Un disco de vinilo henchido de poesía
Para leer entre escritores no creo que exista cátedra, escuela o taller literario que supere las reuniones informales, donde entre compañías cordiales y alicientes etílicos se destejen las horas y se enhebran lecturas o libros para el futuro.
Unos versos del poemario País de hojaldre, de Reynaldo García Blanco, hace años alguien recitó en una de esas reuniones, y nunca se me han quitado los deseos de leer aquel poema o el poemario que lo contiene. Una lectura pendiente que arrastro, pero que quizás ya no necesite.
Soy de los que cree que la poesía es la suprema expresión del hombre. Hay más humanidad y libertad en un poema perfecto que en una constitución democrática. La poesía cubana recorre tendencias que no son de mi agrado. Quizá el errado sea este lector impenitente, porque tantos consejos editoriales o jurados no pueden estar equivocados, y lo que llamo bodrios poéticos podrían ser –me digo sencillamente– una expresión poética que estoy negado a asumir por mi infinita incapacidad.
Esto es un disco de vinilo donde hay canciones rusas para escuchar en inglés y viceversa, del autor citado, fue distinguido con el Premio de Poesía Casa de las Américas 2017. Un lauro que valida a este escritor nacido en Venegas, Sancti Spíritus, en 1962, y que reside en Santiago de Cuba, ciudad ubicada en el otro extremo de la Isla, una lejanía geográfica significativa.
Habría que hacer alguna vez –desconozco si ya existe– un censo de los exilios e insilios de creadores literarios del país. Deben ser cifras alarmantes en ambas rutas. Quizá ese alejamiento de la capital de la Isla en Reynaldo García Blanco, que es sin duda el centro de poder en todos los órdenes, incluyendo el cultural, hacia Santiago de Cuba, ofrece una singularidad más de este autor. El viaje usual es hacia la capital. Él fue a Santiago por amor y allí se quedó.
Esto es un disco de vinilo donde hay canciones rusas para escuchar en inglés y viceversa es un libro que no nos deja incólume. Dos caras, un artefacto, un disco poético apoyado en versos libres junto a prosas conforman la estructura del volumen. Si hay una palabra que puede nombrarlo es luminosidad.
Una galería de personajes y obras deambula en las rayuelas de este "disco de vinilo", envueltos en una nube de reminiscencias; pedestales labrados con enchapes de recuerdos, una y otra vez vueltos a rodar como norias hacia el infinito en un círculo de palabras, porque únicamente así sabe hacerlo la poesía.
Este "disco de vinilo" henchido de poesía ya echó a andar, labra un surco en la pista y memoria poética de la Isla.
