¿Los niños más rebeldes de la literatura infantil contemporánea?
Pero los niños saben que ellos no siempre son buenos; y, a menudo, cuando lo son, preferirían no serlo. Esto contradice lo que sus padres afirman, y por esta razón el niño se ve a sí mismo como un monstruo.
BRUNO BETTELHEIM
La astucia del joven héroe, las informaciones que posee y maneja... no sirven tanto para descubrir los mecanismos de funcionamiento de lo real como para demostrar el temple y la condición de quien los utiliza.
FERNANDO SAVATER
1. Alicia, cuando visita aquel extraño país que para ella no tiene nada de maravilloso, en todo momento estará desafiando a alguien, bien a los naipes que la acosan a preguntas y juicios condenatorios, al gato de Cheshire, a la liebre marceña, al huevo barrigón (Humpty Dupty) siempre a punto de romperse. Lógica y disparate se estrechan la mano en este cuento absurdo, surrealista para otros, o de nonsense pero con una interacción de afecto y rechazo simultáneos, que propician la acción acelerada y tan llena de acontecimientos inusitados.
2. Cansado de escuchar que no sabía nada de la vida por su corta edad, Alejandro (Lo que sabe Alejandro) decidió poner en orden su conocimiento y
demostrar que los niños sí saben. El libro de Andrés Pi Andreu reivindica como pocos a la infancia que nadie entiende.
3. Pinocho es otro de los héroes universales que durante décadas más ha hecho tirarse de los pelos a los estudiosos de la literatura infantil. ¿Qué quiso ejemplificar Carlo Collodi con ese muñeco-niño tan cargado de defectos, imperfecciones o taras y, por demás, tan proclive a lo prohibido? De cualquier forma, se ha manejado la opinión de que Pinocho puede representar un viaje del ser humano hacia los confines que se le esconden dentro de sí mismo. Como dijera Francois Ruy–Vidal “no se logran adultos equilibrados dando seguridad a los niños, sino por el contrario, exponiéndolos progresivamente a la vida”.
4. Inmersa en un mundo solitario, la protagonista de esta historia: una jovencita negra, huérfana de madre, que en algunos aspectos recuerda a la Cenicienta, se debate entre la angustia, el racismo, la dejadez, el maltrato y las humillaciones de sus familiares más cercanos: una abuela desnaturalizada, una tía anodina y resentida, y unas primas contemporáneas y caprichosas. Dentro de este caos familiar, su único refugio será recurrir a su madre, allá, en el cielo. Cartas al Cielo, de Teresa Cárdenas ha sido una novela multipremiada. Su alto sentido humanista ha sido merecedor de estos reconocimientos. Entre carta y carta, su autora desnuda el alma de su protagonista y nos ofrece una visión impactante de la infancia. Pero, al mismo tiempo, nos brinda una obra de un acabado perfecto, donde el final esperanzador y la armonía del ser humano con sus semejantes son posibles.
5. Débora Ellis es una periodista canadiense que ha socializado su literatura para jóvenes al punto de concebir varias sagas que intentan sensibilizar a la opinión pública mundial sobre problemas lacerantes de la infancia. En su saga sobre la niña Parvana (El pan de la guerra, El viaje de Parvana, Ciudad de barro) relata de una niña afgana que lucha por encontrar a su familia. Mientras que en No soy un taxi y La hoja sagrada estremece la historia de Diego, pequeño que se rebela ante el mundo del narcotráfico en América Latina.
6. Calvina es un libro lleno de suspenso y misterio; historias encontradas corno cajas chinas que, al ser abiertas, dejan entrever el contenido de otras cajas. Un argumento pleno de humor, intertextualidades y referencias al cine y la literatura de horror; valiente, anticonvencional y desmitificador que apuesta por el valor de la lectura como vía de crecimiento liberador mientras pregunta: ¿Quién quiere estar cuerdo del todo? Las personas demasiado cuerdas se lían y se hacen nudos con mucha facilidad, y se atan las unas a las otras.
7. Marité, de Eldys Baratute, presenta a la hija de un alucinado fabricante de faroles que nada más piensa en su oficio y de cierta carpintera que sólo fabrica escobas; se crió en un basurero alimentada con biberones de guarapo que le daban su nana, la perra Tojosita y la directora de un grupo de rap. Mientras más incomprendida resulta esta adolescente liberal y alocada, más firme su deseo de entender y solidarizarse con el prójimo para darle su dádiva mayor: el amor sin tabúes, convenciones, edades ni fronteras.
8. ¿Qué ética de la existencia puede animar a seres tan distantes geográficamente y a la vez tan parecidos entre sí como Hucklebery Finn y Pippa Mediaslargas, para vivir sin sus padres, no ir a la escuela y andar siempre en pos de las más extravagantes aventuras? En ellos late un espíritu solidario y justiciero. Ambos han sido tocados de alguna manera por la vida o el infortunio: no tienen madre, carecen en definitiva de una adecuada orientación o de amparo filial y no existe un fin muy premeditado en sus existencias.
9. Mowgli, de Rudyard Kipling, aparece en el Libro de la selva, I y II, donde el autor da los sentimientos de atracción y rechazo que la sociedad o la civilización ejercen sobre ese inocente y primitivo chiquillo criado entre los lobos, fieras que aparecen aquí con una ética del vivir, que a veces quisieran para sí los humanos.
10. Galadriel, protagonista de La Gran Gilly Hopkins (Katherine Patterson, Premio Andersen 1998) deambula de orfanato en orfanato, de familia en familia y anhela a la alocada madre hippie, su madre al fin y al cabo, aunque bastante diste de la perfección estudiada y fría que le ofrecen los otros tutores. Aunque la haya abandonado, su madre es para ella todo un paradigma, pues representa a la persona que ha sabido ser fiel y consecuente con su propia idea de la vida y del papel que cada cual debe desempeñar en ese algo a veces represivo que llamamos sociedad.
11. El Elvis Karlsson, de María Gripe, se refugia en su fantasía para olvidar que le quieren convertir en el fiel reflejo del roquero americano, creador del mito Presley. Se corta el cerquillo (mutilación salvadora) para no llevar nunca más su peinado que le parece horrible. Escapa con los abuelos –que por muy ancianos y vividos pueden ser menos convencionales y más tolerantes que sus padres– y se inventa toda clase de secretos con piedras enterradas o amigos que le hagan más llevadera su inaceptable realidad hogareña.
12. Los protagonistas niños de Ronja, la hija del bandolero (Astrid Lindgren) exaltan su heroísmo al oponerse a sus padres, haciendo que prevalezca el amor entre los vástagos de clanes rivales –¿Romeo y Julieta otra vez?
13. Sin agresividad, estridencias moralistas o vanos alardes estilísticos, Ariel Ribeaux Diago entona en El oro de la edad un canto a la amistad, tolerancia y el entendimiento entre seres de diversos medios, educación o modos de ver la vida. Mediante el encuentro fortuito, accidentado y casi telúrico de las niñas Leonor y Nené, negra una y procedente de una familia de obreros, blanca y rubia la otra e hija de una jinetera amante del italiano “comespagettis”, el autor demuestra –con lirismo y sentido crítico– que aunque las personas parezcan diferentes o puedan no pensar igual, jamás deben renunciar a la esperanza de que entre ellas surja una amistad duradera. Libro de culto para varias generaciones desde que viera la luz en 1999, El oro de la edad es una obra mítica para los jóvenes autores cubanos incluso a más de diez años de la desaparición física de su autor.
14. El Gran Meaulnes, de Alain Fournier, deambula por el libro como una aparición errante, sin sosiego, que se consume en su propia fiebre de amor adolescente y en ella arrastra a sus devotos, serviles lectores.
15. ¿Dónde está La Princesa?, es la pregunta que un niño hace de principio a fin en el relato que ahora tienes en tus manos, y todo habría sido, tal vez, muy simple, si se tratara de un niño común; pero no lo es... Esto y más tendrás que descubrirlo en el entresijo de una singular historia de vida y muerte, de luz y sombra, pero sobre todo, de amor. Su autor, Luis Cabrera Delgado, también quiere, que cualesquiera sean tus circunstancias, también tú puedas empinar tu papalote ...
16. Holden (El guardián en el trigal), de Jeromé David Salinger, es otro de los míticos héroes inmortales que huyen para encontrarse a sí mismos. En su caso, se perderá en la Babel neoyorquina y casi al final de la estremecedora historia vendrá a alcanzar su verdad, únicamente en un parque lleno de niños inocentes.
17. En la saga de María Virginia y su pobre y abandonado amante Ricardo –María Virginia y yo en la luna de Valencia y María Virginia está de vacaciones, ambas del cubano Gumersindo Pacheco, galardonadas respectivamente con los Premios Abril 1993 y Casa de las Américas 1994-, lo que precisamente hace sui géneris a estas historias y a su autor será, por encima de cualquier otra consideración, su desenfado a la hora de narrar, el modo ligero y a la vez profundo en que sumerge a sus personajes en situaciones que, no por cotidianas, pierden su exótica y encanto para el lector.
18. Peter Pan es otro niño-héroe eterno bien interesante dentro de la literatura universal y al cual siempre es necesario retornar. Lo más subyugador de este niño–duende será precisamente aquella otra cara que no vemos de su persona, ese lado sombrío que nos oculta de continuo, esas frases dichas a medias, esas miradas equívocas. ¿Qué mayor desafío a la sociedad que un niño que nunca desea crecer?
19. Un libro diferente, inquietante, algo iconoclasta y veraz, más lleno de interrogantes que de respuestas, capaz de evidenciar el enorme salto temático y formal que en las últimas décadas se produce en la literatura cubana para la niñez y la adolescencia: Cuasi, la protagonista de Es raro ser niña, inicio de una saga de Mildre Hernández Barrios, tiene bastante que agradecerle a otras célebres heroínas de la literatura universal, pero por su verosimilitud nos llega con esa fuerza arrolladora de las situaciones que enfrentan nuestros niños del Aquí y Ahora.
20. La protagonista de Momo detiene al tiempo para desajustar a los hombres grises ¿Acaso requerirá de una multitud por testigo? No es necesario. Momo conoce que su auditorio está dentro de sí misma y, por supuesto, en el lector. Hay acuerdo tácito entre héroe, autor y lector.
21. En El día que me quieras (colección Veintiuno), Julio M. Llanes aporta su visión sobre una escuela de conducta donde afloran problemas educativos, docentes, éticos y humanos. El amor de Yoel por Ana Sol, por difícil que pueda parecer, siempre es posible.
22. Lavinia es la protagonista de una saga de divertidas novelas escritas por la italiana Bianca Pitzorno, que encarnan la rebeldía infantil en un mundo injusto. Inspirada en la célebre La vendedora de fósforos, de Hans Christian Andersen, la autora ridiculiza la sociedad de consumo y enjuicia severamente el mundo actual, globalizado de banales ideas que enaltecen la desigualdad con obras como La increíble historia de Lavinia, La muñeca del Alquimista, La muñeca viva y Una escuela para Lavinia, todas publicadas por la colección Veintiuno.
