Homenaje a la investigadora Mercedes Crespo
Cuando supe que la Feria del Libro 2018 tendría a China como país invitado de honor, pensé en Mercedes Crespo y creo que no fui la única. Baste rememorar algunos de sus libros como Chinos en la tierra del azúcar; Culí, de esclavo a dueño de su destino; Leyendas chinas y Los chinos en La Habana.
Pocos resultan los premios y las condecoraciones si se trata de rendir homenaje a esta destacada escritora que por más de varias décadas se ha dedicado al estudio de las culturas asiáticas. En el 2010 Mercedes Crespo recibió La Orden del Sol Naciente, Rayos y Oros y Plata, concedida por el Emperador de Japón y es otorgada especialmente a personalidades que en el mundo se destacan por su contribución a la difusión de la cultura japonesa y a la promoción de las relaciones con esa nación asiática.
Nos resulta una imagen recurrente verla en el Barrio Chino habanero, asistiendo a cuanta conmemoración es invitada desde la hidalguía de los que saben querer a pesar de su bastón, el cual no le impide ir de municipio en municipio, dictando conferencias, enseñando a los más jóvenes, presentando libros o como integrante de algún jurado. Ha impartido también conferencias en diferentes instituciones culturales y es miembro del grupo Amistad Cuba-China del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. También se puede seguir sus huellas en publicaciones periódicas con ese estilo sencillo pero profundo, sobre todo porque “ella es China y China es ella”: no bastan sus ojos rasgados que delatan su pasado ligado a esas tierras.
Mercedes en realidad ha recibido pocos premios si se piensa en su ardua labor, pero el reconocimiento de los que la aman, ese, ya lo tiene con creces.
Foto tomada de Ecured