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La película de Dazra

Marilyn Bobes, 09 de marzo de 2013

Si algo ha caracterizado a Ediciones Unión en la confección de su catálogo es la gran cantidad de autoras cuyos libros han llegado al lector a través de su sello. No por una vocación feminista a ultranza sino porque, como bien ha señalado su directora Olga Marta Pérez, ellas, con su calidad literaria, se lo han ganado.

En ferias anteriores era frecuente presentar un bloque femenino, pero el temor a que esta diferenciación con autores de sexo contrario las redujera, como en muchas antologías y estudios especializados a un guetto automarginalizador, provocó que Olga Marta tomara la sabia decisión de entremezclarlas a lo que pertenecen; un corpus general de escritores contemporáneos en el cual se inscriben por derecho propio, en franco plano de igualdad con sus colegas del sexo opuesto.

Y he aquí que hoy me toca presentar a una de las narradoras que, en mi opinión se sitúa a la vanguardia no solo de las voces femeninas de la narrativa cubana actual, sino también de su conjunto,  tanto por su talento para hilvanar palabras que dan como resultado una prosa de gran altura como por la audacia de sus temas, testimonio de las inquietudes más recónditas de una parte de los jóvenes escritores de su generación, diferentes como es absolutamente lógico a las de las precedentes, aun cuando a muchos de los más viejos nos resulten un tanto desconcertantes.

La novela de Dazra Novak, seudónimo de una autora egresada del Centro de Formación Onelio Jorge Cardoso, no es una novela de fácil decodificación.

Makking Off, ganadora del Premio UNEAC 2011, es una historia difícil por su estructura experimental y su crudeza conceptual que hará enrojecer o disgustar a muchos lectores pacatos.

Las relaciones homoeróticas, las conductas irreverentes de sus personajes y la aparente destructuración de una historia por momentos inatrapable, porque pretende en su fragmentación un escape a la linealidad y a la causalidad, la convierten en un texto suigéneris de difícil lectura.

El acta del jurado, del que formé parte señaló como virtudes para concederle el premio, un preciso manejo del lenguaje, su carácter experimental y una bien lograda atmósfera en su trama narrativa. Y de todo eso hay en esta película de Dazra, que no es una película de Hollywood (ni siquiera del ICAIC) sino un Making of dirigido por una de las voces más desacrallizadoras de la joven generación de escritores y escritoras cubanas actuales.

Esa directora, a la manera de Hitchcock se introduce a veces en el argumento (¿como un personaje más?) y se confunde con su protagonista de ficción  para hacer la lista de las cosas que no le gustan y de las que le gustan, entre estas últimas se encuentra, por cierto, la gente que se levanta en las reuniones y dice la verdad.

En su novela la autora se suma a ese colectivo y, nos dice su verdad, que puede no ser la nuestra, pero se nos muestra tal y como es: sincera y desprejuiciada, implacable con la simulación.


Como ya dije no se trata de un texto fácil. Pero con él Dazra Novak nos demuestra su talento para la escritura, su voluntad de entregarse a ella siendo leal en primer lugar, a sí misma quizás seguro de que esa es la única manera de serlo con sus lectores.

Nacida en 1978, esta autora muestra ya una precoz madurez. Quiso el azar que también formara parte del jurado que hace unos años le concediera el Premio David. Desde entonces he seguido, a distancia y como he podido, sus pasos por la escritura. Y me pronuncio aquí por esta narrativa iconoclasta aun cuando mi visión del mundo sea, como es natural dadas nuestras diferencias generacionales, muy diferentes.

Recomiendo a los lectores que ven en la literatura un reto y no una simple manera de entretenimiento, este libro complejo pero excelente y sean ustedes quienes se identifiquen o discrepen con él. Ello, se los aseguro, es una forma del conocimiento, el que como pensaba Sócrates, solo se adquiere a través del diálogo y la discrepancia para cambiar lo que debe ser cambiado y conservar aquello que debemos preservar.