Paroles de Jacques Prévert
«Poesía es uno de los más veraces y útiles sobrenombres
que podemos dar a la vida».
Comentario anónimo
Escribir un prólogo a la traducción en castellano de una inteligente selección de los múltiples universos creativos que integran la compilación de los 95 poemas realmente “visuales” que Jean Prévert (Neuilly-sur-Seine, 1900-París, 1977) escribió entre 1930 y 1944 y René Bertelé dio a la estampa con el título de Paroles, significa para mí un reto múltiple más que un compromiso.
Por supuesto que el compromiso y el reto mayor es conmigo misma porque he accedido de buena gana a prologar un trabajo de traducción literaria que se ha realizado por sugerencia del poeta Luis Yuseff, director del sello editorial La Luz de Holguín, con la coautoría del equipo idóneo para acometer con mayores posibilidades de éxito una tarea semejante: el formado por una poeta, Elizabeth Soto Pérez, y una traductora, Irina Chaveco, una joven colega que estimo y respeto muchísimo, a quien he visto trabajar con la ilusión y la confianza de las nuevas generaciones de mediadores lingüísticos.
Desafío múltiple porque mi propio compromiso con la traducción me compulsa a profundizar no solo en sus acercamientos mediáticos, lingüísticos y culturales a la obra del archiconocido autor galo, sino a tomar en cuenta los criterios que llevaron a las dos coautoras a escoger determinados poemas por razones compilatorias autonómicas de preferencia a otros sobre la selección previa de Prévert ‒que ya de por sí es un paradigma antológico mayor de la poesía escrita en francés después de la Segunda Guerra Mundial‒ la cual, desde su aparición al filo de los 40, figuró entre la poesía más leída de su tiempo y nos sigue seduciendo hasta hoy.
Jacques Prévert no fue únicamente un cantor del surrealismo en la literatura sino sobre todo una personalidad importante de la cultura francesa. A pesar de haber frecuentado como creador casi todos los géneros, la fama como escritor le llegó a Prévert precisamente con el libro de poemas Paroles, pues sus inicios –cargados de encuentros y rupturas–, no fueron fáciles. Durante mucho tiempo sus contertulios de las tabernas literarias parisinas de Saint-Germain –des-Près o los surrealistas de la calle Chateau, no le hicieron fácil su entrada en sus cenáculos‒ porque consideraron su poesía demasiado populista y bohemia.
No obstante, a mí siempre me han atraído los malditos, los rebeldes, los insurrectos, los revoltosos, los libertarios e incomprendidos por la crítica «los que son calvos en el interior de la cabeza…». (“Padre Nuestro”), y rara vez me han defraudado. Porque Prévert fue todo eso. A la postre, ha salido triunfador de su época, de su generación. Sin embargo, la difícil facilidad de la poesía iconoclasta de Prévert, su sentido de la imagen insólita y del humor crítico, su naturalidad, su estilo en apariencia sencillo y accesible al lector, con una visibilidad que explota al máximo la representatividad del habla, siempre cercano al lenguaje de la calle y a los sucesos de la vida cotidiana francesa, es a la vez diverso tanto en el fondo como en la forma, y en realidad plantea no pocos escollos a la traducción, lo cual representa un mérito indiscutible de la propuesta cubana que hubo de vérselas lo mismo con la mezcla de referencias de lugares: «Avec ses mystères de New York/ Et puis ses mystères de Paris/ Qui valent bien celui de la Trinité/ Avec son petit canal de l’Ourcq/ Sa grande muraille de Chine/ Sa rivière de Morlaix/ Ses bêtisses de Cambrai/ Avec son Océan Pacifique/ Et ses deux bassins aux Tuilleries…». (“Pater Noster”); de personajes o circunstancias históricas: «a Fontainebleau/devant l’hôtel de l’Aigle Noir/Il y a un taureau sculpté par Rosa Bonheur». (“Presque”) y, a la par, con el surrealismo, el absurdo, la ironía y a la antítesis, por ejemplo, en el poema de 16 líneas titulado en español “Intento de descripción de una cena de cabezas en París-Francia”, un poema iniciático de Prévert que otros especialistas referencian como titulado “Tentativa de descripción de una cena de máscaras o de Mascarones” en lugar de “una cena de cabezas”, si bien Prévert señala claramente en varios lugares de la obra que: «Todos están erguidos, excepto el hombre con cabeza de Rouget de Lisle (…) la madre con cabeza de calavera aprovecha para poner a su hijita con cabeza de huérfana junto al Presidente(…) El hombre con cabeza de braguero y el hombre con cabeza de flemón»; o con textos sin puntuación ni estilo definido; la mezcla de poemas largos y más cortos de cuatro, cinco líneas o de una sola: «Une fille nue nage dans la mer/ Un homme barbu marche sur l’eau/ Où est la merveille des merveilles/ Le miracle annoncé plus haut?». (“Vous allez voir ce que vous allez voir”); con juegos de palabras: «et puis attendre que l'oiseau se décide à chanter/Si l’oiseau ne chante pas/ c’est mauvais signe/ signe que vous pouvez signer…». (“Para hacer el retrato de un pájaro”), las aliteraciones: «Les maîtres avec leurs prêtres leurs traîtres et leur/ reîtres». (“Pater Noster”); los aforismos y neologismos o combinando recursos de la oralidad y la escritura: «Et l’oiseau-lyre joue/ Et l’enfant chante/ Et le professeur crie:/ Quand vous aurez fini de faire le pitre!/ Mais tous les autres enfants/ Ecoutent la musique». (“Page d’écriture”).
Ediciones Holguín se ha decantado entonces por uno de los autores franceses más admirados, cantados, recitados y conocidos no solo en Francia sino en el mundo entero, porque Prévert dejó su impronta creativa para públicos de cualquier edad e incursionó en casi todas las artes pasando por el cine (“Les enfants du paradis”), la musicalización de textos (“Les feuilles mortes”) o la representación escrita del lenguaje pictórico (“Promenade de Picasso”). Me parece interesante también incluir las opiniones de otros estudiosos:
Su manera sencilla e incomparable de hablar de la vida y del amor a través de la poesía representa un compromiso de absoluta fidelidad hacia una práctica poética que no conoce fronteras de género. No tritura la frase ni la gramática, escribe como habla y por eso sus historias son tan reales y veraces…
(Carole Audret)
Pero si nos atenemos concretamente a la fuente original del trabajo cubano, conviene señalar que el tiempo que transcurrió para que Prévert llegara a representar su creatividad poética a través de la impresión en blanco y negro de Paroles pudiera interpretarse de “generación tardía” de la vena poética del bardo galo. Nada más lejos de la realidad. Aunque publica en 1946, desde 1932 empieza a escribir intensamente. Se sabe que Henri Michaux por ejemplo, desempeñó un papel positivo en la aparición de Paroles, no solo porque compartiesen un mismo editor, sino porque fue persistente con Prévert y lo incitaba a escribir una y otra vez al punto que este le enviaba puntualmente su producción cada vez que escribía un poema. Los regalaba a sus amigos, a veces los entregaba para alguna revista, los dedicaba al grupo de teatro Octubre… Esas 95 composiciones que seleccionan sus editores (Bartelé en fusión ulterior con Gallimard) habían sido antes recitadas ad infinitum por el propio Prévert ‒conversador inveterado‒ en sus encuentros amistosos antes de consentir en su publicación. La aparición de Paroles en 1946 resultó un acontecimiento literario: 5000 ejemplares se vendieron a la primera semana; 25,000 al primer año; en 1960, la tirada llegaba ya a los 60,000 ejemplares. Es bueno manejar estos datos que dan la dimensión del reto asumido por la editorial La Luz y por nuestras traductoras para una propuesta en español destinada, por lo pronto ‒con una buena difusión‒ a unos cuantos millones de lectores potenciales hispanohablantes de la región.
Quisiera referirme a continuación a los temas escogidos por Prévert en relación con los seleccionados a su vez por el equipo cubano. Esta selección se afinca lo mismo en la fuerza, la reinvención, el anticonformismo virulento y la rebeldía de una composición como (“Le cancre”): «Il dit non avec la tête/mais il dit oui avec le coeur/ il dit oui à ce qu’il aime/ il dit non au professeur/ il est debout/on le questionne/ et tous les problèmes sont posés…» ; o por una diversidad temática que marca su rechazo a utilizar un lenguaje manido y alambicado y su derecho a generar un texto conforme a su imaginario. El amor, la camaradería, el espíritu de insurrección, la guerra, que es un flagelo bien presente en Prévert:
«Où s'en va-t-il tout ce sang répandu/le sang des matraqués... des humiliés...
des suicidés... des fusillés... des condamnés.../
et le sang de ceux qui meurent/ comme ça... par accident».
(“Chanson dans le sang”),
donde une la ternura a la violencia. El humor y la burla se zanjan con la mordacidad y la descripción cruda de los acontecimientos; las desigualdades sociales del mundo obrero revelan un propósito universalista tanto como las manifestaciones de solidaridad y afinidad con la gente sencilla y explotada.
Imposible pasar por alto sus intenciones críticas y reiteradas a las instituciones sobre todo a la Iglesia: «Il sont à table / Ils ne mangent pas/ Ils ne sont pas dans leur assiette/ Et leur assiette se tient toute droite/ Verticalement derrière leur tête». (“La Cène”); a la Administración: «Avec les épouvantables malheurs du monde/ Qui sont légion/ Avec leur légionnaires/ Avec leur tortionnaires/ Avec les maîtres de ce monde/ Les maîtres avec leurs prêtres leurs traîtres et leur/ reîtres». (“Pater Noster”); al sistema educativo: «Deux et deux quatre/ Quatre et quatre huit/Huit et huit font seize…/ Répétez ! dit le maître/ Deux et deux quatre/ Quatre et quatre huit/Huit et huit font seize/ Mais voilà l’oiseau lyre/ Qui passe dans le ciel/ L’enfant le voit/ L’enfant l’ entend/ L’enfant l’ apelle:/ Sauve-moi/Joue avec moi/ Oiseau!». (“Page d’écriture”); a la obsolescencia de la familia concebida a partir de criterios patriarcales: «c’est le jour de la lessive/et c’est l’odeur de la famille/ et le chef de la famille/ chef de bureau/ dans son pavillon de chef-lieu de canton/ va et vient autour du banquet familial/ et répète sa formule favorite/ il faut laver son linge sale en famille/ et toute la famille glousse d’horreur/ de honte/ frémit et brosse et frotte et brosse». (“La lessive“).
Como no hay uniformidad de estilo ni de forma en los 95 poemas de Paroles, todas las generaciones y públicos se ven representadas, lo cual tampoco escapa al análisis selectivo de sus mediadoras. Irina Chaveco, por ejemplo, en conversación reciente con quien les escribe, me explica el criterio que imperó en la labor del equipo cubano:
Nuestra selección se basa fundamentalmente en el contenido, la belleza lírica, la calidad textual, la estructura de los poemas. Hemos querido ilustrar a Prévert en varias de sus facetas: el contestatario, el anticlerical, el romántico, el que condena la pobreza, el hombre con una vastísima cultura que con tanta delicadeza deja asomar en sus escritos, haciéndolo de manera casi imperceptible, como queriendo que nadie lo note…
Así, hemos seleccionado poemas como “Intento de descripción de una cena de cabezas en Paris-Francia” el cual, me ha traído no pocos dolores de cabeza, pero a la vez he sido feliz, por todo lo que me ha aportado; bueno, Prévert en general, es así…
Para el Prévert anticlerical no podía faltar el “Padre Nuestro”, al cual también acompañan obras como “La Cena” o “Usted va a ver lo que va a ver”. El tema del amor lo ilustra con “Arenas movedizas”, “Casi”, “Desayuno matinal”.
Tampoco nos podían faltar “La grasse matinée” con su gran crítica social, “Paseo de Picasso”, donde deja ver su concepción del arte; “Acontecimientos”, en cuyo final predice la revolución, “La colada”, como crítica a la familia tradicional, patriarcal, anticuada o el sentido de la educación, dogmática con “Página de escritura”.
De los conocidos versos infantiles seleccionamos “Le cancre” y “Para hacer el retrato de un pájaro”. Como representativo de ese recurso tan socorrido por Prévert, el “inventario”, seleccionamos precisamente “Inventario”. Y así, son composiciones que muestran al Prévert polémico, el que condena las injusticias sociales, la guerra…
Para terminar, me parece justo recordar que la biblioteca de la Casa Víctor Hugo de La Habana Vieja, organizó en febrero de 2010, en su espacio “Animación a través del libro”, una muestra bibliográfica en homenaje a Prévert en ocasión de celebrarse el 110 aniversario de su natalicio. Cierro mi trabajo con una especie de dedicatoria de Prévert con claro propósito de universalidad:
El sol brilla para todo el mundo,
no brilla en las prisiones, no brilla para los que trabajan en las minas ,
los que descaman el pescado
los que comen carne podrida
los que fabrican horquillas para el pelo
los que soplan las botellas que otros beberán
los que cortan el pan con su cuchillo
los que pasan las vacaciones en las fábricas
los que no saben lo que hay que decir
los que ordeñan las vacas y no beben la leche
los que no son anestesiados en el consultorio del dentista
los que escupen sus pulmones en el metropolitano
los que fabrican en los sótanos las lapiceras con las que otros escribirán al aire que todo marcha a las mil maravillas
los que tienen demasiado que decir para poder decirlo
los que tienen trabajo
los que no lo tienen
los que lo buscan
los que no lo buscan
los que dan de beber a los caballos
los que ven morir a su perro
los que tienen casi semanalmente su pan de cada día
los que en invierno se cobijan en las iglesias
los que el sacristán manda a cobijarse en la calle
los que se estancan
los que querían comer para vivir
los que viajan entre las ruedas
los que miran correr el Sena
los que son comprometidos, los que son despedidos, los que son ascendidos, los que son disminuidos, los que son manoseados, los que son investigados, los que son apaleados
los que son prontuariados
los que se elige al azar y son fusilados
los que se hacen desfilar delante del Arcos
los que no saben comportarse en ningún lugar del mundo
los que jamás vieron el mar
los que huelen a lino porque trabajan el lino
los que no tienen aguas corrientes
los que son consagrados al azul horizonte
los que arrojan la sal sobre la nieve por un salario totalmente irrisorio
los que envejecen más rápidamente que los otros
los que no se han agachado a recoger el alfiler
los que se mueren de aburrimiento los domingos por la tarde
porque ven llegar el lunes
y el martes y el miércoles y el jueves y el viernes y el sábado
y la tarde del domingo.
(“Intento de descripción de una cena de cabezas en Paris-Francia”)
Invito entonces a todos los lectores hispanohablantes de nuestra región a acercarse a esta propuesta con la certeza de que, en las voces de Irina y de Elizabeth, Prévert va a cautivarles tanto como me ha cautivado por segunda vez a mí. Y si éste modesto intento de prologarle hubiera resultado de alguna manera grato y sugerente aún si fuese a un único lector, me consideraré no solo muy agradecida, sino extraordinariamente aliviada del peso de la responsabilidad contraída con mis colegas de la traducción por la confianza que en mi depositaron para introducir el presente acercamiento a Prévert en nuestra lengua.
