Semana de autor en Casa de las Américas
El Gabo escribía para ser amado, yo escribo para ser leído.
Fernando Morais
Fernando Morais, el más reciente invitado del espacio Semana de autor, que por estos días se desarrolla en la sala Manuel Galich de Casa de las Américas, fue presentado por primera vez al público cubano, este martes, en el primero de tres encuentros previstos durante esta semana.
Morais es considerado como “un periodista, político y escritor brasileño. Su obra literaria es constituida por biografías y reportajes” según refieren Wikipedia, Cubadebate y Ecured. Lo cierto es que su acercamiento al periodismo ocurrió en 1961, siendo un adolescente y de una forma realmente casual, al tener que cubrir la ausencia del único reportero de una revista del banco en que el que trabajaba como un empleado más. Fue a partir de 1964 y tras su traslado a Sao Paulo, donde trabajaría como un profesional de la prensa en las redacciones de Veja, Journal da Tarde, Folha de Sao Paulo, TV Cultura y Portal IG. Luego vendría su irrupción en el mundo de la literatura con A Ilha: um reporter brasileiro no país de Fidel Castro (1976), uno de los libros más vendidos de su país durante sesenta semanas y devenido ícono de la izquierda brasileña, a los que siguieron, entre otros títulos, Olga (1985); Chato, o rei do Brasil (1994); Coracoes sujos (2000); Os últimos soldados da Guerra Fria (2013) y Mariel. Cinco siglos de historia (2013), que ofrece un panorama histórico de ese puerto cubano a través de cuatro momentos importantes de la Historia de Cuba.
En su primer diálogo en compañía del investigador Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, el invitado tuvo como tema central dos facetas de su quehacer como intelectual: Periodismo, literatura e internet: encuentros y desencuentros y De la página a la pantalla: la experiencia de Olga, Cható y Corazones sucios.
Respecto al primero, su opinión fue muy precisa: “no debería haber choques porque se complementan, pero tienen objetivos distintos”. En el caso de los libros que ha escrito y donde permanece presente una impronta adquirida durante sus años como periodista expresó: “no tengo la menor pretensión de ser historiador. Yo presento los hechos con la mayor fidelidad posible y el lector saca sus propias conclusiones (…) Trato de darle al lector un tratamiento literario, no ficcional (…) es deliberado, no una casualidad”. En esencia no cree “que haya choques entre la historia y el periodismo ni entre la literatura y el periodismo” y sobre esta última profesión considera que: “todo periodista debe darle a lo que escribe un tratamiento estético lo más honesto posible”. Según Morais, en su trabajo literario se ha impuesto un prerrequisito casi sacramental: “solo me interesa un personaje cuyas impresiones digitales sirvan para penetrar en la historia”, es decir, “los seres humanos dentro de los personajes”.
Actualmente, este intelectual polifacético trabaja en un libro sobre Luiz Inácio Lula da Silva (abarca desde la fundación del Partido de los Trabajadores en 1980 hasta el final del segundo mandato de Lula) y que confiesa será su último libro. Considera estar en el momento de hacer “un cambio de escritor del papel a internauta. Estoy absolutamente fascinado con la internet (…) el futuro está ahí, no hay ninguna duda”. Prueba de esto lo constituye su blog Nocaute (http://www.nocaute.blog.br/), creado en 2016, donde aborda temáticas relacionadas con la actualidad brasileña, latinoamericana e internacional, incluyendo también un espacio para el soporte audiovisual (videos). Según su punto de vista, el formato digital es más barato en el costo de producción, vende mucho más y “no afecta el medio ambiente”. Pero también considera que este no es un espacio neutral y “puede ser un coto de falsedades y contrarrevolución”, no en sí mismo sino por cómo y quiénes lo utilicen.
Acerca de sus experiencias con las versiones cinematográficas de sus libros Olga (2004), Châto, o rei do Brasil (1995-2015), Coracoes sujos (2005-2011) y Los últimos soldados de la Guerra Fría (esta última fase de producción), manifestó que si bien los filmes se basan en libros suyos, las películas son del director y en la práctica “el poder del autor del libro en una película es muy limitado".
Para la tarde del jueves la Semana de autor anuncia un diálogo relacionado con la escritura de Los últimos soldados de la Guerra Fría, y cierra con la presentación, por el Fondo Editorial Casa de las Américas, de Historias de un reportero, su más reciente título.
