Ejercicio 8: Poetas chinos contemporáneos (I)
En el año 2011 fui invitado al Festival Internacional de Poesía del Lago Qinghai, en la República Popular China. Allí tuve la oportunidad de apreciar en persona varios de los caminos actuales de la poesía china a través de la obra de algunos de sus mayores poetas vivos. De ese complejo y variado panorama he hecho esta pequeña selección, que incluye autores cuya resonancia dentro y fuera del país los coloca entre los más distintivos de los últimos años. He intentado representar la pluralidad y riqueza de esta poesía incorporando a la muestra escritores que han hecho su obra en los más diversos sitios geográficos (sea en China o en el extranjero) y bajo los más disímiles presupuestos conceptuales y formales. Los poemas aquí recogidos los he tomado de publicaciones periódicas, de la antología preparada con motivo del festival y de los libros de los propios poetas, y han sido retraducidos desde el inglés y el francés para poner en contacto al lector cubano, aunque sea de manera tangencial y mediada por la multiplicidad de lenguas, con una de las tradiciones líricas más fuertes de la cultura universal.
Bei Dao (Beijing, 1949) es el nombre literario de Jen-Gai Zao. Escribe poesía, novelas y ensayos y es, tal vez, el poeta chino contemporáneo más traducido a otros idiomas (más de veinte lenguas en todo el mundo). De joven fue miembro de la Guardia Roja y un entusiasta seguidor de las ideas de Mao Zedong. Tuvo algunas diferencias políticas con la Revolución Cultural y fue “reeducado” como obrero de la construcción de 1969 a 1980. En 1987 comenzó a editar la revista Jintian (Hoy) en colaboración con el poeta y pintor Mang Ke. Esta fue la principal publicación de la llamada Poesía Oscura. Salió de China en 1989, después de los sucesos de la plaza de Tiananmen. Ha vivido e impartido clases en varios países como Alemania, Noruega, Dinamarca, Suecia, Inglaterra, Holanda, Francia y los Estados Unidos. Su nominación al Premio Nobel de Literatura ha sido frecuente en los últimos años.
Sin título
en el simple nivel de imaginación de un padre
los gritos persistentes de los niños
al final chocan contra una montaña
no hay que entrar en pánico
sigo pensando en ciertos árboles
y desde mi tartamudeo los convierto en canciones
la tristeza que viene desde la lejanía
es una forma de poder
que utilizo para serrar la mesa
hay quien parte por amor
mientras un palacio persigue a la tormenta
navegando a través de muchos reinos
más allá de la vida acomodada
las pulgas golpean un gran tambor
los monjes taoístas practican su ascenso al cielo
la juventud desciende a los callejones
llorando por la lógica de la noche
y yo consigo descansar
Este día
el viento es íntimo del amor
el sol centellea con colores imperiales
un pescador solitario mide
las heridas de la tierra
el carrillón se hincha
los paseantes de la tarde
se incorporan al sentido del tiempo
alguien se inclina hacia el piano
otro pasa cargando una escalera
el sueño se demora unos minutos
solo unos minutos
el sol vuelve a buscar la sombra
bebo agua en el espejo transparente
y veo al enemigo en el ojo de mi espíritu
el tenor canta
enfurece al mar como un tanquero
a las tres de la madrugada abro la lata
y los pescados saltan hacia la luz
Febrero
La noche corre hacia la perfección
y yo floto en el lenguaje
los instrumentos musicales de la muerte
se llenan de hielo
al que canta en las fisuras de los días
el agua se le vuelve amarga
la llama se desangra
corriendo como un puma hacia las estrellas
hace falta una forma
para poder soñar
en el frescor de la madrugada
un pájaro despierto
anda más cerca de la verdad
mientras mis poemas y yo
nos hundimos juntos
febrero en los libros:
ciertos movimientos, ciertas sombras
Nosotros
asustados y sin ingenio
tomando la linterna perseguimos la primavera
la cicatriz refulge, la copa gira
se crean rayos de luz
mira este momento hechizante:
el ladrón se desliza en el correo
y las cartas profieren alaridos
clavos, ¡oh clavos!
las palabras de esta canción no se pueden cambiar
la leña se amontona
buscando a sus oyentes
buscando el corazón del invierno
al final del arroyo
el barquero espera por la luz del ocaso
alguien volverá a escribir sobre el amor
Duo Duo (Beijing, 1951) es el seudónimo literario de Li Shizheng. En 1969 fue enviado a trabajar en el campo en Baiyanding. Allí colaboró con El diario de los campesinos. Comenzó a escribir poesía alrededor de 1972 y a publicar en 1982. Acompañó a Bei Dao y a otros poetas en la aventura de la poesía “nebulosa” u “oscura”. En sus primeros poemas hay mucha influencia de autores occidentales como Baudelaire, Marina Tsvetáeva o Silvia Plath. Su poesía fue, paulatinamente, haciéndose más filosófica e incorporando los temas del exilio y el desarraigo. Ha residido por muchos años en el Reino Unido, en Canadá y en los Países Bajos y dictado conferencias en múltiples universidades de los Estados Unidos, Alemania, Italia y Suecia. Actualmente enseña en la universidad de la isla de Hainan, sitio al que fuera deportado Su Dongpo (1037-1101 ne), una de las principales voces poéticas de la dinastía Song. El trabajo literario de Duo Duo le ha hecho acreedor de numerosos premios internacionales.
Promesa
Amo, amo a mi sombra
cuando soy un loro, amo comer
lo que él ama comer, amo darte lo que no tengo
Amo preguntar: ¿Aún me amas?
Amo tu oído y él ama oír: amo las aventuras
Amo esta casa enamorada que nos invita
a acostarnos y servirle de tejado
Amo yacer en mi lugar, elegir una sombra en línea recta
y dejar un bramante de pequeños pueblos
por un cuerpo voluptuoso
Amo esa marca de nacimiento próxima a tus labios
Conocer, esa es mi promesa
Amo la inteligencia en mis sueños
como un ambicioso novio
Amo comer carne cruda, mirando derecho hacia el infierno
Pero más amo tocar en secreto el violín entre tus brazos
Amo apagar la luz temprano, a la espera
de que tu cuerpo ilumine la habitación una vez más
Amo cuando duermo, y mi almohada se cubre
con ciruelas que despiertan, ciruelas que retornan a sus ramas
Amo la larga noche en que las olas atraen la cubierta del barco
Amo gritar: Volverás
Amo torturar a la bahía, torturar a las palabras de este modo
Amo controlarme delante del escritorio
Amo hacer batir mis manos en el mar
Amo mis cinco dedos estirándose abiertos a la vez
manteniendo bien asidos los bordes de un trigal
Amo mis cinco dedos que aún son tus cinco novios
Amo la memoria que se vuelve vida, escasa
pero mayor que lo dejado fuera cuando una mujer
camina hacia mí, como si hace treinta años
en el crepúsculo, en medio de la calle, esa niña
llevara su caja de violín
y todavía me sonriera sin motivo
Amo todavía más que aún seamos un par de torpedos
a la espera de alguien que nos lance
Amo reunirme contigo en las profundidades del mar
Eres mía, solo mía, y yo
aún amo hablar así, así, y cantar acerca de mi promesa
Yan Li (Beijing, 1954). Poeta, pintor y novelista miembro de un grupo de artistas conocidos como Las Estrellas. Su lírica está muy identificada con la Poesía Oscura. Ha fundado en Nueva York la revista Yi-Hang, que difunde tanto la obra de los poetas contemporáneos chinos como traducciones de poemas de autores norteamericanos. Sus textos han sido traducidos al francés, al italiano, al inglés, al sueco, al coreano y al alemán. Tiene un alto número de exposiciones realizadas y de libros publicados.
Menos diez
Las grandes asambleas para lamentar la Revolución Cultural
mutaron en pequeñas reuniones
y aquellas pequeñas reuniones mutaron en unas pocas personas
conversando ociosamente
esas ociosas conversaciones mutaron en silentes memorias
y sus memorias mutaron en palabras aisladas
sus palabras todas mutaron en una línea de números: 1966-1976
La nieta del viejo señor Li dice que eso es igual a menos diez
Violación
La palabra “violación” está llena de violencia
El aire ha sido violado
La comida ha sido violada
Los ríos y las culturas han sido violados
Ciertas cosas en su más tierna edad
han sido violadas
Hay otros efectos posteriores a la violación
aparte de los propios de la herida
como la preñez
como el aborto inducido
como tener que dar a luz un niño
debido a los tipos de violación mencionados arriba
En bastantes países
el nacimiento ya ha tenido lugar
Famosos durante la noche
Mucha gente levanta linternas o focos
Algunos usan reflectores o velas
Buscando la noche para convertirse en famosos
Algunas personas incluso en pleno día
Tapan las ventanas para forzar la noche
En realidad
La noche para convertirse en famosos
Fue colocada en el mercado mucho tiempo atrás
En un año puedes comprar 365 versiones falsas
Y en un año bisiesto hay un extra
Pero tienes un acuerdo bajo el mostrador
A hurtadillas
Una oportunidad se presenta cuando llega la luna llena
Llevo a casa muchos asuntos del pluriempleo
Este mundo sin energía
Nos ha hecho
Buscar en todas partes para tomar cosas a hurtadillas
Jidi Majia (montañas Liang, Sichuan, 1961) es un célebre poeta perteneciente a la etnia Yi. Ha ocupado diferentes cargos en varias organizaciones de escritores chinos. Se le reconoce como la principal figura de la poesía china no Han, que es la etnia predominante en el país. Ha sido traducido al inglés, francés, italiano, japonés, español, búlgaro, serbio-croata, macedonio, rumano y mongol. Majia tiene a su cargo la organización del cada vez más reconocido Festival Internacional de Poesía del Lago Qinghai, en el que concurren cada dos años prestigiosos autores de todo el mundo para intercambiar criterios en su programa académico inicial y sus múltiples lecturas de poesía.
Divergencias
Ando sin objetivo.
A menudo, el sol detrás de mí
me advierte de un peligro.
Percibo a otro yo:
él atraviesa la noche y el tiempo;
chupa la noche amarga como el trigo negro.
Me percato de que mis manos han desaparecido,
que están en las negras profundidades de la tierra,
que agitan una flor de hueso
--la ofrenda ritual
que convoca a los manes.
Percibo un muro, un sol que envejeció
--todos los proverbios terminan en el alcohol.
Veo, cuando el ritmo de la música inunda la piel del cordero,
la lengua del cantor crepitar como una llama
buscando franquear los límites de esta realidad.
Ya no estoy allá, porque hay otro yo
y él ha partido en dirección opuesta.
El río negro
Comprendo los ritos funerarios,
comprendo los antiguos ritos funerarios de los montañeses Yi.
(En un río negro,
los ojos llenos de humanidad brillan con un resplandor dorado).
Veo un río de hombres, que atraviesa el valle.
Veo un río de hombres, apenas arrugado por un pliegue de tristeza.
Ella atraviesa con gravedad el mundo versátil.
Ella atraviesa con gravedad este mundo extraño.
Veo un río humano, que crece y se convierte en mar,
que grita al costado de la herencia; el tótem de los ancestros
es suscitado en el cielo.
Veo a los que asisten a los ritos funerarios; su espíritu,
como un río,
a la señal de los golpes de fuego, sueña una alhaja de una belleza
primitiva.
Veo al difunto, sereno como las montañas.
Siento, en la caricia de mil pares de manos, a la amistad
entonando un canto de tristeza.
Comprendo los ritos funerarios,
comprendo los antiguos ritos funerarios de los montañeses Yi.
(En un río negro,
los ojos llenos de humanidad brillan con un resplandor dorado).
A mí mismo
Sin camino
no quiere decir sin nostalgia
sin luz de las estrellas
no quiere decir sin calor
ni sin lágrimas
no quiere decir sin tristezas
sin alas
no quiere decir sin mentiras
sin desenlaces
no quiere decir sin muerte
pero sí hay una cosa de la que se puede tener certeza:
sin los montes Da Liang y sin mi pueblo
yo no sería poeta.
Li Li (Shangai, 1961). Poeta y productor de cine. Estudió sueco en la Universidad de Lenguas Extranjeras de Beijing y se marchó a Suecia en 1988 para estudiar la lengua sueca en la Universidad de Estocolmo. Vive en Suecia desde entonces. Ha escrito alrededor de seis libros de poemas en sueco. Es autor, además, de numerosas obras en chino, que han sido traducidas a diversos idiomas y publicadas en antologías y revistas. Aparte de su propia producción lírica, Li Li ha traducido a múltiples poetas escandinavos al chino; entre estos se destacan Tomas Tranströmer (Premio Nobel de Literatura en 2011) y la finlandesa Edith Södergran.
Relacionándose con un hombre chino
Para una joven dama rubia
Él camina hacia ti. Tomas su mano extendida
Cuando conversan no miras sus ojos
Hay noche y violencia
Hay un muro y una pila de cuerpos
Compartes una comida. ¡Cuidado! No viertas salsa de soya
Sobre tu arroz. Él verá sangre que salpica la nieve
No preguntes qué carne estás masticando
Una sonrisa puede ser la única respuesta
Cuando su sombrilla te proteja, no digas “te amo”
Él podría mirar los tubos de escape de los autos
Excepto el “amor” para la cama
Escucharás tambores desde un antiguo campo de batalla
No te desvistas primero. Sus miembros perderán compostura
¡Desvístete entonces! Si insistes en revelarle
Tu insoportable herida a su amorosa cara
Un grito escapará de sus labios: ¡Ah, océano!
No hables del futuro, habla del ahora: de las olas
O de las formas de cocinar pescado. Él se animará
Cerrará sus ojos y cantará como un héroe de la ópera de Beijing:
“El arroyuelo fluye, las flores caen, ¡la primavera sigue su curso!”
No digas tu nombre. Anna, Marie
En sus oídos, esos nombres se vuelven
Aww, Aah, Guaa, Eehh
Opacas sílabas, como el chino para ti
El sonido de tu nombre se mezclaría
Enma se volvería ãi-mà1; Angel se convertiría en án-ji2
Solo la memoria como el brazo que marcaste con besos
Se mantendría abrazándote, como la Gran Muralla que escalaste
Viajando
Me levanto antes de que amanezca – sí, yo, un tren ruidoso
En medio de la neblina. Caras manchadas se deslizan tras de mí
Por calles iluminadas y la última noche de sexo
Mi sangre teñida contempla fantasmas en la estación vacía
Reclamos en la lengua nativa de prisioneros condenados
Garrapatean sus sonidos en la ventana: “¡Quiero irme a casa!”
Sobre la cara nevada del reloj, se arrastran los lobos de la memoria
Y roen la carne de un niño que ha perdido su camino
1 Ãi-mà significa “sufrir un regaño” en chino.
2Án-ji quiere decir en chino “prostituta disfrazada”.
