¿Por qué "Poeta de la Generación del Centenario"?
Por orientaciones del líder del movimiento, el joven abogado Fidel Castro, el 23 de julio de 1953 redactó Raúl Gómez García el Manifiesto a la Nación, documento que aunque no pudo ser trasmitido al pueblo de Cuba en su momento, constituye la declaración de principios de los revolucionarios asaltantes del Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba. El vibrante manifiesto se inicia con estas palabras:
En la vergüenza de los hombres de Cuba está el triunfo de la Revolución Cubana. La Revolución de Céspedes, de Agramonte, de Maceo y de Martí, de Mella y de Guiteras, de Trejo y de Chibás, la verdadera Revolución que no ha terminado todavía. Por la dignidad y el decoro de los hombres de Cuba, la Revolución triunfará.
Con solo 24 años Raúl Gómez García fue también autor del poema que sería leído en la Granjita Siboney en la madrugada del 26, poco antes de partir los asaltantes hacia el Cuartel Moncada. En la primera estrofa se lee:
Ya estamos en combate
Por defender la idea de todos los que han muerto.
Para arrojar a los malos del histórico templo.
Por el heroico gesto de Maceo.
Por la dulce memoria de Martí.
En nuestra sangre hierve el hado azaroso
de las generaciones que todo lo brindaron,
en nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos
que vibran en el alma superior del cubano
Ya estamos en combate...
¿Necesita el lector más razones para que se afirme que fue Raúl Gómez García el poeta de la Generación del Centenario de Martí? Pues sí, las hay. La primera es que participó del asalto (en su caso le correspondió ocupar el cercano Hospital Civil Saturnino Lora), fue herido, capturado y asesinado por la soldadesca, al igual que Abel Santamaría, Boris Luis Santa Coloma, José Luis Tassende y otros muchos jóvenes combatientes. Y existen pruebas de ello. El periodista y poeta Luis Suardíaz (1936-2005) reveló estos datos esclarecedores:
Las últimas catorce letras que escribió Raúl no pertenecen a la reflexión filosófica o a la poesía. Estas cuatro palabras, que milagrosamente llegaron a manos de su madre Virginia García pocos días después, son una prueba dramática, irrecusable de los crímenes que la tiranía perpetró con los sobrevivientes del ataque al Moncada, y a lo largo de aquella década con lo mejor de nuestro pueblo: “Caí preso, tu hijo”.
Sin duda que se trató aquella de una generación heroica en la que tuvieron cabida jóvenes de diversas condiciones sociales, aglutinadora de lo más valioso de la juventud e imbuida del pensamiento y el legado de José Martí, cuya obra conocían, fuera ya como lectores o a partir de las charlas con que se nutrieron ideológicamente, sabedores de que serían la generación encargada de preservar su memoria, aun al precio de sus vidas.
Raúl Gómez García no solo redactó los documentos antes citados. El golpe de Estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952 estremeció su conciencia política, radicalizándola, ingresó al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), y se adhirió a su tendencia más radical, expresada en la Juventud Ortodoxa. Entonces escribió un manifiesto titulado Revolución sin juventud, y entró en contacto con los hermanos Abel y Haydée Santamaría, en el apartamento de ambos en las calles OP y 25, en El Vedado, centro de reunión de jóvenes revolucionarios decididamente partidarios de hacer cambiar los destinos de Cuba.
Nacido en La Habana el 14 de diciembre de 1928, Raúl concluyó los estudios de bachillerato en 1947, para a continuación matricular la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana, que abandona al cabo de dos años para pasar a la de Pedagogía, en mayor correspondencia con su vocación.
Mas no se vaya a pensar que fueron fáciles su niñez y adolescencia. La muerte prematura del padre colocó a la familia en una difícil situación económica y Raúl debió trabajar como mensajero, pintor, oficinista, impartió clases en el colegio privado Baldor, del que fue separado al conocerse sus actividades en la edición de prensa clandestina antigubernamental.
Dotado de capacidades para la redacción y la composición poética, de 1942 datan sus primeros textos en el boletín escolar La Labor, de Güines, donde también presidió la Asociación Martiana de estudiantes.
En su honor, el 14 de diciembre, fecha de su natalicio, se celebra en Cuba el Día del Trabajador de la Cultura.
Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate
Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano
Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos
Sintamos en lo hondo la sed enfebrecida de la patria
Pongamos en la cima del Turquino la Estrella Solitaria.
Foto tomada de Bohemia
