Si no hay poesía no existe un escritor
Treinta de marzo de 2019. Regresaba de Sancti Spíritus por la Autopista Nacional, aún lejos de casa. Era mi mejor sábado en muchos meses. Sonó el teléfono, siempre el teléfono, Felicia, la escritora, con la noticia: “murió Garrote”.
De algunas personas uno piensa que nunca van a morirse. Así me ocurría con ese nicolaseño, nacido en 1951. Una breve reseña diría algo así: “Juan Carlos Garrote y Gil. Asesor literario, poeta, pintor y narrador, ganó diversos premios dentro y fuera del país. Publicó los títulos Memorial del pulso, Decavarón el libro de Mercedes, Tropicalícito, Antología cósmica lírica y De ávida vida. Sus versos han aparecido en varias selecciones y revistas literarias de Cuba, España, México, Argentina, Puerto Rico y Estados Unidos”.
La última vez que nos vimos fue en la feria del libro de Mayabeque, este año. Él mismo pidió la entrevista que algunas veces había rechazado, con pretextos varios. Yo no tenía cuestionario, solo conversamos. Jamás pensé que era su última entrevista. ¿Quién puede saber algo como eso?
Reconoció que no estaba escribiendo mucho, que revisaba proyectos: una novela, dos libros de poesía, cosas pendientes. “No creo que esté a destiempo, creo que hay cosas que hay que actualizar siempre, cada día”, dijo sobre la novela, antes de reconocer a la décima como su preferida de siempre.
También reveló que sentía afecto por uno o dos poemas de cada uno de sus libros, “pero hay razones de sentimiento que están incluidas y la gente descubre: eso es lo fundamental”. Podía inspirarse en la ficción, y de ella nacieron algunas de sus mejores obras. “Se está realizando ahora y eso me hace muy feliz, como ser humano y como poeta”, dijo enigmático Garrote, defensor de los talleres literarios, y de la necesidad de reescribir algunas veces lo ya escrito.
Para él la poesía estaba en cada género de la literatura. “Si no hay poesía no existe un escritor”.
Entonces el escritor seguirá existiendo en su poesía, aunque salió de la vida en su querido pueblo de San Nicolás, el treinta de marzo de 2019. Resulta difícil hablar en pasado de Juan Carlos Garrote.
