Páginas para la ciencia
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Enttre los diversos intersticios que abarca la Feria Internacional del Libro de La Habana, hay también espacios para que las personas dedicadas a las ciencias naturales se sientan a gusto. Tal fue el caso de una de las actividades celebradas este lunes en el pabellón de publicaciones seriadas, en la Fortaleza de La Cabaña.
Este día fue reservado para la Ciencia, la Tecnología y el Medio Ambiente en nuestras ediciones. La ocasión era propicia para mostrar la versión electrónica de la revista Núcleus. Ella acoge los artículos científicos relacionados con las ciencias nucleares y sus aplicaciones en nuestro país; la agencia Cubaenergía es la responsable de su edición. Dos doctores en ciencias unieron sus intelectos para una edificante presentación, Luis Felipe Desdín –presidente de Cubaenergía–, y Jorge Cruz Arencibia, director del Centro de Isótopos.
Una vez tuve el gusto de ser publicado por la revista Núcleus y conservo amables recuerdos de este órgano científico. Es posible entonces que, si hablo muy bien de este, me puedan tachar de cierta falta de imparcialidad, pero lo aceptaré de buen talante. La ciencia nuclear cubana tiene, en este medio, un vehículo muy decoroso para su divulgación y debate; tanto para las investigaciones novedosas, como para la exposición de tareas e iniciativas de implementación de modernas tecnologías.
En esta última área se centró una buena parte de la presentación; específicamente, en las aplicaciones médicas de la energía nuclear en nuestro país. Estas fuerzas de la naturaleza, tan temidas y poderosas, han sido puestas al servicio de la vida en diferentes modalidades de diagnósticos y tratamientos. En las aplicaciones oncológicas, cardiológicas, neurológicas, entre otras, las personas enfermas reciben beneficios de estas tecnologías en centros distribuidos por todo el país.
Algunos detalles de los mecanismos de funcionamiento de estas herramientas fueron expuestos al público, que constató los avances que hace nuestro país en tal área. La producción o procesamiento de elementos radioactivos es un trabajo altamente complejo –como puede imaginarse–, que abre paso a las grandes posibilidades que ofrece esta especialidad. Las complicadas máquinas que los conforman requieren de cuantiosas inversiones que van dando sus frutos paulatinamente. La colaboración entre varios centros y especialidades, como suele suceder, es clave en el aseguramiento exitoso de la medicina nuclear, confirmaron los especialistas.
Sin embargo, quedaría por desear una mayor promoción para estas actividades, que faciliten mejor divulgación y alcance entre el público cubano.