Fidel Castro como expedicionario de Cayo Confites
En este artículo quisiéramos referirnos a la participación de Fidel Castro Ruz en la expedición de Cayo Confites. Desde sus días de estudiante universitario Fidel, quien también era vicepresidente de la FEU por la Facultad de Derecho, dirigió el Comité Pro Democracia dominicana que radicó en la Universidad de La Habana. Con anterioridad había integrado el Comité Pro Independencia de Puerto Rico, es decir, que la causa por el progreso latinoamericano ya era parte de sus inquietudes revolucionarias. Fidel estuvo entre los estudiantes universitarios que valientemente se alistaron para la expedición de Cayo Confites dirigida a combatir la dictadura trujillista.
Durante el reclutamiento de los expedicionarios no se adoptaron suficientes medidas para evitar que se filtrase la noticia de los preparativos que realizaban. De acuerdo con el testimonio del combatiente dominicano Virgilio Mainardi, el joven universitario Fidel Castro le había manifestado su preocupación porque “se estaba produciendo demasiada publicidad”.1
Fidel también nos dio a conocer datos importantes de su participación en esta conspiración revolucionaria: “Yo era teniente y segundo jefe de la Compañía de vanguardia de un batallón que viajaba en la proa del barco, con un fusil ametralladora como antiaérea”.2 Perteneció al batallón “Máximo Gómez” y estuvo entre los expedicionarios que asaltaron la goleta del régimen trujillista (Angelita), que eventualmente transitó cerca de las costas de Cayo Confites. Al salir para República Dominicana abordó el buque Aurora.3 En un relato posterior de estos hechos el líder cubano especificó que había pertenecido al tercer Batallón comandado por Feliciano Maderne y admitió que “al final me hicieron capitán y jefe de una compañía porque el anterior desertó”.4
Sobre su participación en la toma de la goleta dominicana Angelita reseñó que se ofreció como voluntario para atacarla y que en el momento de la acción: “Salté sobre la cubierta de la goleta. Fui el primero que llegué, penetré en la cabina e hice prisioneros a los tripulantes”.5 Aunque reconoce que no tuvieron resistencia alguna por parte de los marineros que hacían un viaje rutinario de traslado de mercancías entre Santo Domingo y Miami: “Nuestra proeza se redujo a capturar la goleta con unos infelices”.6
Resulta relevante que Fidel Castro, en un relato incluido en la serie “Reflexiones del compañero Fidel”, se refiriera al tremendo impacto que tuvo el incidente de “Orfila” entre los expedicionarios de Cayo Confites: “ Llevábamos allí meses cuando los sucesos de Orfila estremecieron la expedición, mucho más deseosa a partir a su destino que permanecer en el inhóspito Cayo”.7
Fidel Castro fue muy crítico de la actuación de Rolando Masferrer, quien dentro de la expedición de Cayo Confites estaba al mando del batallón Sandino; haciendo una valoración de la conducta oportunista de este señalaría: “Masferrer era muy despótico (…) casi quería imponer su jefatura y la disciplina a base del terror”.8 Al propio tiempo, confirmó la tesis de que Masferrer, quien dirigía a los expedicionarios del buque Máximo Gómez (Fantasma), había traicionado cuando los barcos de los combatientes fueron perseguidos por las fragatas del ejército cubano:
Masferrer seguía en el barco más rápido haciendo de las suyas (…). Él calculó que el riesgo era muy grande y las posibilidades pocas; entonces se le ocurrió una forma de desertar de la expedición. Siguió en su barco rápido -evidentemente, por todas las noticias, había una crisis nacional y el Ejército estaba dispuesto a impedir la expedición-, avanzó, se adelantó y entró en la bahía de Nipe (…). La decisión de Masferrer (…) fue entrar en la bahía de Nipe para que lo arrestaran; no quería seguir y con algún pretexto entró en la bahía.9
En el momento en que el buque de los expedicionarios Aurora fue rodeado por las fragatas del ejército tuvo lugar un motín a bordo pues un grupo, entre los que se encontraba Fidel, se negaron a entregar las armas. El propio Fidel Castro recordó que: “Tuve que insubordinarme en ese momento, porque me dijeron que entregara las armas. En proa dije que no entregaba las armas y me opuse”.10 El joven estudiante se percató que el ejército se había hecho cargo de la situación, que el gobierno estaba en crisis y que se perderían las armas; por eso propuso salvar alguna de ellas trasladándolas a la costa para proyectar luego otra expedición.11
Aunque la propuesta de Fidel no fue aceptada por el Estado Mayor, en esa resistencia coordinó acciones con quien lo había conducido por primera vez a Cayo Confites, el dominicano Ramón Emilio Mejías del Castillo, conocido como Pichirilo.12 Este último, según testimonio del entonces dirigente estudiantil: “realizó grandes y audaces esfuerzos por engañar a la Corbeta de la Marina de Cuba que, con los cañones de proa listos, nos ordenó en el extremo oriental de Cuba retroceder hacia el puerto de Antilla en la Bahía de Nipe, donde el resto de la expedición estaba ya prisionero”.13
Fidel, después de fracasar en su objetivo de salvar el grueso de las armas que llevaba el Aurora, decidió declararse en rebeldía ante la jefatura: “Promulgamos la no aceptación de la decisión y declaramos que no estábamos dispuestos a que nos capturaran (…). El Estado Mayor no reaccionó frente a la insubordinación, la aceptó sin hacer nada”. 14
Posteriormente escapó en una balsa con unas pocas armas junto a otros tres compañeros que lo acompañaron en su travesía por la bahía de Nipe:
En la balsa nos tiramos al entrar en la bahía (…) yo puse la balsita chiquita amarrada a la borda del barco, casi por la popa, a la izquierda y nos empezamos a montar; entonces agarramos (…) cinco ametralladoras (…) Después se acerca una lancha y yo desenfundo la ametralladora que estaba allí, porque además estábamos hundidos (…) cuando se acerca la lancha la encañonamos, y les dije: ¨tiren la soga¨ (…). Se veían allí los barcos (…) estaríamos a 300 o 400 metros del muelle de Cayo Saetía, que era donde estaban agarrando a la gente, y estaba el ejército metido. Primero nos montamos en la lancha del práctico (…). Yo dije: ¨si nos descubren nos tiramos al agua¨. Entonces empezaron los reflectores (…) y yo cumplí la palabra de tirarnos al agua.15
Fidel Castro finalmente escapó a nado hasta llegar a tierra en Cayo Saetía y por esa razón no figuró entre los apresados que fueron registrados oficialmente y conducidos al cuartel de Columbia. Luego Rafael Guzmán, que se encontraba en Saetía y era un amigo de la familia, lo condujo a un asentamiento de cañeros del Central Preston y de allí esperó a José González Zaldívar quien lo trasladó primero a Mayarí y después a su casa en Birán.16
En sus consideraciones generales sobre el fracaso de la expedición de Cayo Confites Fidel Castro reconoció que los principales traidores fueron el general Genovevo Pérez Dámera y Rolando Masferrer, jefe del batallón “Sandino” de la tropa invasora.17
El descalabro de la expedición de Cayo Confites fue una experiencia a tener en cuenta por quien sería líder revolucionario en las luchas por el derrocamiento posterior de la dictadura de Fulgencio Batista. También resultó una escuela para otras gestas internacionalistas en África y el tercer mundo donde Fidel Castro mantuvo todo un protagonismo histórico.
Notas
1 “Cayo Confites y la lucha contra Trujillo”, en: Política: Teoría y Acción, año 4, no.44, noviembre de 1983, p.4.
2 Reflexiones del compañero Fidel: “Lo que conté sobre Pichirilo”, en: Granma, 7 de marzo de 2009, p. 2.
3 Fidel en su relato al periódico Granma (7 de marzo de 2009), indica que su buque era el Fantasma, pero en realidad se trataba del Aurora.
4 Katiuska Blanco: Fidel Castro Ruz. Guerrillero del tiempo, Editorial Abril, La Habana, tomo I, 2011 p. 377.
5 Ibídem, p. 386.
6 Ibídem, p.388.
7 Reflexiones del compañero Fidel: “Lo que conté sobre Pichirilo”, en: Granma, 7 de marzo de 2009, p. 2.
8 Katiuska Blanco: Idem, pp.381-382.
9 Ibídem, pp. 400-401.
10 Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado año 1975. Expediente Fidel Castro Ruz (81) 1813 caja 19.
11 Katiuska Blanco: Idem, pp. 402-403.
12 Ramón Emilio Mejías del Castillo, conocido como Pichirilo. También participó como segundo jefe de la embarcación del yate Granma que reinició la lucha armada liderada por Fidel Castro contra la dictadura de Fulgencio Batista. Murió el 13 de agosto de 1966 a las órdenes del Comandante Francisco Caamaño en una expedición dirigida contra el gobierno de Joaquín Balaguer.
13 Reflexiones del compañero Fidel: Idem, p. 2.
14 Katiuska Blanco: Idem, p. 403.
15 Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado año 1975. Expediente Fidel Castro Ruz (81) 1813 caja 19.
16 Katiuska Blanco: Todo el tiempo de los cedros, Editorial Abril, La Habana, 2003, pp. 240-242.
17 Reflexiones del compañero Fidel: Idem, p. 2.
