Maceo nuestro
Si se habla de hombres corajudos, honorables y patriotas, inmediatamente acude a la mente de cualquier cubano el ejemplo del Titán de bronce, Antonio Maceo y Grajales.
Las glorias de Maceo se cuentan de generación en generación, trascienden las décadas, se instalan en la Historia fundidas a la patria.
Con motivo de conmemorarse este 14 de junio el aniversario 173 de su natalicio, el Sábado del Libro presenta el título Maceo en el tiempo. Acción, pensamiento y entorno histórico, compilación a cargo de un reconocido colectivo de historiadores, liderados por el Doctor en Ciencias Jorge Renato Ibarra Guitart.
La Editorial Nuevo Milenio y su sello de Ciencias Sociales convidan al debate en la calle de madera de la Plaza de Armas, en la Habana Vieja, revisitando todo cuanto se ha dicho y escrito del Lugarteniente General de nuestras guerras independentistas.
Sirve la cita para arrojar nueva luz a los temas más conocidos del Titán, y claro está, para revelar aspectos poco explorados o desconocidos, ahora bajo nuevas interpretaciones.
Es Maceo una de las figuras más sobresalientes del siglo XIX americano. La leyenda rodea su vida y acciones, por ello se le han dedicado multitud de estudios testimoniales y biográficos.
A partir de 2010, en ocasión del aniversario 165 del natalicio del más descollante hijo de Mariana Grajales, los historiadores cubanos asumieron el reto de profundizar en su impronta; fruto de ese empeño es este libro.
Especialistas de diversos organismos unieron esfuerzos para concretar esta interesante obra emergida de intercambios académicos en foros institucionales.
Otra vez fijamos la mirada en el protagonista de la Protesta de Baraguá, hecho histórico trascendental en el que Maceo rechazó tajantemente la paz sin independencia propuesta por el general español Arsenio Martínez Campos.
Volvemos a los campos insurrectos, al estratega militar, a aquel que tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo, a un héroe que no vio su fin el 7 de diciembre de 1896 en Punta Brava porque la Historia y los cubanos no lo dejamos morir.
