dramaturgo Roberto Viña en sus palabras de elogio.
El también profesor del Instituto Superior de Arte resaltó el rigor investigativo del componente histórico, con puntos de giros e inflexiones dramáticas que convierten a sus protagonistas en seres alucinantes y entrañables.
Hugo Luis Sánchez se desplaza con envidiable ingenio de la aventura detectivesca al espionaje de la novela negra; del melodrama al erotismo; de la crueldad infantil al juego de las conspiraciones, todo ello con un estilo de depurada belleza y un personal sentido del humor, subrayó Viña.
El asesinato de un teniente por un francotirador en un foso de San Carlos de la Cabaña da inicio al periplo de un texto que abarca un arco temporal de 20 años, en unas cuatrocientas páginas, para ofrecer el relato de la educación sentimental de tres amigos en un poblado costero cercano a La Habana entre los años 30 y 50 del pasado siglo, precisó Viña.
Añadió que este repaso por la memoria de los protagonistas a través de pasajes de su infancia y adolescencia, hasta la temprana adultez, es una tentativa de ofrecer un texto sobre la amistad y el amor fraterno, una aseveración que pudiera resultar cursi en una era posmoderna donde la experimentación y lo ominoso lo inunda todo.
La cosmogonía espacial y geográfica revela una suerte de reminiscencia de un Macondo costero o de una Comala insular que podría convertir a El puente de coral en una suerte de bestseller criollo, concluyó el crítico.
