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Diario de un mambí. La guerra hispano-cubano-norteamericana vista desde Camagüey

Jorge Renato Ibarra Guitart, 25 de noviembre de 2016

Durante la guerra de 1895 Emilio Lorenzo Luaces, Jefe territorial del Camagüey dentro de las filas del mambisado cubano, escribió un pequeño diario comentando los hechos más significativos acaecidos en esa provincia. En ese sentido, nos parece interesante referirnos al modo en que Luaces apreció el fin de la guerra contra España, así como el papel que jugaron los Estados Unidos en ese conflicto bélico.

El 12 de enero de 1898, Luaces recibe la visita en su campamento de W. R Hearst, periodista del New York Journal, quien lo entrevistó para conocer su parecer sobre la situación política y militar que enfrentaban los cubanos insurgentes y sondear su disposición de combate a lo que Luaces respondió: “Tengo el gusto de contestarle que (…) con mis compañeros de armas la independencia y solo la independencia nos haría dejar la actitud en que nos encontramos”.1

En su diario, en la página dedicada al día 4 de abril, se da por enterado de la Resolución Conjunta  aprobada por el congreso estadounidense y señala: “Acampado en Sitio de Piedra recibimos la gran noticia que el gobierno de los Estados Unidos ha reconocido la independencia de nuestra Cuba. Quiera Dios que resulte verdad y que ponga término a esta guerra y a tantas desgracias y miserias”.

Por otro lado, el mando español en Cuba ante un previsible desembarco de tropas norteamericanas, asume una excepcional postura. En la página de su diario de fecha 15 de abril Luaces señala con cierto asombro: “Estando en Santa Marta nos dan la noticia de que los españoles suspenden sus hostilidades y se confirman las noticias de días pasados de que los americanos nos han reconocido independiente”. Para el 17 de abril, aunque expresa su complacencia con las últimas noticias, al propio tiempo manifiesta sus reservas sobre la manera en que han procedido tanto  los norteamericanos como los españoles para determinar el futuro de Cuba sin contar con los cubanos alzados: “Paso a la residencia del Jefe de Distrito (…) y allí encuentro que todos se felicitan y celebran el triunfo de nuestra causa por más que nadie se explica cómo los americanos no han contado con nosotros ni los españoles para suspender las hostilidades”.

Luego, al comenzar el mes de mayo, Luaces se extraña del movimiento de las tropas españolas las que deciden evacuar el interior de la provincia de Oriente. Al parecer la nueva estrategia de combate del ejército español consistía en  dejar de hostigar a las tropas mambisas para concentrarse en defender las grandes ciudades ante un predecible ataque estadounidense: “Estoy con el gobierno en Sebastopol donde se esperan noticias por momentos. Las que hasta ahora se han recibido de Oriente con que el enemigo sigue evacuando el interior de la Isla y entre otros pueblos a Bayamo”. El campo había dejado de ser centro de disputas entre las fuerzas cubanas y españolas, estas últimas aguardaban en las principales ciudades la invasión de tropas de los Estados Unidos. La incursión de estos efectivos del vecino país le es confirmada  al oficial mambí el día 26 de mayo: “Llego al gobierno y me entero que han salido de los Estados Unidos 58 vapores conduciendo tropas (…) y que se dirigen a Santiago de Cuba”.  Para el día 30 de ese mes confirma la postura asumida por los españoles: “Todo sigue tranquilo, los españoles no operan y las bolas de todas clases corren que es un gusto”.

A mediados de junio le llegan las noticias de que los norteamericanos han desembarcado por Santiago de Cuba y de que la han ocupado tras haber destruido  la escuadra naval de Cervera. El 23 de junio refiere que diversas fuentes han confirmado la terminación de la guerra entre España y los Estados Unidos, pero se lamenta de que los cubanos  han sido ignorados: “Hasta ahora no sabemos el papel que representamos nosotros, dícese también que ha llegado Méndez Capote, vicepresidente, él nos dirá qué es lo que ha pasado y en qué estado se encuentra nuestro asunto”.

Las fuerzas mambisas conducidas por Calixto García habían apoyado a las norteamericanas en aquella ofensiva final que condujo a la debacle española en los alrededores de Santiago de Cuba. Tras ello la provincia de Oriente estaba en manos del mando conjunto de cubanos y estadounidenses. Sin embargo, la alta oficialidad norteamericana impidió la entrada a Santiago de las tropas mambisas y continuaba la incertidumbre para los alzados en Camagüey lo cual se confirma en las notas del diario de Luaces del día 26 de julio: “Santiago de Cuba, cuidad ocupada por los americanos, dicen que todo el territorio oriental lo ocupan ellos y los españoles preparándose para embarcar para su tierra, a todas estas no sabemos qué pito tocamos nosotros. Se espera que el día 8 llegará un jefe americano que despejará la incógnita”.

No obstante, el día 9 de agosto escribe que le ha llegado información de que los españoles están prestos para dejar la ciudad de Camagüey  “protegidos por los americanos que han de llegar de un momento a otro”. Ese propio día confirma la indeterminación que pesaba sobre los hombros del ejercito mambí: “Nuestras tropas siguen en sus campamentos esperando órdenes del gobierno o del General Gómez. Es extraño que a esta hora no sabemos qué papel representamos nosotros”.10 El desconocimiento de los mandos españoles y estadounidense al cubano era parte de la realidad que debían enfrentar los patriotas de la mayor de las Antillas, es así que el 21 de agosto Luaces se refiere a la situación en Camagüey en los siguientes términos: “Aquí se recibe la primera noticia de haber llegado a la ciudad dos oficiales americanos pero los españoles siguen también en ella, esto no lo entiende nadie”.

Finalmente tiene lugar el encuentro entre la directiva de los cubanos en Camagüey con algunos oficiales estadounidenses quienes le aclaran que son ellos quienes llevarán las riendas del poder en Cuba. Es así que el día primero de septiembre escribe: “Nos visita una comisión de americanos que autorizados por los españoles vienen a vernos, la componen cinco individuos y un capitán del ejército americano y nos enteran de que su gobierno ha hecho  la paz con los españoles, reconociendo ellos los americanos nuestra independencia pero que son ellos los que han recibido el país para después entregárnoslo a nosotros”.

Los cubanos alzados habían dejado de operar y no podían tomar las principales ciudades, razón por la cual les era difícil mantener a la tropa sin un suministro estable de alimentos. Es por ello que el 5 de octubre Luaces indica que habían llegado a un acuerdo con varios hacendados para que, sin perjudicarlos a ellos, no le faltase la carne al ejército libertador. Finalmente el 8 de octubre le comunican que los españoles se preparan para retirarse de la ciudad de Camagüey el día 20 de ese propio mes. Sin embargo, la persona que  pasaría a ser gobernador de la provincia sería el General estadounidense Carpenter quien la recibiría de manos de los españoles, de nuevo acá los cubanos fueron desdeñados por los dos imperios que se habían disputado la isla.

Los estadounidenses para compensar a los cubanos en armas decidieron entonces darle la oportunidad de que entraran con su ejército en la ciudad de Camagüey. Al parecer los norteamericanos ya estaban aleccionados por la protesta del general Calixto García y quisieron evitar un nuevo desencuentro con los patriotas de la isla. Al respecto Luaces refiere el encuentro del General Carpenter con el mando mambí en la provincia el día 19 de octubre:

A las 9 de la mañana nos ha visitado el General Carpentier con tres de sus ayudantes y el médico que es un cubano, Echevarría. Nos ha dejado muy bien impresionados y por lo pronto nos ha ofrecido que entraremos en la ciudad con nuestras armas, tan pronto acaben de irse las tropas españolas y que para todo tomará en consideración nuestro parecer.

Por fin el día 30 de octubre los cubanos pueden entrar en Camagüey: “Hemos hecho nuestra entrada triunfal en la ciudad, entre armados y civiles, como dos mil personas, ha habido mucho orden y sensatez, ni un solo disgusto. El pueblo nos ha recibido, incluyendo los españoles arraigados aquí, con mucha alegría”.

En la práctica quedó demostrado que eran infundados los temores del alto mando estadounidense de que los mambises podrían alentar venganzas extremas si se les permitía llegar a las principales ciudades del país. Los cubanos, tras este periodo de reconocimiento de la nueva realidad, deberían contemplar la ocupación de su territorio por los Estados Unidos hasta el 20 de mayo de 1902. Ese día surgiría Cuba como Estado formalmente independiente aherrojado por las cadenas de la enmienda Platt que fuera impuesta por Washington como condición indispensable para izar la bandera nacional.

1. Todas las citas son del “Diario inédito de Emilio Lorenzo Luaces”, propiedad de su familia en La Habana.

Editado por: Nora Lelyen Fernández