Los círculos en la arena, misterio y fantasía en una propuesta hermosa
Los círculos en la arena, del autor villaclareño Maykel Casabuena, es una noveleta para el público no adulto (y lo digo de este modo porque no siempre resulta suficientemente precisa la clasificación “para niños” o “para jóvenes” en materia literaria), y se diferencia notablemente de otros textos, como Alucinado son de tuba, transcurrido en un plano estrictamente realista, en que Los círculos en la arena puede definirse como un libro fantástico, más relacionado con la sicología de sus personajes que con las circunstancias externas, aunque se defina muy bien que la historia acontece en un pueblo costero de inicios del siglo pasado.
Y digo que la sicología de los personajes es lo que define el tono de la historia porque no se trata de una trama fantástica que incluya seres extraterrestres, ni monstruos, ni vampiros; sino un mundo fantástico que denominaría “interior”, más abocado a las peculiaridades del espíritu de sus personajes, al mundo interior de unos niños, de los que no siempre lo entendemos y lo sabemos todo. He ahí el componente de misterio que anunciaba al inicio. Uno de estos protagonistas es una niña con un precioso don, de esos que nos resguardan de las circunstancias difíciles, de las tristezas y las pérdidas que pueden acontecer incluso en la vida de los niños.
Pero les adelanto que esta no es una de esas obras que se regodean en lo triste o lo trágico, sino todo lo contrario: a lo largo del libro los personajes viajan a lugares fantásticos, interactúan con seres fabulosos y luego regresan a sus realidades cotidianas como protegidos, y en ello radica uno de sus rasgos más hermosos: el valor de la imaginación, de la fantasía como arma para alcanzar la felicidad contra todas las mareas (y nunca mejor usado el término marea, puesto que buena parte de los conflictos que dan origen a esta historia están relacionados con la insegura existencia de los hombres de la costa).
Y antes de ese largo paréntesis que no pude evitar por lo cercana que me resulta esa arista de la historia, decía “uno de sus rasgos más hermosos” sin saber muy bien cómo podría hablarles del otro rasgo de este libro que me hizo conmoverme como solo la belleza puede conmover, puesto que la novela contiene ciertas claves de misterio y sorpresa que no debo revelar a riesgo de estropear a los lectores el placer de descubrirlos por sí mismos. Es por eso que aunque he estado refiriéndome a los protagonistas en plural, solo he mencionado a la niña, porque la identidad del otro personaje protagónico es uno de esos misterios que deberán desentrañar mediante la lectura atenta de Los círculos en la arena, una lectura que desde ya les recomiendo.
