Honores para Carlos Marx
El sábado 5 de mayo, a las 10:00 a.m., en la sala Villena de la UNEAC se realizó un Foro de escritores en homenaje a Carlos Marx en su bicentenario, con un panel integrado por Enrique Ubieta, Paquita de Armas y Víctor Fowler, mientras en los jardines de la institución se vendían libros y revistas de la Editorial Ciencias Sociales.
La sala estaba repleta de un público heterogéneo, con un solo objetivo: homenajear a Carlos Marx.
Siempre he creído que la mejor forma de conocer a una persona es a través de su biografía, sobre todo cuando esta se realiza desde una perspectiva humana que nos acerca al hombre de carne y hueso y no a la estatua. Soy marxista, me encanta la filosofía marxista y me vanaglorio de haber sacado siempre el máximo en esa asignatura, sin embargo, en mi caso, aunque había leído la biografía El Prometeo de Treveris, la avalancha de estudios a veces dogmáticos y memorizantes sobre la obra de Marx y Federico Egels, casi me hicieron olvidar al hombre.
Hay regalos que se agradecen y ese es el caso de la multimedia realizada por Cinesoft, Compilación de la vida y obra de Carlos Marx, donde los realizadores reeditaron el libro de Paquita Armas Fonseca, Moro, el gran aguafiestas, el cual devoré en pocas horas; qué decir después de los criterios de Carlos Rafael Rodriguez, Fidel Díaz Castro, Alina Perera y otros. Ese moro me hizo olvidar al viejo Marx, y me hizo amar a Carlos, el hombre que amó, odió, vivió y sufrió tal vez más de la cuenta, al que escribió la más grande obra sobre el capital, al padre amante, al abuelo; valoré como nunca antes a Federico Engels, amigo e intelectual. Además, la multimedia se enriquece con fotos y con la obra del pensador alemán.
¡Qué Paquita!, de tanto estudiar la obra de Marx ya lo siente como familia y así nos lo entrega, no solo en el libro, sino también en la entrevista que le realizara Fowler: “Una respuesta a Victor Fowler. Para qué sirve Carlos Marx hoy”. Cito la respuesta a la pregunta 8 para que usted, lector, tenga una pequeña idea:
Marx no vale para decir que es un “santo, santo, santo”, como reza Guillén en su poema. No voy a decir que soy un hombre puro. Él fue “lo suficientemente impuro para saber qué cosa es la pureza”, tampoco fue un diablo, diablo, diablo; fue un hombre genial, extraordinario, trascendente, pero un hombre.
(…)
La trascendencia de Carlos Marx y de El Capital es inconmensurable. En lo personal, confieso que me acerco a los procesos que ha vivido Cuba y vive Cuba de una manera consciente, gracias a Carlitos y a uno de sus más grandes discípulos, Fidel. En algún momento se reconocerá su concepto de Revolución como uno de los aportes vitales a las categorías marxistas…
La película El joven Marx y los comentarios del crítico Rolando Pérez Betancourt, que también aparecen en la multimedia, merecen una crítica aparte.
A los que cantaron Felicidades a Carlos en la sede de la UNEAC les sobraban razones para hacerlo.
