Martí, a 138 eneros de la Lectura de Steck Hall

A Estados Unidos le llevó el destierro español. La política no le puede resultar ajena. Eso nunca.
Mientras la llamada Guerra Chiquita —el enlace de resistencia entre la de los Diez Años y la que él mismo llamara Necesaria— palpitara en Cuba, Nueva York no sería un impasse improductivo para José Martí.
Y allí, en la sala del Steck Hall, ante un público hecho fervor y un espacio vuelto multitud de emigrados revolucionarios cubanos, tuvo lugar el primer discurso del Apóstol en tierra neoyorquina. Conocido como la lectura de la sala homónima, ese discurso del 24 de enero de 1880 develó al Martí líder, más allá del Martí orador.
Este domingo, a tres días de celebrarse su aniversario 138, Cubaliteraria les ofrece un acercamiento a esa intervención martiana en geografía estadounidense.
A continuación, fragmento de Asuntos cubanos. Lectura en Steck Hall, New York.
ASUNTOS CUBANOS.
LECTURA EN STECK HALL, NEW YORK,
24 DE ENERO DE 1880
New York, 1880
El tono especial de las lecturas, a que esta había de acomodarse, requerido además por el levantado patriotismo de la emigración a quien el lector se dirigía, pudiera hacer creer a algunos espíritus prácticos que la exaltación ocupa en estas páginas el lugar del raciocinio. Corría el riesgo el lector de parecer a unos sobrado fogoso, y a otros escaso de fuego. Salven los de ánima fría aquello que no pareció mal, sin embargo, a los de altivo corazón, y hallarán tal vez, en estas breves consideraciones, apuntadas al correr de la pluma, algún motivo de serios pensamientos. Falta aún mucho que decir,—y será dicho, puesto que decir es un modo de hacer. Gracias, en tanto, a los que oyeron esta lectura con tan vivo amor, y a los que se empeñan en darla profusamente a luz.
JOSÉ MARTÍ
