Apariencias |
  en  
Hoy es lunes, 9 de diciembre de 2019; 1:39 AM | Actualizado: 06 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta columna: 179 | ver otros artículos en esta columna »
 
Página

“Piso de tierra”: un libro novedoso

Marilyn Bobes, 25 de septiembre de 2013


Sorprende la madurez y el oficio narrativo de Alexey Rodríguez Lorenzo (Las Tunas 1982) quien obtuviera en 2012 el Premio David de cuento con el libro titulado “Piso de tierra”, que acaba de ser publicado por Ediciones Unión.

A quienes gustan de una literatura que aborda los temas de la realidad cubana "Piso de Tierra" le resultará novedoso no en cuanto a la temática, aun cuando en ella podamos encontrar una visión tan cotidiana como existencial, sino por las diferentes maneras de acercarse a ella.

Recurrentes cambios de narrador y una objetividad conseguida a fuerza de extrañamientos, son las claves con las que se conjugan un poder de síntesis que coloca a Rodríguez en una posición de absoluto dominio para el cuento y una economía de medios que el lector agradecerá porque es uno de los recursos de los que el autor se vale para que el receptor participe.

De esta manera quien lee se transforma de inmediato en un personaje más que, como el narrador, observa y se hace presente dentro de la trama casi sin quererlo, así ocurre en el excelente cuento titulado “Ninguna parte”, que inicia el libro, tan cinematográfico, que nos parece ir compartiendo ese viaje en ómnibus con todos los pasajeros descritos con insuperable claridad por el autor.

En otros relatos como “Sobremesa” el propio narrador interviene de un modo sui géneris al presentarse como un entrometido en lo que podría considerarse una pequeña obra de teatro creada, sin embargo, para ser leída.

Es precisamente en esta pieza, donde encontramos un interesante juego generacional que hace que los menos jóvenes nos sintamos portadores de una experiencia vital que muy poco tiene que ver con quienes ahora viven en la veintena.

A veces, Alexey Rodríguez deja lo puramente anecdótico que, dicho sea de paso se revela en sus cuentos solo por la corriente subterránea que acompaña a sus observaciones, para descubrirnos a través de lo sensorial nuevas aristas de lo imaginado.

Eso ocurre en el texto titulado “Buganvillas”, el cual nos evidencia que domina admirablemente la primera persona y la utiliza con una vocación introspectiva que otorga a la narración una frescura no muy frecuente cuando se narra desde ella.

Como bien puntualizó el jurado que le concedió el David, hay una gran variedad de recursos en “Piso de tierra”, sus relatos son diversos y complejos y los temas oscilan entre el desencanto y la esperanza.

Se decía en un debate al que asistí recientemente, que los integrantes de la llamada nueva literatura cubana no suelen reconocerse en una tendencia estética determinada.

Tal vez sea este rasgo lo que nos permita encontrar en el libro que hoy comento, una voz tan propia y tan diferente a las que hasta hoy me ha tocado reconocer en lo que escriben los más jóvenes.

He aquí uno de esos premios que no decepcionan y que nos permiten vislumbrar en un nuevo narrador ahora publicado, el camino que seguramente lo hará superarse a sí mismo.

Buen trabajo el de los escritores Hugo Luis Sánchez, Emilio Comas y Haydeé Arango al otorgar este David de 2012, que es un ejemplo de que también algunos autores inéditos pueden estar al nivel de muchos consagrados.