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Si Ramón se llamara Raimundo

Marilyn Bobes, 14 de abril de 2014

 

Nada más atinado por parte de Ediciones Unión, que dar a conocer a las jóvenes generaciones la poesía de Ramón Fernández Larrea, esencial para comprender el tránsito entre el conversacionalismo y la rebelión tropológica que le sucedió.

Como afirma Alex Fleites en la nota de contracubierta de este volumen, Ramón Fernández Larrea es una referencia obligada, un autor inagotable, un puente entre el conversacionalismo más descarnado y la pedrería metafórica que sobrevino después.

 

Poeta, guionista y humorista, Fernández Larrea es recordado, sobre todo, como realizador del memorable espacio radial El programa de Ramón, pero su obra soprepasa los alardes ingeniosos que desplegó en aquella empresa para mostrarnos a un autor siempre en rebeldía con la sintaxis y con la realidad que le tocó vivir, incómodo, alucinado y muchas veces rayando en la desmesura, pero siempre dueño de ese lenguaje que lo caracterizó desde su libro El pasado del cielo, que obtuviera el Premio Julián del Casal en 1985, hasta Yo no bailo con Juana, publicado en 2010 en España y Estados Unidos.

 

Esta antología titulada con acierto Si yo me llamase Raimundo (verso del poeta brasileño Drumond de Andrade, que fuera un autor de culto en la década del 80) incluye textos de siete libros en los que son notarias la apelación intertextual y ese excelente trabajo con la oralidad que nadie, como Fernández Larrea, ha sabido asumir y armonizar.

 

El excelente prólogo de Víctor Fowler deja poco a los comentarios pero como dice este: “Ahora, cuando los años pasaron, vemos que de los miembros de su promoción ninguno supo como Larrea manera esta diversidad de elementos ni trabajar en las profundidades adonde él alcanzó, pero también ninguno dejó para las promociones que le han sucedido tal cantidad de preguntas”.

 

En Fernández Larrea hay una mordacidad que lo transforma en un poeta atractivo para los más jóvenes. Según Fowler “en su poesía refleja, de modo balanceado los principales rasgos de la generación de los ochenta: la vocación de actuar como conciencia crítica de la sociedad, haciendo de la figura del poeta un personaje incómodo cuyo territorio de acción es la ética”.

 

En la poesía de este autor el lector encontrará una rebelión contra la doble moral y el oportunismo, expresados tanto en el contenido como en el lenguaje y, al decir de Alex Fleites, “una oposición beligerante a todo orden establecido”.

 

Agradecemos a Ediciones Unión este toque de actualidad que nos permite seguir de cerca la trayectoria de una voz insoslayable para la poesía cubana de las últimas décadas.

 

El Premio Nacional de Literatura 2014 a Reina María Rodríguez y la edición de esta antología son prueba de que los autores más importantes de los ochenta comienzan a ser historia de nuestra literatura, pero historia que sigue transcurriendo y dejando huellas en toda la poesía actual y a la que dicha generación contribuyó a dar forma y sentido.

 

Saludemos, pues, esta iniciativa que atraviesa fronteras ideológicas y geográficas y nos permite tener en nuestras manos lo mejor de un poeta fundamental en la lírica cubana del siglo pasado y en el de este, sabiendo que si Ramón se llamase Raimundo no sería una rima, pero tampoco una solución.