En Páginas inéditas
El narrador, poeta y periodista Pedro Juan Gutiérrez fue el invitado, el jueves 1 de marzo, a las cuatro de la tarde, del espacio Páginas inéditas, que conduce el periodista y crítico Fernando Rodríguez Sosa, en la librería Fayad Jamís, en Obispo 261, entre Cuba y Aguiar, en el Centro Histórico habanero. En esta ocasión, para conversar sobre su más reciente novela, Fabián y el caos, publicada en Cuba bajo el sello de Ediciones Unión.
Páginas inéditas, creado en el año 2010, da a conocer, en voz de sus propios creadores, textos inéditos, y establece un diálogo en el que los escritores invitados cuentan de sus intereses literarios y anécdotas relacionadas con su vida y obra.
Autor de más de una veintena de libros, en los géneros de novela, cuento y poesía, traducidos a veintitrés idiomas en veintiséis países, Pedro Juan Gutiérrez desarrolló, por más de dos décadas, una activa labor periodística en la prensa escrita, la radio y las agencias de noticias.
En su bibliografía aparecen, entre otros títulos, las novelas Trilogía sucia de La Habana y El Rey de La Habana, los cuadernos de cuentos Melancolía de los leones y Viejo loco y los poemarios El último misterio de John Snake y Arrastrando hojas secas hacia la oscuridad.
A propósito de la presentación, Cubaliteraria pone a disposición del lector un reseña del doctor Jesús Dueñas Becerrra, publicada en el marco de la 27 Feria Internacional del Libro 2018 en el sitio oficial del evento:
Fabián y el caos, del escritor Pedro Juan Gutiérrez, es, sin duda alguna, una novela diferente escrita por uno de los más genuinos representantes del realismo sucio insular y fuera de nuestras fronteras geográficas, pero la esencia no cambia: el sexo crudo y el realismo, rayano en el naturalismo, que identifican su vasta obra en el campo de la narrativa cubana e iberoamericana contemporánea.
En ese contexto literario, se profundiza en la marginación social de que fueron objeto las personas con orientación homoerótica durante el tristemente célebre quinquenio gris (1971-1976), que padeció la intelectualidad cubana en ese oscuro período e influyó sobre la cultura nacional.
Los protagonistas son Fabián, un chico que ama el mundo de la música con todas las fuerzas de su ser espiritual, y es separado de la institución donde laboraba, precisamente por ser gay, y Pedro Juan (el omnipresente). Ambos establecen una amistad, devenida encuentro en el espíritu, no obstante el hecho de ser personas con orientación sexual completamente diferente, sin que ello sea óbice alguno para que se quieran y respeten como hermanos del alma.
Por esas coincidencias que tiene la vida, Fabián y Pedro Juan, ya adultos, se rencuentran en una empresa dedicada a la elaboración de alimentos de procedencia porcina, donde los dos jóvenes trabajan.
El diseño psicológico de los personajes es, sin duda alguna, magistral (¿acaso podía ser de otra forma?), ya que no se ajustan a la vigente programación sociocultural que los asfixia; por ende, rechazan la realidad circundante, y en consecuencia, su comportamiento psicosocial responde al principio del placer, que tiene su génesis en el componente instintivo del inconsciente freudiano.
Las palabras mal sonantes (o soeces) utilizadas en el desarrollo de la acción dramática están más que justificadas por el ambiente marginal en que se desenvuelven los personajes.
Por otra parte, las escenas son en extremo crudas. Tanto es así que, en ocasiones, pueden afectar la sensibilidad humana del lector.
No obstante, es una novela que se caracteriza por una mayor profundidad en el calado de los personajes y de las complejas situaciones que atraviesan, sobre todo Fabián, quien lucha por salir del caos en que se ha convertido su existencia terrenal y que no le permite escribir la leyenda profesional y personal que ha decidido construir…, a como dé lugar.
Con Fabián y el caos el autor demuestra (¿acaso lo necesita?) la elevadísima cultura general y musical que posee, tanto en la música clásica como en la popular.
Pedro Juan Gutiérrez retrasó la escritura y publicación de esa novela, porque Fabián era un excelente amigo del carismático narrador y no quería involucrarlo en sus aventuras literarias…, pero cuando Fabián partió al encuentro del Espíritu Universal, entonces decidió terminar de escribir la novela y publicarla.
