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Sorpresas de María Elena Llana

Marilyn Bobes, 12 de diciembre de 2012

Con la publicación de Sueños, sustos y sorpresas por la editorial Gente Nueva, la destacada cuentista María Elena Llana realiza una brillante incursión en el universo de la literatura infantil.

Si algo hay que destacar en este interesante libro de pequeño formato, con que la autora nos revela una nueva faceta en su ya notable labor literaria, es la frescura y el efectivo uso del idioma que regala a un público al que no subestima.

Llana se dirige a los niños con el mismo rigor y excelencia que emplea para sus lectores adultos, entregándoles un universo imaginativo y didáctico, pero de tal manera que apela a la universalidad, eludiendo los tópicos folcloristas y las ñoñerías inútiles, respetando a su receptor a partir de considerarlo un igual.

El cuaderno puede leerse como una noveleta, pues son los propios personajes quienes protagonizan las nueve historias. Sobresalen por su buen trazado la tía Cuca y Crisanto, mientras los niños se nos presentan con todas sus complejidades y tipicidades, son seres reales que descubren el mundo desde dos puntos de vista: el poético y el racional.

Utilizando recursos como el cuento dentro del cuento, la autora no se regodea en la problematización que ya se ha vuelto habitual en la más reciente producción de literatura infanto juvenil cubana.

Aun cuando los conflictos no hayan sido tratados anteriormente por autores que pintaban a los pequeños un mundo simplificado y color de rosa, mucho han contribuido a enriquecer el género. Este libro pretende, sobre todo, divertir tomando como elemento principal el desarrollo de la imaginación.

Momentos de gran efectividad nos conducen al descubrimiento, como ocurre en “Aguacero de preguntas” con el subrelato de “El astro vanidoso”, una pequeña joya del conocimiento y la poesía, aunados en el objetivo mayor de enseñar no solo desde el punto de vista científico sino también ético.

Sorprendente por su eficaz conjunción de fantasía y realidad es asimismo el texto con que se inicia el cuaderno, “Esas cosas ocurren”, cuyo enigmático final contribuye a movilizar la participación del receptor, recurso que no es muy frecuente en libros destinados a los niños y adolescentes.

Sin moralejas facilistas ni tópicos simplificadores Sueños, sustos y sorpresas demuestra que María Elena Llana tiene talento suficiente para convertir todo lo que toca en una relevante obra literaria.

No importa si el formato del libro y la opacidad de sus ilustraciones atenten contra un contenido, cuya elevada dosis de seducción. es capaz de hacer pasar por alto estas insuficiencias.