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Fidel Castro y los partidos tradicionales de oposición ante la dictadura de Batista (II)

Jorge Renato Ibarra Guitart, 26 de septiembre de 2016

Son relevantes los sucesivos pronunciamientos que hizo Fidel Castro en nombre de la vanguardia revolucionaria del Movimiento 26 de Julio los cuales tuvieron una aceptación en los sectores populares en la misma medida que fracasaban las gestiones mediacionistas de los partidos tradicionales de la oposición.

El 8 de agosto de 1955 se lanzó el Manifiesto No. 1 del Movimiento 26 de Julio que planteaba como única solución aceptable, la de unas elecciones generales inmediatas sin Batista en el poder. Fidel Castro explicaba que mientras tanto los moncadistas seguirían sus preparativos insurreccionales y se mantendrían en la línea revolucionaria. Por su parte formulaba una interesante pregunta a los que demandaban elecciones generales como única solución: “¿Qué harán si, como es probable, Batista se niega de plano a concederlas? ¿Se cruzarán de brazos a llorar como magdalenos los que no han tenido valor de exigir con decoro? Los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan. El pueblo espera también la respuesta”.1

Sus palabras finales: “El pueblo espera también la respuesta” son indicativas de que la lucha tenía por objeto ganar el apoyo político de las mayorías. Meses después, en un mitin efectuado en Nueva York el 6 de noviembre de 1955, Fidel anunció que en el año 1956 serían libres o mártires. Allí expresó “Pero si existiera la posibilidad de darle una salida pacífica a esta situación, nosotros tenemos una fórmula: Elecciones generales sin Batista. ¡Que renuncie a la presidencia y entregue el poder a don Cosme de la Torriente! ¿Qué cubano no estaría de acuerdo con esa solución?”.2

Fidel Castro estaba convencido de que la formula de otorgarle el poder a De la Torriente era útopica, pero la proclamaba con el propósito de evidenciar que su posición no era dogmática, en realidad no estaba obstinado en promover una insurrección que no tuviera el apoyo de la mayoría. Pretendía demostrar la no viabilidad de estas fórmulas para que el pueblo tomara conciencia de lo obsoleta que resultaban. No se proponía desilusionar a los cubanos que tenían fe en esa solución, ni deseaba aparecer como un ultraizquierdista empeñado en imponer sus puntos de vista; confiaba en que el pueblo, con sus propios ojos, se diera cuenta de que a nada conducían las conversaciones con el régimen.

En aquellos momentos no resultaba conveniente desatar luchas internas con los grupos opositores a Batista; no obstante el dirigente del M-26-7 expresó: “Pero lo más crítico de la situación es que el régimen se ha negado rotundamente a escuchar los planteamientos que toda la oposición hizo a través de los Amigos de la República y ahora la SAR3 tendrá que promulgar la resistencia cívica, pues de lo contrario carecería de todo sentido su actuación en esta etapa y tendría que afrontar el más lamentable descrédito”.4 Fidel se precataba de que los partidos de oposición se encontraban en un trance difícil ante el fracaso inicial de sus gestiones. Por último concluía con estas palabras que demuestran su sentido de previsión política: “Nosotros somos hoy en Cuba, los únicos que sabemos hacia dónde vamos y no dependemos de la última palabra del dictador”.5

La situación se presentaba favorable para atraer a las amplias masas a la lucha. Pretendía captar a las mayorías que agrupaba en su concepto de pueblo esbozado en el programa del documento “La historia me absolverá” que fuera escrito durante su estancia en la cárcel de Isla de Pinos. No aceptaría las migajas que el dictador le podía ofrecer a la oposición legalista: apelará al heroísmo del pueblo para iniciar una revolución que transformaría radicalmente a la sociedad. En esos momentos discernía una estrategia capaz de integrar a las mayorías al proceso revolucionario.

En la Bohemia del 20 de noviembre de 1955 salió otro artículo de Fidel Castro que denunciaba abiertamente los propósitos políticos que había detrás de las gestiones de los partidos tradicionales y señalaba:

Dos tesis se enfrentan hoy: la de los que quieren que Cuba siga igual, y la de los que quieren cambiar a Cuba. Con nosotros están los que quieren cambiarla; con ellos, con la dictadura, con las camarillas politiqueras de la oposición menguada y pedigueña están los que quieren que Cuba siga igual. La nación no se resigna, no se conforma,no acepta un simple cambio de mandos; la nación clama, la nación exige un cambio total en todos los apectos de la vida pública y social (…). Eso es lo que sabe el pueblo, por eso no cree en fórmulas de bufete, ni en tiquismiques de camarillas, ni arreglos pasajeros que son untura de mercuro cromo sobre un cáncer que hay que arrancar de raíz.6

Todavía en ese escrito repetía la fórmula de que Batista entregase el poder a De la Torriente. Quería que se agotasen las posibilidades de esta fórmula, como quien se propone deliberadamente llenar de aire un balón hasta el límite su resistencia con la conciencia de que al final estallará.

El 10 de diciembre se dio a conocer el Manifiesto No.2 del Movimiento 26 de julio. Para esa fecha ya el proceso conciliador había entrado en franca decadencia ante la rotunda negativa del régimen castrense a las demandas de la Sociedad de Amigos de la República (SAR) expresadas en el Acto de la Plaza de los Desamparados. En ese momento Fidel estimó que su objetivo se había cumplido: “El balón” había estallado, y de ahora en adelante no repetirá más la sugerencia irónica de que se le entregase el poder a De la Torriente. Este momento coincide con el repudio de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de José Antonio Echeverría a las gestiones de la Sociedad de Amigos de la República.

El manifiesto expresaba:

(...) la negativa soberbia y rotunda que dio el dictador a los cien mil ciudadanos que se reunieron en el Muelle de Luz, demuestran que al país no le queda otra salida que la revolución. Los que hasta hoy han venido sosteniendo otra tesis, no tienen en este instante más que dos caminos: o se pliegan al régimen o se suman a la revolución, cuyo estandarte nosotros hemos sostenido en alto cuando todos corrían en busca de una componenda electoral con la dictadura.7


En un artículo en Bohemia Fidel destacó:

La oposición politiquera está en plena decadencia y descrédito. Primero exigieron un gobierno neutral  y elecciones generales inmediatas. Luego se concretaron a pedir solamente elecciones generales en 1956. Ya no hablan siquiera de año, terminarán quitándose la última hojita de parra y aceptarán cualquier arreglo con la dictadura (…) !Pero no será tan fácil el negocio como piensan! El pueblo está alerta.8

Desde entonces se ponía de relieve la confianza de Fidel Castro en el pueblo. Pensaba que este no se dejaría engañar y que ante la pérdida de prestigio generalizada de los partidos de oposición, optaría por el camino de la Revolución.

A pesar de todos los obstáculos creados por el régimen para contener las demandas de la oposición, en marzo de 1956 se llegó al “Diálogo Cívico” que fue una mesa de conversaciones entre representantes de los partidos del gobierno con los de los partidos de la oposición agrupados en la convocatoria de la Sociedad de Amigos de la República. En la tercera sesión de esa reunión el representante gubernamental Santiago Rey quiso demostrar cómo era realidad que había “elementos empeñados en producir la guerra civil en Cuba” y puso como ejemplo un artículo publicado en Bohemia titulado “La condenación que se nos pide”, donde Fidel Castro había definido su postura firme y radical. Dirigentes del Partido Ortodoxo que concurrieron a esas sesiones quisieron dejar claro que aunque Fidel Castro era ortodoxo, no representaba la línea del Consejo Director del partido. Fidel entonces redactó el artículo “El Moviento 26 de Julio” donde hizo frente a esta tesis, señalando el divorcio que percibía entre la masa y la dirigencia del Partido Ortodoxo, llamaba a esta agrupación política a tomar una línea decididamente revolucionaria:

Es cierto que el comisionado más adelante nos defendió; nos defendió a su modo. Dijo que nuestra actitud estaba justificada porque el régimen nos había cerrado toda oportunidad de actuar en Cuba (…) ¿Si nuestra línea está justificada porque el régimen nos limitó toda posiblidad de actuar en Cuba no está más que justificada la adopción de esa línea por un partido que le arrebataron el triunfo a ochenta días de unas elecciones y hace cuatro años que no se le deja actuar en Cuba? 9

Al concluir la tercera sesión del “Diálogo Cívico” no se había llegado al más mínimo acuerdo pero algunos opositores tenían la esperanza de que en la cuarta sesión quizás se pudiera converger en determinados aspectos. Batista se encargó de hacer polvos esas esperanzas y adelantó la posición del régimen cuando hizo uso de la palabra en el cuarto aniversario del golpe de Estado del 10 de marzo, refiriéndose a la búsqueda de soluciones políticas lógicas señalaría: “Si es verdad que las quieren, que no planteen fórmulas absurdas o demandas exageradas de imposible aceptación”.10 Fidel Castro al comentar esta situación señaló que la oposición había sido engañada por Batista: “Hasta el 10 de marzo, en que desde el campamento de Columbia,en pleno Diálogo Cívico, les dio otro cuartelazo a los incautos delegados oposicionistas”.11

Notas

1 Fidel Castro: “! Frente a todos!”, en Bohemia, 8 de enero de 1956, no.2, col 1, p.89.
2 Vicente Cubillas: “Mitin oposicionista en Nueva York”, en Bohemia, no.45, p.83.
3 La SAR (Sociedad de Amigos de la República) fue una asociación cívica de intelectuales y políticos retirados que a mediados de 1955 logró unificar a los partidos tradicionales de oposición en la búsqueda de una salida negociada a la crisis política cubana motivada por el golpe de Estado del 10 de marzo. Su dirigente principal fue el veterano de la guerra de independencia y connotado político e intelectual Cosme de la Torriente.
4 Ibídem
5 Ibídem
6 Fidel Castro: “Sirvo a Cuba. Los que no tienen el valor de sacrificarse….”, en Bohemia, no. 47, cols 1 y 2, p.82, 20 de noviembre de 1955.
7 Manifiesto No. 2 del Movimiento 26 de Julio al pueblo de Cuba, en: La Revolución Cubana, 1953-1980, p.331.
8 Fidel Castro: “!Frente a todos!, en Bohemia, no.2, p.89, 8 de enero de 1956.
9 Fidel Castro: “El movimiento 26 de Julio”, en: La Revolución Cubana,(1953-1980), pp.341-342.
10 Bohemia, no.12, 18 de marzo de 1956, p 74.
11 Fidel Castro Ruz: “El Movimiento 26 de Julio” en: La Revolución Cubana (1953-1980), pp. 341-342.


Editado por: Nora Lelyen Fdez