Teresa Melo: versos en las tablas
Las más frescas huellas de la poetisa cubana Teresa Melo (Santiago de Cuba, 1961) nos conducen, entre otros sitios, a la recién finalizada Feria Internacional del Libro 2018, escenario en el cual presentó especialmente para el público infantil los libros El cuento del cuento, a cargo de la editorial Gente Nueva, y Mi gato y el mundo, de Selvi Ediciones.
Justo en la fiesta de las letras anunció la futura salida del título Mi gato es papá, el cual de seguro echará a volar otra vez las fantasías de la gente menuda.
Pero la literatura de Teresa Melo ha dado un giro escénico al reaparecer este junio en el VIII Festival Internacional de Teatro Femenino, esta vez de la mano de la directora italiana Alina Narciso.
De tal suerte, “subieron” a las tablas los poemarios La sombra protectora, el cual da nombre a la obra teatral, y Soy de un país pequeño que se llama Mundo.
Ese mundo en apariencia pequeño pero abarcador que inspirara a Narciso a recrearlo en el teatro es, originalmente, un libro de quince poemas ilustrados en los cuales Melo alterna sueños, hombres y mujeres de las islas entre mitos y amores, en abrazo profundo del cuerpo y del espíritu.
Sobre esta “salida” a escena Melo ha confesado al público que es “un atrevido experimento” de Narciso, pues se trata de entregas diferentes desde las que se articula un solo discurso para un lenguaje distinto.
Expresó que además de mucho amor a la poesía, es preciso tener un concepto muy claro de este tipo de discurso con el que quieres arriesgarte para expresar en escena una visión utilizando solo textos poéticos.
En un unipersonal la actriz Sandra Hechavarría dio cuerpo a estos textos en los que describió cómo “trabajar en una puesta en escena sobre un texto que no es dramático y para el que tuve que estudiar a fondo la obra poética de la Melo, entender la visión de la directora Alina Narciso, y de ahí encarnar al personaje”.
En la obra de la directora italiana el personaje busca reflejar los momentos difíciles de una mujer que espera el paso de un huracán y se refugia en el arte, todo ello con la certera convicción de que el arte salva.
Melo da el visto bueno precisando que es una apuesta valiente e ingeniosa de Alina Narciso; “habla mucho del optimismo que está latente en mi poesía”.
