Inicia el VIII Encuentro de Jóvenes Escritores

Desde el año 2011 en la Feria Internacional del Libro de La Habana los escritores jóvenes poseen un espacio de encuentro para mostrar y debatir experiencias de su quehacer en diferentes géneros literarios y su octava edición, correspondiente a esta 27 FIL, abrió sus puertas en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, dedicada en esta ocasión al joven escritor y pintor santiaguero Eduard Encina, recientemente fallecido.
Tras una apertura musical a cargo del trovador Leodanys Castellón, las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Edel Morales (Vicepresidente del Instituto Cubano del Libro y Coordinador del Programa Literario de FIL Cuba 2018), Yanelys Encinosa (Directora de la Casa de la Poesía del Historiador de la Ciudad), ambos fundadores de estos coloquios; y Rafael González (Vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz). Los tres se refirieron a los encuentros anteriores y como lo que inicialmente se concibió como un lugar de intercambio entre jóvenes escritores de América Latina y el Caribe, se ha ido ampliando de manera constante, de ahí que en la presente edición asistan creadores no solo de la región, sino también de Italia, Turquía, Japón y Francia, hasta sumar representantes de 21 países.
Seguidamente comenzó la parte dedicada al intercambio con la apertura del panel: Literatura, identidad y memoria colectiva, con la cubana Jamila Medina en el rol de moderadora e integrado por Hasan Erkek (Turquía), Sayaka Osaki (Japón), Ada Mondes (Francia), Balam Rodrigo (México), Verónica Aranda (España), Ariel Urquiza (Argentina), Gaddiel Francisco Ruiz Rivera (Puerto Rico) y Vilka Ansky (Chile). De sus intervenciones sobresalieron entre otros temas el papel de las herencias culturales como nutrientes de la labor creativa de los jóvenes en el terreno literario (“los cementerios de escritores” que precedieron e iluminan con su luz las influencias de su trabajo, al decir de Gaddiel Francisco); así como también a la importancia de los contextos socio-culturales latinoamericanos que condicionan y forman parte de las expectativas en que desarrollan sus obras, no solo a nivel del país sino de regiones específicas como Chiapas en México (Balam Rodrigo), amén de los múltiples impactos aportativos que puede recibir un escritor joven del llamado “primer mundo” tras su contacto con contextos diferentes al suyo (Ada Mondes).
De todo lo anterior podemos comprobar que en el orden estético la obra de muchos de estos autores está obviamente influenciada por los que le precedieron, pero no está desvinculada de ningún modo a las peculiaridades de un capitalismo globalizante y neoliberal, donde el sedimento cultural es muy complejo y fluctúa entre un discurso contestatario y las manipulaciones del mercado sobre estas mismas expresiones.
Luego de este comienzo y durante los próximos cinco días está previsto desarrollar paneles, mesas de lectura y narrativa, así como recitales de música y poesía, que tendrán como sede, entre otras, el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, la Casa de la Federación Estudiantil Universitaria y el Liceo Artístico y Literario de la Habana en el centro histórico de La Habana Vieja, que sirve de sede actualmente a la Casa de la Poesía, bajo la coordinación del poeta Eudris Planche Savón.