Teresa Melo: la poetisa de todas las horas
Ya era hora de que el Instituto Cubano del Libro dedicara el tradicional espacio de "El autor y su obra" a la poeta (o poetisa, no sé cómo ella prefiere llamarse) Teresa Melo, una de las voces imprescindibles del panorama lírico cubano actual. No solo se trata de una obra que, desde la década de los ochenta hasta hoy, ha ido madurando y alcanzado los más altos niveles estéticos y conceptuales, sino también de una persona que desde su Santiago de Cuba es más que una promotora cultural.
Teresa Melo es un ser humano excepcional. Siempre preocupada por lo que sucede en su entorno, y activista social de una nación por la que siente un amor que se expresa no solo en palabras, sino también en gestos de solidaridad y entrega. Una prueba de ello fue su actitud frente al pavoroso huracán Sandy, que hace unos pocos años convirtió a Santiago en un territorio devastado y que, hoy, en vísperas de celebrar sus 500 años ha revertido esa realidad. Gracias a personas como la Melo que vio desaparecer junto al techo de su casa, su biblioteca, y no se cruzó de brazos a llorar su desdicha: ayudar a los demás fue la postura que asumió frente a la adversidad.
Al decir de Pedro López Cerviño, uno de los ponentes de este "autor y su obra" del que participaron muchas personas que admiran y quieren a la poetisa: “Teresa Melo es la única mujer que vive en el Oriente cubano (...) que haya obtenido el Premio Nicolás Guillén (…) con el poemario Las altas horas, que creo debiera volver a publicarse, no porque no pueda ser superado por ella, sino porque es un referente (…) del quehacer de esa generación, grupo o promoción o como quiera llamarse a ese emporio de los ochenta”.
Según citó también Cerviño de un reporte publicado por el periódico santiaguero Sierra Maestra, la poeta acaba de convertir su nuevo hogar en Casa Cultural para beneficio de la Comunidad en la nueva urbanización conocida como Altos del 30 de noviembre. Teresa Melo ha ocupado diferentes cargos en instituciones de su ciudad natal, a la que regresó después de una larga estancia habanera en las décadas de los ochenta y noventa. Cerviño la define como “una mujer que escribe despacio y publica más despacio aun, que confiesa no trabajar muchas veces sobre un mismo texto porque no es su modus operandi pulir largamente como orfebre su poema. Prefiere sembrarlo y esperar que brote la yema insolente y así, segura de esa vida propia, se decide a publicarlo.”
La destacada Nancy Morejón también tuvo en el espacio que le dedicó el ICL a la Melo palabras de elogio conmovedoras y vehementes. Morejón dijo que la une a esta autora ese estado celeste del que hablaba Rilke; y señaló que Melo pertenece a la tradición de Botti y Poveda, para mencionar a solo dos poetas del siglo pasado que rompieron barreras culturales y se ganaron la admiración de sus coetáneos.
Por su parte, Enrique Pérez Díaz quien define a la poeta como un “asombro” se refirió a ese libro emblemático, el único que la autora ha escrito para niños y que está dedicado a su hija, titulado El libro de Daniela. Dice Pérez Díaz: "Daniela es una niña inquieta, cuestionadota, atrevida como todos, capaz de abrirnos con la mirada de sus ojos un mundo nuevo para nosotros, nuevo no en virtud de lo desconocido, sino precisamente por lo poco atendido”.
Teresa, con su modestia habitual se limitó a pronunciar anécdotas y elogios acerca de todos los amigos que acudieron a la sala de la Biblioteca Rubén Martínez Villena para acompañarla. Cualquiera que la vea la confundiría con aquella mariposa de la que hablaba Silvio Rodríguez “nubecita blanca, delgada, nerviosa”. Los que hemos leido su obra, que se caracteriza por la autenticidad, una comunicación muy peculiar con su receptor, al que no hace concesiones de facilismo, pero que cuenta mucho en sus modos de expresión. Sabemos de la grandeza de cuanto ha escrito que,hasta ahora es mucho.
Agradezco esas horas que pasé junto a la amiga y la tremenda escritora cuya importancia para la literatura cubana no ha sido aún suficientemente destacada. "El autor y su obra" contribuyó, en su modesta medida, a mostrarnos la valía de esta cubana esencial.
Editado por: Yeni Rodríguez Valdés.