Don Miguel de Cervantes, El Quijote y los molinos chinos
La primera referencia histórica acerca de una supuesta presencia en China de un clásico emblemático de la literatura universal escrito en castellano, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, se debe por increíble que parezca a la imaginación de su propio autor: Don Miguel de Cervantes y Saavedra, y figura con amplios comentarios en el texto titulado: “Dedicatoria al Conde de Lemos” que abre la segunda parte de dicha obra, publicada en 1615 y dice así:
Al Conde de Lemos1
Enviando a Vuestra –Excelencia– los días pasados mis comedias, antes impresas que representadas, si bien me acuerdo, dije que Don Quijote quedaba calzadas las espuelas para ir a besar las manos a Vuestra –Excelencia–; y ahora digo, que se las ha calzado y se ha puesto en camino, y si él allá llega, me parece que habré hecho yo algún servicio a Vuestra –Excelencia– porque es mucha la priesa que de infinitas partes me dan a que se le envie, para quitar el amago y la náusea que ha causado otro Don Quijote, que con nombre de segunda parte se ha disfrazado y corrido por el orbe; y el que más ha mostrado desearle ha sido el grande emperador de la China, pues en lengua chinesca habrá un mes que me escribió una carta con un propio pidiéndome, o, mejor decir, suplicándome se le enviase, porque quería fundar un colegio donde se leyese la lengua castellana, y quería que el libro que se leyese fuese el de la historia de Don Quijote: Juntamente con esto me decía que fuese yo a ser el rector de tal colegio. Preguntéle al portador si Su Magestad le había dado para mí alguna ayuda de costa. Respondióme que ni por pensamiento.
-Pues, hermano –le respondí yo–, vos os podeis volver a vuestra China a las diez, o a las veinte2 , o a las que venís despachado, porque yo no estoy con salud para ponerme en tan largo viaje; además que, sobre estar enfermo, estoy muy sin dineros, y emperador por emperador, y monarca por monarca, en Nápoles tengo el más grande conde de Lemos, que sin tantos titulillos de colegios ni rectorías, me sustenta, me ampara y me hace más merced que la que yo acierto a desear.
Con esto le despedi y con esto me despido, ofreciendo a Vuestra –Excelencia– los Trabajos de Persiles y Sigismunda, libro a quien daré fin dentro de cuatro meses, DEO VOLENTE, el cual ha de ser, o el más malo o el mejor que en nuestra lengua se haya compuesto, quiero decir de los de entretenimiento; y digo que me arrepiento de haber dicho el más malo porque según la opinión de mis amigos ha de llegar al extremo de bondad posible. Venga Vuestra –Excelencia– con la salud que es deseado, que ya estará Persiles para besarle las manos, y yo, los pies, como criado que soy de Vuestra –Excelencia. De Madrid, último de octubre de mil seiscientos y quince.
Criado de Vuestra –Excelencia
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
Las principales traducciones de El Quijote de otras lenguas al chino –aún no tenemos ninguna cubana– que he podido referenciar hasta la fecha con el nombre de su traductor, la editorial y fecha son las siguientes:
Me parece útil ahora presentar a los dos traductores chinos de quienes tengo referencia que se ocuparon de El Quijote en traducciones directas del original en castellano: Sun Jiameng, profesor de Español de la Universidad de Nankin y Dong Yan sheng, ejerce la docencia de Lengua y Literatura hispánicas de la Universidad de Estudios extranjeros de Pekín. Ese último es, además, traductor de la sexta versión del español al chino de El Quijote.
No obstante la excelencia de la monumental labor realizada por ambos traductores, son inevitables algunas “adaptaciones” introducidas por Jiameng y Yangsheng para solventar algunas de las dificultades que plantea vérselas con un texto en el que Cervantes utilizó 9,350 palabras distintas, incluyendo arcaísmos , palabras de uso poco frecuente, palabras en lenguas extranjeras, proverbios , expresiones y versos en latín para los cuales una buena cantidad de ediciones de El Quijote han juzgado imprescindible acompañarse de glosarios y secciones explicativas complementarias.
A ello se suma el apreciable esfuerzo referencial que plantean los cientos de personajes que aparecen en el libro: 607 son hombres y 62 son mujeres y pertenecen a tres categorías diferentes: los inventados por Cervantes que evocan, no obstante, modelos vivientes o se basan en obras de otros autores; los tomados de la mitología o de la literatura y los que tuvieron existencia histórica verificable.
Que toda obra traducida debe ser fiel al original, parece lugar común a estas alturas del desarrollo de la profesión, pero esa premisa si se parte de la legitimidad y aceptabilidad en el caso que nos ocupa, no se cumple tan fácilmente como se cree.
Veamos algunos ejemplos:
En realidad, la producción de traducciones literarias en las que interviniesen el español y el chino en alguno de los dos polos del proceso, ya fuese como lengua de partida o de llegada, nunca ha sido excesiva. Las traducciones al español de obras literarias escritas en chino en su mayoría eran re-traducciones o versiones de textos resultado de otras traducciones que en algún eslabón del proceso habían transitado por el inglés o el francés -sobre todo por esta última lengua si se trataba de poesía-.
En la segunda mitad del siglo XX, empezaron a aparecer traductores latinoamericanos con una sólida formación en distintos institutos de lenguas asiáticas de reputación y/o con pasantías en la propia China y dominio no solo del mandarín, considerada la lengua oficial de China, hablada por el 60% de sus habitantes, sino del cantonés, pekinés u otras derivaciones dialectales habladas en las diferentes regiones del gran gigante asiático. Entre estos se destaca el investigador Guillermo Dañino, conocido sinólogo peruano y autor de obras literarias de otros temas publicadas en Cuba. Dañino ha residido por tiempo prolongado en China, donde ha ejercido la docencia en Lingüística y Literatura hispánicas en las universidades de Pekin y Nankin y ha traducido importantes obras de literatura directamente del chino al español.
En Cuba, el más importante lingüista políglota y traductor de lenguas orientales ha sido Gustavo Calaforra, pero en varias ocasiones, jóvenes estudiantes de la Facultad de lenguas extranjeras de nuestras universidades, seleccionados por la excelencia de sus rendimientos académicos han sido becados en China por pasantías de cinco años para perfeccionar sus conocimientos de la lengua y la cultura chinas. En su mayoría, a su regreso, se desempeñan en la traducción, la docencia o la interpretación oral en el Instituto Confucio, adscripto a la Universidad de La Habana desde su inauguración en noviembre 2009. No está lejos el día que tengamos quizás traducciones de Cervantes al chino en nuestro país, toda vez que ya en 2015, Julio Yoandry Oliva Pérez, en representación del Instituto Confucio, asistió como ponente y fue ganador del Concurso Nacional Universitario “Puente chino”, que tuvo lugar en Changsa, donde Adlín González Cruz y Wilson Barroso resultaron también galardonados con el segundo y tercer premio, respectivamente. Nos complace pues, sobremanera, solicitar y obtener cabida para temas relacionados con la traducción y la cultura chinas en nuestra Sección.
Notas
1 Lemos (conde de) Pedro Fernández Ruiz de Castro y Osorio (Monforte 1576-1622). Fue embajador de Felipe IV en Roma, virrey de Nápoles, presidente del Supremo Consejo de Italia. Brindó apoyo a grandes escritores como Lope de Vega, Góngora, Cervantes, y este último le dedicó la parte II de El Quijote.
2 A las diez o a las veinte. Referencia al cartero de a pie que había de caminar diez, quince o veinte leguas en veinticuatro horas para entregar la correspondencia.
