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Chanito: 115 años

Ricardo Riverón Rojas, 26 de septiembre de 2018

En noviembre de 1991 Ediciones Capiro publicó su décimo título: Chanito Isidrón: obra humorística1, con selección y prólogo de su sobrino, el periodista Aldo Isidrón del Valle. Los 4000 ejemplares duraron en librerías lo que el clásico merengue. En el acto de lanzamiento, tumultuario, se vendieron no menos de 500.

Este 26 de septiembre se cumplen 115 años del natalicio del que fuera conocido como El elegante poeta de Las Villas, quien, al decir del Indio Naborí, lideró los códigos del humorismo en la décima cubana durante una larga etapa. Dos aniversarios importantes para la literatura villaclareña conmemoramos, entonces, este mes: el nacimiento de Ediciones Capiro, el día 23, y el del juglar, en Calabazar de Sagua, el 26.

No solo por su ejecutoria humorística ganó justa fama Chanito (cuyo verdadero nombre era Cipriano Isidrón), sino también por sus novelas en décimas, la más popular de todas Amores montaraces, conocida por la mayoría como ¨Camilo y Estrella¨. Constituyó un fenómeno comunicacional solo comparable al que acompañó, en el mismo ámbito radial, a El derecho de nacer, de Félix B Caignet.

Aún hoy, a 31 años de la muerte del autor y tras 28 de la última edición conocida de esa ingenua trama con rima2, en los campos de Cuba y no pocas zonas urbanas hay personas que dicen esas espinelas de carretilla, a golpes de memoria, o las cantan, con o sin acompañamiento musical. Y no hablo solo de guajiros, sino también de jóvenes que se deleitan con los sufrimientos y plenitudes de los enamorados separados por su distinta condición social, hasta que un golpe de suerte, tal deus ex machina, resuelve el conflicto de sopetón.

La gracia decimística de Chanito, además de en el ingenio, se apoya en su habilidad para la inserción de frases del argot popular, en los infaltables cierres con un epifonema rotundo, y en la personificación de un sujeto lírico, especie de Charlot guajiro, siempre en apuros, romántico que deviene víctima de su despiste, o de costumbres insólitas, cuando no filósofo de aguda sapiencia popular y fina ironía.

Repasando aquella remota edición que, en mis días de director de Ediciones Capiro gesté y encargué, pienso hoy que le faltó incluir composiciones imprescindibles en el humor de este juglar, que no solo cantó, sino que también publicó bastante, como podría comprobarse revisando la sección ¨¡Dímelo cantando!¨, del semanario humorístico Palante.

Algo de ese déficit corregimos en 2004, cuando también por encargo de la editorial el investigador René Batista Moreno preparó la antología de la décima humorística cubana Yo he visto un cangrejo arando. En ella se compilaron verdaderas joyas de la autoría de Chanito.3 En un proyecto posterior: Decimerón, de 2016, preparado con igual esmero por Yamil Díaz Gómez para "desclasificar" las popularmente conocidas como "décimas de relajo", es posible leer siete poemas del que también fue conocido como El Rey del Punto Cubano.4

No obstante, pese al valor de todos esos actos editoriales, considero que aún a la cultura cubana le falta un compendio de todo el quehacer de este simpático juglar, con especial énfasis el humorístico, donde más potencialidades de trascendencia percibo. Este año conmemoramos el 115 aniversario del natalicio del poeta, como antes advertí; quizás para el 120, en 2023, podamos regalarles a sus muchos admiradores la merecida compilación. Quizás a los villaclareños nos corresponda la tarea, pero igual mérito tendría si lo hicieran otros, dentro o fuera de Cuba.

De momento, me complace reproducir, de aquel viejo folleto de 1991, una de sus joyas:

VIENTOS DE OTOÑO

El otoño se aproxima
con sus tres meses de viento
en que el árbol corpulento
siente todo el peso encima.
El otoño es quien lastima
con su fuerza a los rosales
y luego, en días pascuales,
se tapizan las barrancas
con sus campanillas blancas
y exquisitamente iguales.

Como el que tiene su moño
sufre cuando al aire va,
al que es calvo se le da
tres pepinos el otoño.
Un calvo se pone ñoño
cuando el otoño se aboca:
es solitario, se apoca
y sin sombrero no juega
porque ese frío le llega
adonde el peine no toca.

En el campo, cuando el viento
sopla en todas direcciones,
no salen sin pantalones
las viejas de su aposento.
Porque si el aire es violento
les entra por las rodillas,
hacen como las sombrillas,
que se viran al revés
y desde lejos les ves
desde el cabo a las varillas.

Yo vi un día a doña Ana,
que un gran apuro pasó
cuando el aire se metió
en su saya de campana.
Ella caminó liviana
y preguntó a don Conrado:
"¿Viejo, usted vio mi cuidado?"
Y él respondió: "Amiga mía,
lo vi, pero no sabía
que el nombre le habían cambiado".


(Santa Clara 24 de septiembre de 2018)

 

Notas

1 Chanito Isidrón: obra humorística (Selección y prólogo Aldo Isidrón del Valle), Ediciones Capiro, 1991, 80 pp. (sin ISBN).
2 Editorial Letras Cubanas, 1989. Edición compartida con Manuel García, Rey de los Campos de Cuba, también de Chanito.
3 René Batista Moreno: Yo he visto un cangrejo arando, Editorial Capiro, Santa Clara, 2004,189 pp, (Las décimas de Chanito se localizan entre las páginas 50-56).
4 Yamil Díaz Gómez: Decimerón (décimas con pimienta para mayores de treinta), Ediciones Sed de Belleza, Santa Clara, 2016, 239 pp. (Las décimas de Chanito se localizan en las páginas 41-43, 67, 68, 92-95, 122, 155 y 210-211).

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