Escritoras y traductoras de Portugal: hitos en cinco siglos (II)
Es el olvido y no la muerte lo que nos hace quedar fuera de la vida.
Mia Couto
No puede haber igualdad cuando más de la mitad del género humano carece de historia.
Bonnie S. Anderson, Judith P. Zinsser
3. Del siglo XIX al XX
En las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, tres figuras femeninas se destacan por su labor como escritoras, traductoras o editoras, y su lucha por la igualdad de la mujer y los ideales republicanos: Beatriz Pinheiro de Lemos, Lutgarda Guimaraes de Caires y Ana de Castro Osório.
En sus memorias, la periodista portuguesa Maria Veleda (1871-1955) se refiere a sus visitas a la casa de Ana de Castro Osório y su marido Paulino de Oliveira, en Setúbal: “Paulino de Oliveira recitaba sus versos; Ana Osório y yo declamábamos nuestros más recientes fragmentos. Conversábamos sobre los temas literarios más en boga, y muchas veces nos olvidábamos del tiempo hasta la madrugada.” Las tertulias y salones literarios eran por entonces la posibilidad más accesible para que las escritoras pudieran encontrarse, y compartir intereses culturales y sociales. En esas reuniones se estrecharon los lazos de amistad entre las que serían después abanderadas del feminismo y la República.
Escritora, traductora, editora, periodista y pedagoga, Ana de Castro Osório (Mangualde, 1872-Setúbal, 1935) se orientó en sus inicios hacia la literatura infantil, y es autora de importantes colecciones de cuentos para niños, como la serie Para as crianças, publicada entre 1897 y 1935 en Setúbal, por capítulos; también realizó traducciones de los Cuentos de los Hermanos Grimm al portugués, y con Lisa Tilberg tradujo cuentos de Hans Christian Andersen directamente desde el danés al portugués. Obras de Castro Osório, como A Minha Patria (Mi patria, 1906) y Viagens Aventurosas de Felicio e Felizarda ao Brasil (Viajes aventureros de Felicio y Felizarda al Brasil, 1923), sirvieron como libros de texto en Portugal y en Brasil.
Castro Osório escribió también teatro, novelas y ensayos. Fue una figura cimera de la lucha por los derechos femeninos en Portugal; en 1905 escribió el primer manifiesto feminista en su país, Mujeres Portuguesas. Fue una de las fundadoras del Grupo Portugués de Estudios Feministas, en 1907, y de la Liga Republicana de Mujeres Portuguesas, en 1909. A ella se refiere su contemporánea española Carmen de Burgos (1867-1932) como “la escritora portuguesa más representativa (…) Yo no comprendo Portugal sin Ana de Castro Osório (…) ha escrito novelas y libros llenos de arte, y tiene una labor enorme en artículos de periódicos y conferencias. (…) Además de tan gran labor intelectual, Ana de Castro ha realizado una obra sociológica admirable.”
Ana de Castro Osório colaboró en varias publicaciones periódicas, entre ellas Ave azul (1899-1900), dirigida por la poetisa Beatriz Pinheiro de Lemos y su esposo, el poeta Carlos de Lemos. La primera edición de la revista literaria de arte y crítica, vio la luz el 15 de enero de 1899 en Viseu y su último número salió en diciembre de 1900. En los dos años que duró su existencia, Ave Azul acogió colaboraciones de Eugénio de Castro, Camilo Pessanha, las mencionadas Ana de Castro Osório y Maria Veleda, António Correia de Oliveira y muchos otros importantes autores y autoras de la época. La revista dedicó numerosos artículos a la situación de las mujeres y las posibles formas de mejorarla. Beatriz Pinheiro incluyó también algunos escritos suyos: cuentos, poesías, reseñas, críticas de arte, editoriales y textos dedicados a la emancipación femenina. No tenemos noticia de que Pinheiro haya sido traductora, pero en Ave Azul se publicaron, traducidos al portugués, textos del autor greco-francés Aristidis Parthénis (más conocido por su seudónimo Ary-René d'Yvermont) y del italiano Tommaso Cannizzaro.
Una breve digresión: el énfasis de Ave Azul en temas relacionados con la mujer nos hace recordar una publicación cubana, que antecedió a aquella en algunas décadas: el Álbum cubano de lo bueno y lo bello, dirigido por Gertrudis Gómez de Avellaneda y “concebido como una revista en primer término para la mujer, aunque su alcance podía llegar con más amplitud hasta todos los lectores interesados” , que “recogió en sus ejemplares de aparición quincenal poemas, cuentos, críticas literarias, crónicas”. El Álbum... tuvo una duración aún más efímera que el Ave Azul: solo seis meses. Dificultades económicas impidieron su continuidad. Pero ambas revistas, cada una en su entorno y momento, fueron pioneras, por sus objetivos y porque las dirigieron mujeres.
Beatriz da Conceição Paes Pinheiro ( Viseu, 1871), intelectual multifacética, poetisa, arpista, actriz aficionada, es recordada sobre todo por su labor editorial en Ave Azul y por su compromiso feminista y republicano. Graduada de Ciencias y Letras, comenzó a trabajar como profesora en 1900. Pocos años después de implantada la República pasó a residir en Lisboa, donde enseñó francés, geografía e historia en el Liceo Maria Pia. En 1913, con Ana de Castro Osório, Lutgarda Guimarães de Caires, Maria Veleda y otras, fue elegida para representar a las feministas portuguesas en el congreso de la International Women Suffrage Alliance, realizado en Budapest. Beatriz Pinheiro falleció en Lisboa el 14 de octubre de 1922.
Lutgarda Guimarães nació en 1879 en Vila Real de Santo António, y muy joven se trasladó a Lisboa, donde se casó con el abogado João de Caires, un hombre de gran cultura que organizaba en su casa tertulias literarias muy concurridas. Había comenzado a escribir siendo estudiante del Liceo, pero su primera obra, Glicínias, fue editada en 1910. Le siguieron, entre otras, A Dança do Destino, cuentos y narraciones (1913); Violetas (1922), Cavalinho Branco (1930) y Palácio das Três Estrelas (1930). Fue coautora de la pieza teatral Inês, con Manuel Vieira y Virgínia Vitorino. Además, escribió el texto de la ópera Vagamundo, musicalizada en épocas diferentes, y hay indicios de que pudo haber traducido una pieza teatral cuyo título y autor no se consignan en la fuente de referencia.
La pluma de escritora fue un arma en sus manos: preocupada por el analfabetismo femenino en Portugal, reivindicó la instrucción para las mujeres en artículos publicados en los periódicos O Século, Diário de Notícias, y Correio da Manhã, entre otros. Denunció con indignación que mujeres cultas y con estudios superiores fueran excluidas de cargos públicos, y fueron muchas sus acciones en favor de los más necesitados. Se le recuerda por haber introducido celebraciones navideñas con regalos para los niños en los hospitales de su país, y por sus delicados versos, como los que acompañan al busto que le dedicó su ciudad natal, Vila Real de Santo António, junto al río Guadiana.
“¡He vuelto a verte! Ahora mis cabellos
se tornan blancos ya... lejos de ti.
Anhelos y esperanzas hace mucho se fueron,
mas las saudades aún no las perdí.
¡Pero vuelvo a mi tierra, tan bonita!
Tierra en que reina el sol que resplandece,
donde la ola es murmurar de preces
y siento aún la ternura infinita.
Es que no hay cielo de tal esplendor
ni río azul tan bello y plateado
como el Guadiana, ¡mi río encantado
de mansas aguas, suspirando amor!”
Lutgarda Guimarães de Caires murió en Lisboa, en 1935.
