Piedad Bonnett y la poesía
¿Cuántas veces miramos a los ojos y descubrimos los universos que llevamos dentro? ¿Cuántas veces el dolor se hace letra y papel arrugado, cuántas veces el andar reposado por los años arman los versos más hermosos? Este viernes en Casa de las Américas todos quedamos absortos ante la maravilla: Piedad Bonnett y sus poemas en la Isla.
Marcando coordenadas para el público cubano, es importante decir que entre sus poemarios se encuentran De círculo y ceniza, Todos los amantes son guerreros y El hilo de los días, que la hizo merecedora del Premio Nacional de Poesía en el año 1994. Por otro lado, resaltan sus obras de teatro Gato por liebre y Se arrienda pieza, que han sido representadas en numerosas ocasiones, y sus novelas Para otros es el cielo y El prestigio de la belleza. Asimismo, Piedad es autora de cuentos, ensayos y traducciones.
“La envidia del poeta es amarilla, /su ilusión es azul como el cielo sin guardas. /A ratos a sí mismo se devora, se corta en pedacitos, se reparte”. Así canta Piedad en su poema “Madre e hijo”, donde se evidencia al poeta humano, con mezquindades y sueños. De manera que inserta su obra en el carácter universal de la poesía. Asimismo, Piedad se adentra en lo cotidiano para enlazar el verso a su realidad y a su circunstancia.
“No hay cicatriz, por brutal que parezca, /que no encierre belleza. /Una historia puntual se cuenta en ella, /algún dolor. Pero también su fin. /Las cicatrices, pues, son las costuras de la memoria, /un remate imperfecto que nos sana /dañándonos. La forma que el tiempo encuentra /de que nunca olvidemos las heridas”. En estos versos -"Las cicatrices"-, es evidente el dolor que hace eco en la piel y en el alma. En su libro Los Habitados hay una profunda reflexión acerca del suicidio y de la semejanza entre la lucidez y la locura.
Colombia tiene entonces una poeta de alto calibre, que arma sus versos de lo más hondo de sus pesares. Piedad Bonnett sabe tejer los sinsabores de la cotidianidad en espléndidos poemas, por lo que no es casual que en el 2014 recibiera el Premio de Poesía José Lezama Lima.
La poeta contó que la unen sus afectos a Cuba, país que siente como suyo y del cual ha tenido el privilegio de leer grandes poetas, pero su gran amor poético es Eliseo Diego. Así, exhortando a la lectura de las obras de Piedad Bonnett, podremos conectarnos con su universo y sentir sus pasiones en nuestra alma.