Orfila: Un golpe de estado en pequeña escala
Genovevo Pérez Dámera, jefe de estado mayor del ejército permanece muy poco tiempo en Estados Unidos, justo para facilitar que tuviera lugar el ajuste de cuenta a Tro y de inmediato se pone a la vanguardia del operativo para desarticular toda la red de apoyo a la expedición dominicana. Para ejecutar esas acciones, Genovevo pretexta que se estaba gestando un golpe armado interno contra el gobierno o contra el ejército y se coloca por encima de todos, incluso por encima del mismo Grau. En la práctica, actuó por iniciativa propia, sin recibir órdenes del gobierno cubano y arruinó el plan que Grau había concertado con Salabarría, para producir la disolución de la expedición de Cayo Confites.
El general Pérez Dámera, al decomisar todos los armamentos de la finca de Calabazar, puso en una posición embarazosa a Alemán, niño mimado del presidente cubano. Después Grau, actuaría en forma desesperada para amortiguar la caída de Alemán, evitando que se le implicara con pruebas en la conspiración de Cayo Confites. Aunque estaba prevista su salida del cargo de Ministro de Educación y mecenas de los pandilleros, debemos recordar que se le otorgó una licencia y luego se le designó ministro sin cartera para protegerlo. Por cierto, alguna prensa cubana que respondía a los auténticos divulgó la información de que la finca América de Calabazar no era propiedad de Alemán. Asimismo el Ministro de Educación, en funciones, Carlos Azoza señaló, que la finca no le pertenecía a Alemán. Sin embargo, Enrique de la Osa demostró, que entre los diversos muebles e inmuebles adquiridos por el Ministro de Educación inscriptos a nombre de la sociedad anónima Calval, que representaba Arturo Calvo Lozano, se encontraba “la ya famosa finca América 1.
La pieza escogida para poner en orden todo el rompecabezas alrededor de Cayo Confites fue la que aportó los Sucesos de Orfila en Marianao. Salabarría, que obtuvo la orden de arresto el trece de septiembre, “casualmente” escogió la fecha del quince de septiembre para detener a Tro y pudo haberlo capturado ileso de la balacera, pero decidió asesinarlo junto a la mujer encinta de Morín Dópico. La muerte de Emilio Tro le facilitó a Grau el camino para arreglar las cosas en Cuba, sin caer en complicaciones internacionales, por cierto los colaboradores de Tro intentaron buscar ayuda en el Palacio Presidencial y Grau se rehusó dar apoyo pretextando encontrarse enfermo. En tanto, Manolo Castro, presente en Palacio, daba largas al asunto; y la primera dama, Paulina, dilataba cuando podía todo lo que pudo la orden, para que el ejército pudiera intervenir y evitar la masacre. Cuando los amigos de Tro fueron a pedir auxilio al Cuartel General de Columbia cayeron prisioneros por varias horas, todo indica que Genovevo quería hacer que las bandas se desangraran entre sí. Al intervenir, tardíamente, en la disputa, lo primero que hizo el ejército, fue salir a decomisar todo el material de guerra de los expedicionarios en la finca de Calabazar, propiedad de Alemán, llevando a los periodistas para hacer de eso un escándalo público. De esa manera, Genovevo desahuciaba a Alemán, su enemigo político más connotado y luego ordenaba los registros y detenciones en el Hotel Sevilla, donde se hospedaban los pilotos norteamericanos contratados para operar los aviones de los expedicionarios. Por cierto, en medio de esos acontecimientos estremecedores, el congreso cubano eludió entrar en el debate sobre la expedición dominicana y se analizaron otros asuntos de menor importancia. Tampoco tuvo lugar la esperada salida de los expedicionarios de Cayo Confites; de momento, todos los acontecimientos esperados se paralizaron, debido a los Sucesos de Orfila.
La prensa de la época presentó estos acontecimientos, Cayo Confites y Orfila, como aislados uno del otro, porque era el interés del gobierno aparentar que se trataba de un operativo para poner orden e impedir una revuelta interna. De esa manera, si pudiera aparecer alguna conexión, se podía justificar la disolución de la expedición revolucionaria en aras de evitar un golpe de Estado. Un informe de Norweb establecía que: “Las continuas investigaciones y revelaciones del ejército involucran a la invasión dominicana, pero la prensa con mucho cuidado no relaciona las redadas en busca de armas con la trama de la invasión” 2.Esto ha hecho que algunos historiadores no hayan reparado en los nexos entre Cayo Confites y los Sucesos de Orfila3.
El general Pérez Dámera y uno de sus subordinados, el teniente coronel Oscar Díaz, quien llevó el caso legal de las capturas de armas, actuaron por iniciativa propia. De esa forma, desconocieron al presidente Grau para lo cual apelaron al pretexto de que los registros en la finca América y en el Hotel Sevilla, se habían efectuado, debido a informaciones recibidas de que en esos lugares “habían ocultas piezas de convicción relacionadas con la balacera en casa de Morín” y que “casualmente” habían encontrado allí documentos relacionados con Cayo Confites. Todo era una farsa, hacía días que el gobierno y ejército cubanos estaban impuestos, por distintas vías, de que en la finca América se guardaba el arsenal de guerra de Cayo Confites. A tal punto era así, que cuando ocuparon dicha posesión, el teniente coronel Oscar Díaz, fue inquirido por un periodista del Diario de la Marina sobre si esos armamentos decomisados en la hacienda de Alemán, pertenecían a la expedición de Cayo Confites, el oficial solo balbuceó estas palabras: “Yo soy chino”, razón por la cual el reportero comentó en tono irónico que “Se abandona este tema por dificultades con el idioma de Confucio” 4. En un primer momento, el objetivo de esa operación fue desahuciar a Alemán, inculpándolo ante el Tribunal Supremo y relacionándolo con un presunto golpe de Estado, que había partido de la balacera de Orfila5.
Notas:
1.De la Osa, Enrique: Ob. cit. p. 213 Nota: De la Osa tomó los datos del semanario El Siglo de octubre de 1947
2. Informe Norweb 22 de septiembre de 1947. En Bernardo Vega: Ob. cit. Tomo II 1947 p.754
3. Entre otros, Mario Morales observa la relación entre los sucesos de Orfila y Cayo Confites, pero como algo que coincidió casualmente.Humberto Vázquez aprecia el vínculo entre ambos hechos, desde una perspectiva causal, pero asume que el golpe de Estado era posible.
4. Memorando Legación dominicana 23 de septiembre de 1947. En Bernardo Vega:Ob. cit. Tomo II ,1947 p. 755-756
5. De la Osa, Enríque: Ob. cit. p.202-203