Christine Nöstlinger, la transgresora
La literatura infantil no es una pastilla pedagógica envuelta en papel de letras,
sino literatura, es decir, mundo transformado en lenguaje.
CHRISTINE NÖSTLINGER
La muerte nunca tiene un sentido muy cierto para nosotros, los humanos. Pero cuando se va un gran autor es como si perdiéramos a un familiar. Hemos crecido leyéndolo, viviendo con su imaginación, redescubriéndolo en cada nueva obra y hasta deseando conocerlo, pues entre líneas, sabemos que en cada página deja mucho de su buen corazón.
Pero a todos corresponde morir un día y hace poco nos dejó una grande, la austriaca Christine Nöstlinger (Premio Andersen 1984, una especie de Nobel de los libros para niños). Con toda justicia se la considera una reformadora llena de transgresiones de la literatura para los más pequeños en lengua germana. Nacida en Viena, Austria, un 13 de octubre de 1936, la Nöstlinger nos lega más de un centenar de obras, sobre todo para niños y adolescentes, que se caracterizan siempre por abordar los temas difíciles y defender los derechos de la infancia.
En sus primeros años estudió arte y eso le dio soltura para luego ilustrar algunas de sus obras. Periodista, feminista, activista social de ideas de izquierda, esta autora marcó, junto a otros de su lengua como en su momento Úrsula Wölfell, Peter Härtling, Janoch y el propio Michael Ende, una especie de vanguardia en una escritura llena de innovaciones, no solo temáticas sino formales, encaminadas siempre a defender a los niños en un mundo de adultos poco comprensivos.
En Cuba la conocimos en los 90 por su célebre Konrad (o el niño que salió de una lata de conservas), una desacralizadora historia de esa infancia que se pretende perfecta y que una madre postiza -a quien un buen día llega un paquete postal con una especie de bebé-probeta-, se encarga de “humanizar” llenándole de “imperfecciones” que poco tienen que ver con el prospecto original. En realidad fue este libro quien lanzó a la autora por el mundo de las letras y la sacó de su patio. Luego su fama sería imbatible y son muchos los títulos que hoy le agradecemos, apenas una parte de ellos traducidos a la lengua de Cervantes. Tras la edición de Konrad…, también gracias al impulso innovador que en esa época dio a Gente Nueva su inolvidable jefe de narrativa, el editor Juan Carlos Reloba Santana, volvimos a leer a la Nöstlinger en la divertida Me importa un comino el Rey Pepino, la sarcástica historia sobre un sátrapa en un huerto, con innegables ecos de la escritura de la sueca Astrid Lindgren o el italiano Gianni Rodari, sus predecesores en el tiempo. De hecho, entre los múltiples galardones que en vida recibió Christine Nöstlinger destaca el Premio ALMA (Astrid Lindgren In Memoriam), entre otros como el Premio Nacional de Literatura Infantil en Alemania (1973), al año siguiente Premio Nacional de Literatura Infantil (Austria), galardones que volvería a recibir en el 78 y el 79 y cuya trayectoria continúa en el 84 con la medalla Andersen y en el 2002 con el ya mencionado Premio que se honra con el nombre de la creadora de Pippa Mediaslargas.
En este recuento, vale recordar muchos títulos suyos editados en España por SM, Espasa Calpe, Alfaguara Infantil, Anaya y tantas otras: Federica la pelirroja, Los chicos del sótano mágico, El genial señor Bat, Un marido para mamá, su serie La primavera llega, El verano, Ahora es otoño y El invierno, así como ¡Vuela, abejorro!, Simsalabim, ¡Ojo! Vranek parece totalmente inofensivo, Por favor vuelve a casa, Horario de clase, Querido Señor Diablo, Up up hurra, Piruleta, Pepito, Mi amigo Luki-live, El fantasma de la guarda, Historias de la historia de un pingüino, Uno, Filo entra en acción, Rosalinde tiene ideas en la cabeza, ¡Qué asco!, Dos semanas de mayo, Una historia familiar, Intercambio con un inglés, Un gato no es un cojín, Gorda Gabi, fofo Félix, Anatol y Desiree, Gretchen se preocupa, Juan, Julia y Jericó, Hugo, el niño en sus mejores años, Historias de Franz, Querida Susi, querido Paul, Olfi y "el edipo", Chachi, Querida abuela… Tu Susi, Diario secreto de Susi / Diario secreto de Paul, El abuelo misterioso, ¡Que viene el perro!, El nuevo Pinocho, La auténtica Susi, Gretchen, mi chica, Un enano en la oreja, Una cucharada para papá, Ana está furiosa, Catarro a la pimienta y otras historias de Franz, De todas maneras…, ¡Que viene el hombre de negro!, Mini y el gato, Mini va a la playa, Mini va al colegio, Mini en carnaval, Olfato de detective, Wetty y Babs, Mini es la mejor, Mini, ama de casa, Yo también tengo un padre, Mini va a esquiar, Mini y su nuevo abuelo, Madisú, El hombrecillo del tercer canal, Mini, detective, Mini no es una miedica, Guillermo y el miedo, El cumpleaños de Mini, Amigas para siempre, Mini entra en acción, Historias sin sentido de Franz, Mini tiene que ir al hospital, Niko el pirata, Niko y el cofre del tesoro y Mi papá quiere casarse con tu mamá.
Como pocos autores lo consiguen, con su autenticidad, la Nöstlinger supo divertir a los niños e inquietar a los grandes. El combate eterno entre las edades es una de sus constantes, pero también un sentido humanista, un humor inveterado y esa proverbial crítica social al desafuero burgués que niega auténticos valores humanos. Conflictos familiares como el divorcio, la incomprensión, las diferencias generacionales y otros temas como el acoso escolar, la marginación de unos seres por otros y hasta la guerra estuvieron en sus trepidantes y muy sentidos argumentos, capaces de divertir y conmover al mismo tiempo. Nada infantil le fue ajeno a esta autora que contaba al morir 81 años y estaba en plenitud de sus facultades y que tampoco estuvo exenta de críticas, sobre todo de los pedagogos convencionales que la consideraban una especie de peligro para sus infantes indóciles.
Los expertos la han conceptualizado en algún sentido por su tendencia realista en la literatura infantil como una precursora del realismo crítico y hasta con cierta influencia de Thomas Mann y, según Wikipedia, creadora de una especie de Bildungsroman que en sus manos se transforma en cuento de iniciación.
Divertida, ocurrente, tierna, inesperada, de imaginación a veces alucinante, siempre atenta a lo mal hecho sobre todo si afectaba a un niño, Christine Nöstlinger, como el Holden Caulfield de J.D Salinger, fue una especie de guardián en el trigal preservando siempre a la infancia de todo mal. Nos deja físicamente, pero queda un poquito de ella en cada libro, releerla es descubrir, una y otra vez, a una voz auténtica, irrepetible, necesaria y siempre con mucho por decirnos… Nada mejor para cerrar este homenaje que sus propias palabras cuando le dieron la codiciada medalla con la efigie del Príncipe de los cuentos infantiles:
Mensaje de Christine Nöstlinger
Muy pocas en el mundo son como debieran ser. Casi todo es como no debiera ser. La vida es buena solo para unos cuantos. Para la mayoría de la gente, la vida es mala. Y donde los adultos están mal, los niños están aún peor.
Ahora hay más necesidad de gritar en voz alta, de luchar, de asociarse con otros, de cambiar las cosas que de coger un libro y leerlo.
Pero a fin de cambiar el mundo, tienes que saberlo todo acerca de él. Tienes que ser capaz de diferenciar lo verdadero de lo falso, y no dejarte engañar por mentiras.
Las personas mienten con palabras y oraciones. Cuando las palabras y las oraciones se escriben, es más fácil comprobar si son ciertas o falsas que cuando sólo las oyes.
De ninguna manera es cierto –como dice mucha gente- que la televisión te vuelve estúpido y que los libros te hacen más inteligente.
Pero en la mayoría de los países, la televisión pertenece a la gente que está en el poder, y esta gente quiere que el mundo siga como está. Muchos libros también quieren esto.
Pero hay también muchísimos libros que te dicen qué está sucediendo en realidad en el mundo y por qué está sucediendo eso.
Los libros te pueden ayudar a encontrar qué gritar, por qué luchar, con quiénes asociarte y dónde puedes comenzar a cambiar las cosas.
Ellos pueden ayudarte de una manera tal como no puede nadie más.