La poesía de la diáspora en la Isla: Jesús J. Barquet
Ante un numeroso auditorio y con la presencia de Premios Nacionales de Literatura como Roberto Fernández Retamar, Pablo Armando Fernández y Nancy Morejón (también Presidente de la Asociación de Escritores) se presentó en la Sala Villena de la UNEAC la antología poética de Jesús J. Barquet, Cuerpos del delirio, publicada por la Editorial Letras Cubanas del Instituto Cubano del Libro.
Dicho acontecimiento desmiente la falacia de que sólo después de muertos son publicados en Cuba los autores de la diáspora, mucho más cuando esta recopilación poética de Barquet está compuesta por textos que abarcan todas las temáticas (desde el amor homosexual hasta las circunstancias de lo que él llama destierro), ofreciéndonos incluso los desacuerdos del autor con ciertos aspectos de la realidad nacional, aun cuando lo hace de manera respetuosa y mesurada.
El volumen, presentado por el crítico y poeta cubano Virgilio López Lemus, recoge poemas que abarcan desde 1971 hasta 2008 y que fueron escritos en la Isla y fuera de ella y contiene textos de nueve libros en los que puede apreciarse un estilo directo que apela también a recursos posmodernos y evidencia el interés de Barquet por la poesía universal en sus múltiples referencias intertextuales.
En la presentación de Cuerpos del delirio, el también profesor de la Universidad Estatal de Nuevo México se inclinó por los poemas recogidos en El libro del desterrado y los de Sin fecha de extinción en una lectura de casi cuarenta minutos y que ratificó los nexos entre el quehacer lírico de la diáspora y la poesía realizada en la Isla durante la década de 60 por sus frecuentes apelaciones a ese afán comunicativo y un lenguaje escaso de regodeos metafóricos.
Como bien señala la editora Alena Bastos en su nota de contracubierta, indagaciones sobre la existencia humana y el diálogo íntimo y nostálgico que busca la complicidad del lector, pudieran ser las características fundamentales de la obra de Jesús J. Barquet.
La ambivalencia de vivir en el “entre”, lo hace plantearse en “Eco”: Cuando estábamos/ la pregunta era salir/Hoy que no estamos/la respuesta es regresar.
Para el lector cubano resulta reveladora esta mirada al mundo de los que decidieron emigrar. Las angustias y las razones de esta parte de la literatura cubana que se escribe fuera de las fronteras, constituyen una necesaria confrontación para ese diálogo que las editoriales cubanas vienen hace algún tiempo estableciendo.
Esta antología de Barquet constituye un paso más hacia ese conocimiento. Lástima que no suceda lo mismo de la otra parte y que los pocos sellos de literatura cubana fuera de la Isla no se decidan a mostrar el panorama de los que nos quedamos.
Solo cuando ello ocurra podremos hablar de un “corpus”, de una sola e integrada poesía cubana, se escriba donde se escriba, y con los puntos de vista de cada uno de los autores que forman parte de ella, aun cuando los separen conceptos y distancias.