El libro digital… ¡llegó para quedarse!

Los desafíos que enfrenta la Isla en cuanto a la producción, distribución y comercialización de literatura digital, fueron abordados este martes desde la experiencia de Cubaliteraria, Citmatel, Ediciones Futuro y Ruth Casa Editorial. En el panel —realizado en el Salón Profesional del Libro, como parte de las actividades del proyecto Cuba Digital— los especialistas coincidieron en la inevitable coexistencia de este paradigma con el analógico, y en la necesidad de abrir las puertas a las alternativas que brinda la tecnología para la promoción de la lectura.
En palabras de Josué Pérez, director de Cubaliteraria, el dilema actual de las editoriales que sustentan este tipo de producción es, precisamente, lo perentorio de “una plataforma de comercio electrónico eficiente y de una estrategia de promoción que difiera de la utilizada para el libro de papel”.
Agregó que la convivencia del paradigma digital con el analógico —hecho casi probado— anuncia su complementariedad como otra forma de lectura. En Cuba, dijo, es impostergable visualizar pasos más firmes en ese ámbito. “Hablar del desarrollo del libro digital en nuestro país es una urgencia política”.
Víctor A. Fernández, subdirector técnico de esa misma editorial, repasó los primeros pasos del libro digital en Cuba, tema que ha seguido y visibilizado desde la investigación.
Por su lado, el representante de Ruth Casa Editorial, Enrique García, refirió que el modelo de ventas de ebooks que actualmente se expande tiene su base en plataformas regionales, de modo que el modelo tradicional de comercialización está siendo sustituido por el de comercialización de demanda, apoyado por las posibilidades de Internet y del comercio electrónico.
Editar un libro cada vez es más fácil gracias a la tecnología, afirmó. Ello ha implicado una importante fragmentación y diversificación de la oferta y, por ende, un reto importante.
Ante el desafío, comentó, Ruth Casa Editorial ha diseñado un modelo económico, centrado en producir cada obra en formato digital e impreso, integrar a los autores al proceso editorial y al de promoción de sus obras, construir alianzas con editoriales y distribuidores internacionales, y socializar masivamente sus textos.
En ese sentido, los representantes de Ediciones Futuro —de la Universidad de las Ciencias Informáticas— y de la editorial Citmatel, comentaron que el desarrollo tardío del libro digital en Cuba hace posible tomar ventaja de las experiencias de otros países en esa esfera. Lo importante, coincidieron, es entender el ebook como un hecho cultural y no como un evento tecnológico. Y Cuba Digital, como iniciativa, marca un punto de giro para la promoción de la cultura a través de este tipo de productos.
