Apariencias |
  en  
Hoy es martes, 19 de noviembre de 2019; 10:23 PM | Actualizado: 19 de noviembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta columna: 97 | ver otros artículos en esta columna »
 
Página

Carta a Margot     

Laidi Fernández de Juan, 26 de septiembre de 2012

Querida:

Te imagino en el ajetreo de todos los arreglos que necesitarás para recibir el Premio Nacional de Humorismo. Cuando hablo de ajetreos y arreglos me refiero a un par de zapatos de Arte en La Rampa, un vestido de tres picos de La Puntilla, un renovado corte de pelo y, quizás, un creyón de labios brilloso, y no a que tu figura amerite algún tipo de ejercicios, liposucción, cirugía reconstructiva —como una dermolipectomía—, ni cosas por el estilo, ¡válgame Dios!, Margot, ¡Oh my God!.

En todo caso, te escribo para alentarte y, si me lo permites, hacerte algunas sugerencias al estilo de un Control y Ayuda; —proceso complicadísimo, que mucho controla y poco ayuda, (el Control ha sido sustituido actualmente por Auditoría)—; aunque en mi caso me limitaré a su segunda parte: lo mío será simplemente la Ayuda porque no estoy facultada para ningún control, ninguna auditoría, ni cosa que se parezca a una revisión de Aduanas.

Por ejemplo, sugiero que debes aprovechar la extraña coyuntura —no de tu cadera, que en la vida real reconocerás algo extraña—, de que en estos instantes haya Mentolán en la farmacia normal, para que compres los dos tubitos permitidos por cada receta, te los untes debajo de la nariz el día de la Premiación, y puedas agradecer la lluvia de aplausos, sin que tu voz salga fañosa, congestionada y lastimera, como ha ocurrido otras veces.

El día de marras también puedes ser atado tras el telón para que tu hermosa figura no deleite al público y te sustituyan por algunos de tus competidores como Feliciano, Domingo Díaz o Mañenga, en cuyo caso esta carta carecería de valor, si es que alguno tiene o pudo tener.

Pero de eso nada, monada, tú ponte fuerte, bien guapetona, záfate un tacón, amenaza con lo que sea (por ejemplo, una auditoría al Centro Promotor del Humor) para que no te eliminen del show, porque estás muy revieja tú, con mucha carrera por detrás, muchas millas recorridas, mucha coriza dejada en muchos escenarios, y mucha panza recogida y mucho pelo a lo Benny Hill, para que ahora te digan que Feliciano, con su bobera masoquista de que Sufre pero Goza, o el cañengo de Domingo con sus bolerones lacrimógenos, o la tal Mañenga con su dentadura de doble nueve vengan así, de rampamplán, a quitarte el Primer Lugar que mereces.

No, mil veces no. ¿Tú no ves que desde hace un añal eres la preferida del público? ¿No te has enterado de que en la Encuesta Nacional y de la ELAM  para seleccionar al mejor personaje femenino interpretado por un actor cómico, fuiste tú la Ganadora, la Winner, la Más Completa, la Segunda Única de Cuba, la que más Brilla desde el cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, la tienda esa que siempre está llena de colas? ¿Eh?

Ay, muchacha, mira que tú eres tonta, siempre estornudando atrás del palo y pidiendo visa. Tú no te enteras de nada. Hablando de visas: Yo estoy segura de que en otros escenarios allende los mares y los aviones adonde Doimeadios ha tenido el buen gusto de actuarte, también has salido triunfante.

Bueno, has salido, que ya es gran cosa. Y sé de buena tinta que una vez hasta se llegó a la idea de que tal vez, de que quizás, de que quién sabe te quedabas por allende los mares y los aviones, cosa que quienes te queremos jamás pensamos, porque por muy estúpida que seas y por mucha coriza que te obstruya el poco encéfalo que tienes, tú jamás de los jamases podrás brillar como aquí.

Hablando de brillos: el mejor color para tus labios maltrechos es, y será siempre, el naranja fosforescente, así que ese es el que debes conseguir para la noche de Premiación, cosa que no te será difícil teniendo en cuenta la invasión timbirichera de la que somos víctimas, desde el cabo de San Antonio hasta la punta de Maisí, tienda afuera de la cual, por cierto, hay montones de revendedores, tema del que es preferible no hablar ahora mismo, no vaya a ser que una de las dependientas de dicha tienda me arrastre por la calle Reina.

Hablando de reinas:  Esa eres tú. No te dejes amenazar por Josefina la viajera ni por Santa Cecilia, esas otras mujeres que Doime ha interpretado. No, querida, por mucho que Josefina sueñe con viajar y luego volver y salir y regresar, tú le ganas con tu pasaporte archivisado, y por mucho que la Santa Cecilia se vista con perlitas, cante como una diosa y se haga la idea de que está debajo del mar, tú eres la Sirena del Caribe, la que no juega volibol pero bate huevos, como aquella vez que dictaste una receta de cocina con el grupo de Pagola La Paga. Es más; no hay nadie, óyeme bien, no existe nadie en estos momentos con más aplausos, carcajadas, risotadas ni tupición nasal que tú, así que lucha tu puesto, mi amiga. Así: barrigona, despeluzada, entaconada y chea como eres, te adoramos, Margot. Y, como no es factible (es mejor no hablar de factibilidades hoy, porque estamos de fiesta) darle el apretón de manos, el beso y el inmenso abrazo que este pueblo quisiera darle a Osvaldo Doimeadios, pues prepárate a recibirlos tú.

Ahí te van, querida Margot. Felicidades, amiga. 

Laidi Fernández de Juan, agosto, 2012.

Foto tomada de lapolemicacontinua.blogspot.com

María Virginia y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis