"Tengo, vamos a ver..."
Cuba, el largo lagarto verde con ojos de piedra y agua, se precia de tener como Poeta Nacional a Nicolás Guillén (1902-1989), una voz que se erigió en canto a lo popular y autóctono, al mestizaje que puebla esta Isla.
Hizo Guillén cantar y bailar a la poesía, al son de tambores africanos, al ritmo de los anhelos de los pobres que no conocieron dignidad hasta el triunfo de la Revolución.
Colocó el tema negro en el mapa de la poesía escrita en lengua castellana. Sus versos renovaron el panorama cultural —dominado entonces por la burguesía— enriqueciéndolo con palabras dichas en congo, yoruba o carabalí, heredadas por descendientes de esclavos.
Estampas, solares habaneros, hábitos, pensamientos, vida y floclore del cubano de a pie cobraron nuevo significado y belleza en la pluma de Guillén. La gente —blancos, negros y mulatos— movió su espíritu de poeta revolucionario.
Nacido en el Camagüey, desde temprana edad siente el empuje de expresarse a través de la escritura. Comienza en 1918 a trabajar como tipógrafo en el periódico El Nacional, en tanto escribe y publica sus primeros versos en la revista local Camagüey Gráfico. No tardan sus creaciones en ser conocidas más allá de entorno provinciano.
Realiza en La Habana estudios de superación rebasando obstáculos económicos. Intercambia con figuras de relieve de las letras universales y perfila su estilo ejerciendo también como agudo periodista y destacado activista político.
Se le considera ejemplo paradigmático del viraje hacia la rehumanización y el compromiso que caracteriza el proceso poético del período postvanguardista.
En 1930 escribe Motivos de son, obra publicada en el Diario de la Marina que inmediatamente causa curiosidad, admiración y polémica además de llevarlo a la celebridad.
En 1931 logra publicar Sóngoro cosongo; poemas mulatos, y en el 34 ve la luz el poemario West Indies, Ltd., con el cual denota crecimiento intelectual y más acentuada crítica en contra de las injusticias y desigualdades socioeconómicas de la Cuba prerevolucionaria.
En 1937, durante la guerra civil, viaja a España para participar en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en Barcelona, Valencia y Madrid.
De 1939 a 1941 centra esfuerzos en desarrollar intensa labor política y cultural. En marzo de 1944, con José Antonio Portuondo, Mirta Aguirre y Ángel Augier, funda la revista Gaceta del Caribe, de gran estatura literaria pero poco tiempo de duración.
Viaja por varios países de América en 1945 y en el 47 publica en Buenos Aires El son entero. Hacia 1951 publica Elegía a Jesús Menéndez, un tributo al asesinado líder obrero cubano que fue también su amigo personal.
En la Cuba socialista que llegó al poder en 1959 se integró al Partido Comunista y estuvo entre los fundadores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de la cual fue su primer presidente.
De la década del 50 en adelante ven la luz Las coplas de Juan Descalzo, Elegía cubana, La paloma de vuelo popular, el soneto "Che Guevara", ¿Puedes?, Balada, Poemas de amor, Tengo, Antología Mayor, El gran zoo, Cuatro canciones para el Che, La rueda dentada y Diario que a diario, entre otras muchas creaciones.
Sus obras son recogidas en varias antologías al tiempo que recibe en Cuba y otros países galardones y reconocimientos por la valía de su literatura.
En 1983 recibe el Premio Nacional de Literatura. Surgen luego ediciones de sus obras y numerosas recopilaciones de bellos textos como Todas las flores de abril, En ala de nuestro tiempo y España. Al alcance del sueño.
El Poeta Nacional de Cuba deja de existir el 17 de julio de 1989.
