Opus Habana 51. Una entrega singular
La Habana y particularmente las áreas del Centro Histórico aledañas a la Plaza de Armas y El Templete, son actualmente protagonistas de transformaciones en su entorno, vísperas de cumplirse 498 años de su fundación, y esa impronta marca de una u otra forma todo lo que acontece en ese espacio.
Es por eso que la presentación del no. 51 de la revista Opus Habana, que se realizó en los portales del Museo de la Ciudad en la mañana de este miércoles 15 de noviembre contó una vez más con la energía que, desde sus primeros números en los relativamente lejanos años 1996-97 la ha convertido, al decir del historiador Eusebio Leal, también director de esta publicación, en uno de los ejemplos del “discurso de la restauración de los valores de La Habana”.
Durante la actividad, que contó con la presencia de Leal, Argel Calcines (Editor general) y la periodista y escritora Marta Rojas, personalidad a la que se le dedicó la entrevista principal de este número, el público asistente ya había tenido la oportunidad de apreciar los trabajos finales para la reapertura de El Templete desde una perspectiva que pretende reproducir con la mayor fidelidad posible la imagen original del mismo en el momento de su inauguración en 1827.
En sus palabras Marta Rojas expresaba que para ella era “un verdadero honor y privilegio participar en un número dedicado a Fidel en el primer aniversario de su partida física, porque siempre estará con nosotros” y subrayó que en ese sentido lo consideraba también “un deber”. Seguidamente evocó a través de diversas anécdotas su acercamiento a los sucesos del ataque al Moncada en el rol de periodista, haber conocido al máximo líder de La Revolución desde esos años, así como sus primeros encuentros con Leal en la redacción del periódico Granma, donde este colaboró con crónicas y artículos durante los años 60 y 70 del pasado siglo XX, relacionados con su trabajo como historiador de la ciudad.
Por su parte, Eusebio Leal consideró que como personalidad a la que se le dedicó la entrevista en este número Marta Rojas “reúne características que la hacen honrar por parte de Opus…”; amén de confesar que le resultaba placentero ver en ese texto reflejado el entorno familiar de la homenajeada, a quien considera un ser “vital en muchos acontecimientos relacionados con la historia de la Revolución”.
La actividad tuvo como cierre la presentación de tres alumnos de la escuela primaria Ángela Landa que aportaron a este volumen el dibujo que aparece en el reverso de cubierta y un texto alegórico a lo que representa para ellos el patrimonio y reza lo siguiente: “El patrimonio es la familia, es el amor, la amistad y sobre todo la humildad y la bondad. El patrimonio es único, no se vende, no se compra, pero sí renace. Mi escuela, Ángela Landa, es parte de ese patrimonio”.
A diferencia de la mayoría los números anteriores, que suelen tener una frecuencia trimestral, en esta ocasión el lector encontrará un ejemplar enmarcado en el período de un año (Vol. XVIII/No. 1 may. 2016/may. 2017). La mayor parte de sus trabajos están relacionados con temas poco divulgados acerca de La Habana y el artículo de portada (“La nación cubana en piedra y bronce” de Argel Calcines y Celia María González) muestra cómo, en el proceso de restauración del Capitolio habanero, se recuperan también sus elementos simbólico-identitarios. Por su parte “Algo más sobre Havana según Vingboons” y “El faro de La Habana: Nuevos hallazgos”, del investigador y novelista belga Huit Billiet Adriaansen y Mileny Zamora, respectivamente, abordan aspectos relacionados con elementos del entorno de la bahía de La Habana; mientras que “Guayasamín en La Habana” de un colectivo de autores, evoca la amistad entre Fidel y el pintor ecuatoriano, tomando como punto de partida la Casa Museo dedicada al Pintor de Iberoamérica en el Centro Histórico habanero.
Se trata indudablemente de una entrega singular que por su dilación en el tiempo parecería marcar un homenaje sui generis a quien, según Leal en “La llama inextinguible”, texto con el que se inicia este número: “fue un ejemplo, un profeta, y por ello creemos en su legado como confiamos en el de Martí”. Nada mejor entonces que cerrar con este párrafo: “Desde su portada -donde se reproduce uno de los deslumbrantes relatos que le hiciera al Jefe de la Revolución el amigo Guayasamín-, dedicamos esta edición a la figura que más nos ha inspirado a perseverar en aras de la salvaguarda del patrimonio de la nación”.
