Pilar de espuma investiga
La única ventaja que tiene el haber vivido algún tiempo es la posibilidad de recordar, sumergirnos en la memoria evocadora y al volver la vista atrás, rescatar momentos inolvidables, momentos que solo se guardan allí, casi en el sueño de lo que alguna vez fue.
Pienso en esto cuando en mis manos cae un sencillo ejemplar publicado por la Editorial Capitán San Luis, Pilar de espuma, una sagaz detective, de Olga Marta Pérez, que rescata los relatos protagonizados por uno de los personajes más entrañables para esta autora.
El hecho de que la editorial vuelva su vista a uno de sus éxitos de hace tres décadas me llena de alegría, pues lo hace retomando también las ilustraciones originales de Ramón Unzueta, de la niña con la trenza color naranja que campeó por sus respetos descubriendo misterios en unos minilibros que hicieron las delicias del pequeño lector cubano.
En 1989, la Dirección Política del MININT fundaba la Editorial Capitán San Luis, destinada a promover la literatura policial y, en especial, las obras galardonadas por el Premio Aniversario del Triunfo de la Revolución.
Dentro de sus colecciones, inicialmente surgieron dos proyectos para los niños que luego quedarían truncos por las penosas condiciones editoriales del país: Cuentorietas y Fotonovelas. Solo será con la aparición de su serie Minimisterios –especie de historias muy cortas en libritos de pequeño formato muy ilustrados– y Operación Juguete –con cuentos de mayor extensión y posibilidades de recrear una trama que combinara ingredientes clásicos del género aparecidos en formato de plaquette– que esta editora logró estabilizar una producción anual de obras policiales destinadas al público infantil. Desde un inicio, la San Luis trató de rescatar para sí el trabajo precedente de las fotonovelas adaptadas de seriales de TV (e iniciado por Gente Nueva).
Del mismo modo, y gracias al estímulo de sus colecciones y tiradas masivas de diez mil ejemplares que se agotaban muy pronto en el mercado –por una larga tradición de público habituado a leer el género, amén de una necesidad por la carencia de libros en otros formatos–, se van incorporando a la nómina del policial cubano para la infancia diversos narradores para niños (y también poetas y dramaturgos) a escribir obras policiales.
Años atrás, la editorial Gente Nueva, especializada en literatura para niños y jóvenes, había dado a conocer en su colección Suspenso diversas antologías de cuento y noveletas realizadas por su editor Juan Carlos Reloba (a su vez, un conocido y laureado autor policial) que mostraban sobre todo el quehacer de clásicos en el género a escala mundial.
Quizá quienes con más continuidad hayan cultivado en los primeros años de la San Luis el policial breve para niños en Cuba sean Olga Marta Pérez con esta serie sobre Pilar de Espuma o las aventuras de Carlitos y en alguna medida, el redactor de estos apuntes con sus personajes de Los Pelusos, dos hermanos gemelos que investigaban complicados misterios. Las aventuras de Pilar de Espuma pudieron leerse en los minilibros Canto de sirena, Perfume de Violetas, La estrella mensajera, Un día importante, Caballo del desierto y El cochecito.
Estos pequeños cuentos se rescatan ahora para que los niños de estas décadas exalten su imaginación con la peculiar detective que, en sus breves pero bien movidas historias, lucha por el orden ciudadano mientras trata de hacer el bien a los demás, buscando siempre solución a los más enrevesados misterios, desde un cochecito que le es robado a una anciana hasta el adorno que desaparece de un estante, la pista que deja un perfume peculiar y tantos otros.
Aunque Pilar de Espuma fue el primer acercamiento de su autora al género policial, no conforme con haber creado a esta inquieta investigadora, la autora escribió también El rapto de Tetis, donde intervienen Papatino y Mamagorda, conocidos personajes suyos, protagonistas de otra gustada trilogía de aventuras con un aire de realismo ingenuo.
Con la creación de otro detective, Carlitos, el niño que anda con el gato siamés Claudio, la narradora aportó las novelas Las sombras andan solas (ganadora del Premio Pinos Nuevos 1995) y Declarado desierto (Premio del Concurso Aniversario del Triunfo de la Revolución, del Ministerio del Interior, en 1997), publicado por la Capitán San Luis en el 2000.
Dentro de la amplia creación de esta autora, quien además ostenta el Premio Nacional de Edición, las historias policiales descuellan entre otras tantas, sobre todo por sus dosis de humor, cubanía, ritmo, suspenso y la caracterización de sus personajes. No obstante, un profesor y académico como Ramón Luis Herrera, haciendo justicia a esta rama del quehacer de esta narradora asegura: "Como narradora y poetisa Olga Marta Pérez aporta un mundo imaginativo de notable riqueza, hecho de cubanía y universalidad, donde se cruzan múltiples referencias intertextuales. La fusión de poesía y humor es otra constante de sus textos, así como la feliz elaboración estilística. La escritura de textos policiales para niños y jóvenes es una vertiente de particular interés en su creación literaria, que le ha permitido construir personajes muy consistentes como Carlitos Fiallos y Pilar de Espuma". (Ramón Luis Herrera. "Pérez, Olga Marta", en: Gran Diccionario de Autores Latinoamericanos de Literatura Infantil y Juvenil, Fundación SM, Madrid, 2010, p. 681).
El género policial para niños en Cuba ha tenido numerosos cultores a partir del surgimiento de la Editorial Capitán San Luis, sin embargo, en las décadas actuales ha ido quedando un poco a la zaga. Quizás por esta razón sea tan conveniente el rescate de estos minimisterios que en su momento significaron la mejor opción para los niños lectores. Lupa en mano y sin perdernos un detalle, disfrutemos de Pilar de Espuma y sus aventuras y ojalá que la editorial reanude con ella su inicial línea de publicar historias detectivescas para los más pequeños.
