Que levanten la mano los silviófilos

Una vez más la trova —la guitarra— alzó su voz en la Feria Internacional del Libro. En esta ocasión se llenó de acordes la sala Nicolás Guillén de La Cabaña, poco antes de la presentación del libro Silvio: que levante la mano la guitarra, a cargo de Víctor Casaus, director del Centro Pablo de la Torriente Brau y coautor del texto junto al recordado escritor Luis Rogelio Nogueras (Wichy).
Escribe Casaus en la contracubierta que esta nueva edición del volumen es un regalo compartido, una fiesta para los silviófilos y trovadictos que han acompañado sus canciones durante años. Silvio, por su parte, expresa en ese mismo espacio, que tuvo la suerte de ser atendido, más que ignorado, por sus contemporáneos, “a pesar de la cantidad de papeletas de olvido que le suele tocar a su estirpe”.
Proposiciones se llama la primera de las secciones de esta entrega literaria, basada en los textos escritos a dos manos por Casaus y Wichy. Le sigue Te doy una canción, Yo digo que las estrellas, y Pequeña Cronología diurna, esta última una especie de resumen cronológico de la actividad de Silvio, además de un testimonio gráfico titulado Me veo claramente.
Reflexionando sobre la canción inteligente y su difusión en la actualidad, Casaus opinó que pareciera que esta forma de decir, que es la canción, ha perdido presencia en los medios. “Creo que esto pasa porque los programadores actuales están detrás de otros objetivos. No sé si también buscan extinciones de la buena cultura, o se debe a motivos económicos que desgraciadamente en nuestra realidad a veces mueven a la gente en el peor sentido y de la peor manera”.
En el Centro Pablo estamos por “seguir siguiendo”, y también en las redes sociales, “ese lugar donde hay que estar de todas maneras para que no lo colme la mediocridad y el mercantilismo”.
Desde el prólogo Silvio evoca aquellos años setenta en que se gestaba el libro, y confiesa: “De todo lo que se ha escrito sobre mi trabajo, Que levante… es sin duda lo más entrañable. Se trata de un libro concebido en tiempos difíciles, complejos, hermosos, en una Cuba que intentaba acercarse a su propio ideal”.
Y se abren las páginas, y casi se puede escuchar Te doy una canción, La era está pariendo un corazón, Fusil contra fusil, Canción del elegido, Debo partirme en dos, Óleo a una mujer con sombrero, La maza, Son desangrado, Unicornio, Por quien merece amor, Cuando digo futuro, Supón, mientras el dulce toque de La gota de rocío Puede ser o no ser El día feliz que está llegando.