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Noticias de Emilio Ballagas

Virgilio López Lemus, 03 de mayo de 2018

Ni siquiera los mejores están exentos de diatribas, ya sean ellos quienes las profieren o quienes las reciben. En el periódico Hoy, significativamente órgano del Partido Socialista Popular, de los comunistas cubanos en lapso no clandestino al principio de la década de 1940, Emilio Ballagas escribió un artículo casi olvidado ya sobre La tierra herida, de Manuel Navarro Luna, y de pronto, en su segundo párrafo, afirma:

Cuando Valéry es solo un valor relativo a su ambiente, clima, formación y clase, cuando Claudel—el insigne poeta católico—olvidando sus deberes de cristiano y cerrando los ojos al ejemplo de Maritain y Bergamín, se entrega a la España derechista que abre sus puertas al invasor pagano de Hitler y a los moros seculares enemigos de la cruz; todavía anda por nuestro trópico trasnochado, algún que otro Lezama a caza de mariposas puras y en exégesis de poetas que ya van camino de la Academia, es porque Lezama y su casi anónima gente de Verbum pagan caro   —en moneda de aislamiento— su olvido de la vida, a cambio de una entrega incondicional al libro mal digerido que llegó de Argentina, traducido un año después de su publicación en francés…

Pues, la verdad, pocos hubieran esperado leer del magnífico poeta Ballagas un ataque así al grupo que pronto sería "de Orígenes", y en especial a José Lezama Lima, por entonces todavía no tratado como maestro. No tuvo calma el gran Ballagas para esperar a la cosecha de los jóvenes, si bien Lezama solo tenía dos años menos que él, y el más joven de los "origenistas" no lo sobrepasaría en veinte años de edad. No entendió el aliento renovador que venía a la lírica cubana, con Enemigo rumor. Este es quizás el aldabonazo principal de cierta enemistad de muchos de "las gentes" de Orígenes con el fundamental poeta que fue Ballagas.

Lezama, sin embargo, supo digerir el insulto (o la simple opinión un tanto agresiva) y el inicial desencuentro, y claro que luego de escaramuzas e ironías escribió ante la muerte del poeta de Sabor eterno su: "¡Gritémosle Emilio!". Cuando hay nobleza verdadera, hasta la enemistad entre poetas pasa por el fervor de la generosidad, y los diferentes enfoques del hecho creativo no se convierten en barreras tipo Quevedo contra Góngora.

Parece ser que al citado párrafo de Ballagas le respondió Virgilio Piñera a través de Espuela de Plata, donde Piñera llegó a dar a conocer once poemas y dos artículos. En "Dos poetas, dos poemas, dos modos de poesía", de agosto de 1941, contrapuso la obra de Ballagas a la de Lezama Lima, con evidente inclinación hacia el segundo, y una mirada sobre "Elegía sin nombre" y "Muerte de Narciso". Su propio concepto de la poesía aparece entre líneas, mucho más explícito en un artículo anterior llamado "Poesía y crimen", abril-junio de 1940.

Virgilio es muy combativo en ese lapso, escribió un fuerte texto contra el libro Camarada celeste, de Samuel Feijóo, que los enemistó para toda la vida (ratificó su antipatía en el último número de Ciclón, en 1959). Pero a la muerte de Ballagas en 1955 levantó polvo en polémica con Cintio Vitier en interesada defensa del autor de "Nocturno y elegía". No parece que Ballagas haya sido luego un "enemigo" de Orígenes, pero él era de otra generación y de estilo diferentes, con dosis neorromántica que los origenistas en conjunto rechazaron.

En "Borrón y cuenta nueva", Virgilio se separó de la revista Orígenes, que estaba declinando ya por la falta de apoyo económico de José Rodríguez Feo, aliado de Virgilio; entonces, su posición frente a Lezama fue incluso más dura que la que sustentara Ballagas en aquel momento de la naciente década de 1940. Cortante, directo, agudo e irónico, Virgilio había acusado a Feijóo de usar "cota de malla lezamiana", y quedó sentada la división de Orígenes, si es que fue en verdad un grupo homogéneo alguna vez, en tanto Ballagas ya era un poeta rumbo a la muerte, asumida demasiado joven aún para morir. Es posible que detrás de la segunda actitud de Virgilio sobre Ballagas, mucho más positiva y favorable, se mancomunaran dos factores: la oposición al Orígenes de Lezama y Vitier, la expresión de diversidad sexual en el poeta fallecido.

Pero Ballagas y Lezama no se habían enfrentado, no hubo reacción de enemistad con alevosía, y ambos poetas prefirieron la distante discreción. Ambos temperamentos eran bien diferentes al confrontador Piñera. De cualquier modo, pasado el tiempo, los tres figuran entre los más alto de la poesía cubana del siglo XX.