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La matanza de Orfila y la expedición de Cayo Confites, ensayo maquiavélico de la Guerra Fría
Jorge Renato Ibarra Guitart, 11 de marzo de 2010

Para analizar los sucesos que marcaron un viraje en la complicada trama que dio punto final a la expedición de Cayo Confites, intentaremos ofrecer  una nueva interpretación histórica, en la medida que lo permiten las fuentes a nosotros disponibles, a acontecimientos que marcaron el inicio del fin de aquel proyecto insurreccional. En ese sentido constituyen un misterio, todavía por develar en toda su profundidad, las causas de la conspiración fraguada contra Emilio Tro, jefe de de la agrupación de acción denominada Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR). La conjura en cuestión  condujo a los llamados «Sucesos de Orfila» que sirvieron de pretexto al desmontaje de una parte vital del  aparato militar y logístico de los expedicionarios. Como solía decir “Chito” Henríquez en una de sus tantas conversaciones: “Orfila le puso la tapa al pomo a Cayo Confites”. Por otro lado, los sucesos de Orfila iban a ser la pieza que debía completar el rompecabezas que para los Estados Unidos representaba una expedición revolucionaria dirigida a derrocar el gobierno de Rafael L. Trujillo, el dictador que se había constituido en fiel garante de sus intereses en el Caribe, su traspatio natural.

Para comenzar, podemos remitirnos al 3 de agosto cuando se perpetró un atentado para ajusticiar a Alfonso Fors, el principal agente de Trujillo en Cuba1. Según informes secretos norteamericanos el General Genovevo Pérez Dámera, Jefe de Estado Mayor cubano, estaba en contacto con Fors y ello era del conocimiento de los exilados dominicanos2. Por tanto todo parece indicar que el punto de contacto entre Trujillo y el General Genovevo era Fors, es muy posible que la información que le llegaba al “Generalísimo” viniera de Genovevo y otros militares, vía Fors.

El 6 de agosto resultaría baleado Otmaro Montaner, colaborador estrecho de Fors y hombre “que sabía demasiado”. Fors acostumbraba a decir, ante quienes lo increpaban como detective privado por jugar el sucio papel de agente trujillista, que “servía a cualquier cliente”. Se tenía entendido que la agrupación UIR presidida por  Emilio Tro, había ordenado esa acción. Tro, considerado autor intelectual de la misma, fue encuestado confidencialmente por Enrique de la Osa, quien le pregunto acerca de la razón de esa sentencia a lo cual declaró que: “¡Eso  demuestra que hay que saber escoger los clientes¡”3.El embajador dominicano en La Habana, Héctor Inchaustegui, estableció en sus informes a Ciudad Trujillo que el autor de esas palabras a los reporteros fue Emilio Tro a quien se consideraba un hombre “bien enterado de los preparativos de la expedición, cuando no cooperador decidido”4.

Según Inchaustegui, Grau le había ordenado a Salabarría hacer una investigación sobre el movimiento expedicionario, con miras a disolverlo.  Con posterioridad a ello, todo parece indicar que para cumplir con ese mandato el primer escollo que debió enfrentar Salabarría era el que representaban Emilio Tro y la UIR. Tro era el rival más cercano de Salabarría en la Policía Nacional, donde había ingresado con su grupo en el mes de julio, designado por Grau como instructor de entrenamiento y disciplina militar con el grado de Comandante. El líder de la UIR tenía combatientes comprometidos a fondo con la expedición, los mismos  estaban dispuestos a dar todo de sí para hacer llevar a vía de éxito la misión de llegar a costas dominicanas; ejemplo de ello había sido su determinación al ajusticiar a Fors y a Montaner a poco de haber ingresado a la Policía Nacional. Al asumir esa postura Tro debió enfrentar un primer atentado el 5 de septiembre, en el mismo resultó ileso al no encontrarse en su automóvil cuando fuera siniestrado por más de 60 balas. El Secretario General de la UIR, Jesús Diéguez Lamazares declaró que conocía a los autores del atentado y que tendrían respuesta y concluía: “Vengaremos el atentado; a todos los traidores de la Revolución les recordamos: la justicia tarda pero llega”5.

En la época se conoció que, entre estos, estaba el grupo de Orlando León Lemus, alias El Colorao, y Mario Salabarría, quienes eran enemigos acérrimos de la UIR. ¿Por qué habría calificado Diéguez de traidores de la Revolución a los autores de ese atentado?, ¿No habrá querido también denominar como traidores de la revolución dominicana a Salabarría y a El Colorao?. El 12 de septiembre uno de los presuntos autores del atentado a Tro que era miembro del grupo de El Colorao, el también Capitán y Jefe de la Policía del Ministerio de Salubridad, Raúl Ávila, alias Lechoncito, fue aniquilado a tiros. El propio Salabarría, como Jefe del Servicio de Investigaciones Especiales y Extraordinarias (SIEE), dirigió los interrogatorios para hallar los autores de ese golpe y encontró que el autor del mismo había sido un hombre de Tro: Luis Padierne Labrada. Anteriormente la viuda de Avila había declarado que Tro y Padierne habían pasado por su casa en busca de su esposo. A partir de estos elementos, el 13 de septiembre, un juez de instrucción emitió mandamiento judicial sobre Tro. Salabarría decidió detenerlo ni más ni menos que el 15 de septiembre de 1947 cuando se sucedieron los llamados “Sucesos de Orfila”, fecha en que también se había convocado a discusión en el congreso cubano el tema de Cayo Confites.

Ejecutar a Tro era parte de una maniobra indispensable para poder desmontar la expedición de Cayo Confites, su grupo mantenía una postura intransigente respecto a su compromiso de participar en el combate contra el tirano Trujillo. Tro, desde que se comenzó a preparar la expedición dirigida a derrocar a Trujillo, había sumado su agrupación a ese esfuerzo. El líder de la UIR, al propio tiempo,  había sugerido para ese proyecto dirigido a derrocar a Trujillo, la elaboración de un programa más radical de transformaciones sociales6. Todo parece indicar que ya había cierto acuerdo para que otros de los grupos de acción, en particular el Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), se retirasen de la expedición. Pugnas posteriores entre estas bandas lo evidencian. En una oportunidad en que miembros de la UIR le hicieron un atentado a Julio Salabarría (hermano de Mario), en agosto de 1948, los del MSR acusaron como autores a los seguidores de Tro y estos le respondieron lo siguiente: 




De nuevo los miembros de MSR, que vendieron miserablemente a los patriotas dominicanos en la farsa de cayo Confites, que utilizaron el dinero amasado con sangre y lágrimas, destinado a derrocar al tirano Trujillo, en una componenda para comprar los votos de representante de Rolando Masferrrer, lanzan sus voces entrecortadas por el temor contra la U.I.R. Es que saben que a pesar del tiempo transcurrido, en la película tomada en la acción del Reparto Orfila, no salen algunos de los asesinos que descargaron sus armas contra las víctimas inocentes, U.I.R los conoce perfectamente y hará llegar hasta sus cabezas la inaplazable justicia de la revolución7.

1. Alfonso Fors no murió en el propio día del ajusticiamiento, sino unos días después.

2. Informe embajada EEUU en Caracas, 6 de octubre de 1947. Bernardo Vega, Ob. Cit. Tomo II (1947) p.809.

3. De la Osa, Enrique: Ob. Cit. p. 148-149

4. Memorandum legación dominicana, 16 de septiembre de 1947. Bernardo Vega:Ob. cit. Tomo II 1947 p.733

5. Raúl Aguiar Rodríguez: El Bonchismo y el Gansterismo en Cuba.Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2000 p.159-160

6. Humberto Lamothe: La verdad sobre Cayo Confites. Masferrer: Chantajista y tránsfuga. S/E, S/F, S/P

7. Enrique de la Osa: Ob.cit. p.551