Cirilo Villaverde: doscientos años en la memoria
Quizás sea Cecilia Valdés o La Loma del Ángel la novela más editada en Cuba desde que su autor, el pinareño Cirilo Villaverde, la finalizara en 1882.
Y es que Villaverde, de quien el próximo 28 de octubre conmemoraremos el bicentenario, creó para la literatura cubana algunos de los personajes más vívidos y prototípicos de la vida nacional, en un texto capaz de conjugar realidad, costumbres y romanticismo.
De esta manera, se adelantaba a sus contemporáneos y aprovechaba algunas corrientes en boga de la literatura universal, al mismo tiempo que se aproximaba, como ningún escritor de su tiempo, a las esencias de nuestra idiosincrasia.
Nacido en un ingenio, el más reconocido novelista del siglo XIX cubano conoció desde muy joven, el oprobioso sistema de la esclavitud y, en su posterior estancia en La Habana acumuló experiencias de ese incipiente mundo urbano. donde las más diversas clases sociales convivían bajo la férrea tiranía de Vives, un capitán general que intentaba acallar el espíritu independentista de los cubanos alentando el vicio y con el uso del grillete y la mordaza.
Cecilia Valdés es la visión de la Cuba de 1830 hasta el 40, y es considerada por la crítica de todos los
tiempos, como la gran obra de ficción del siglo XIX cubano.
Resaltan en ella la aguda percepción tanto del espacio público como privado, y el reflejo de la vida urbana y rural. Todo ello aderezado por las magistrales caracterizaciones de sus personajes, especialmente los femeninos.
Aunque Villaverde escribió muchísimas ficciones, que lo convirtieron en uno de los pioneros del género novelístico en Cuba, es con Cecilia… que logra su absoluta consagración, incluso dentro de la literatura latinoamericana aun cuando, en opinión de algunos especialistas, su obra no ha conseguido todavía el alcance universal que merece.
Encarcelado en 1848 por su actividad política en contra del gobierno español, fue condenado a muerte y consiguió escapar a Estados Unidos, donde vivió la mayor parte de su existencia con breves visitas a Cuba, gracias a una amnistía.
En Norteamérica se casó con Emilia Casanova, una mujer patriota e instruida cuyo papel en la vida de Villaverde no ha sido suficientemente estudiado, pero que parece haber sido definitorio tanto en su quehacer literario como político.
Permanecer en la memoria de los lectores durante casi dos siglos, solo puede ser consecuencia de un talento que sobrepasa cualquier descuido formal, para instalarse en el alma de una nación que reconoce en él a un exegeta natural.
Porque penetrar en las esencias de una época y de una identidad es tan importante, como conseguir ese estilo depurado que muchos, de corta vista, le exigen a pesar de haber sido, sin lugar a dudas, el creador del costumbrismo en la literatura cubana y en la de la lengua española, un mérito que no resulta nada despreciable, mucho más si tomamos en cuenta que, aún en nuestros días, se sigue cultivando en nuestra prosa.
La editorial Bolonia del Historiador de la Ciudad, acaba de conmemorar el Bicentenario de Villaverde con una edición crítica de su Cecilia Valdés. En ella el lector podrá identificar los escenarios de esta novela y apreciar cuánto conservan de su diseño original y cuántas transformaciones ha sufrido desde entonces.
Lo que nunca cambiará es el lugar que ocupa esta obra cumbre en la historia de la literatura de la Isla. Y es por ello que Cirilo Villaverde permanece y permanecerá vivo para siempre en nuestra memoria.