Cursó estudios en diversos colegios. En 1870 ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana. Un año más tarde sufrió prisión, con otros compañeros, en el proceso seguido contra los estudiantes de medicina. Poco después abandonó la carrera y se dedicó por entero a las Letras. Iniciado en el periodismo desde muy joven con sus trabajos aparecidos en El Ómnibus y El Eco del Progreso, fundó y dirigió El Mercurio (1876-1877) y colaboró en Recreo de las Damas (1876), El Mundo Literario (1877) y Boletín Comercial (1877), en el que publicó su primer trabajo bibliográfico importante. Por esa época colabora con Calcagno en su Diccionario biográfico cubano (1878) e ingresa en el Partido Autonomista. En 1883 fundó y dirigió El Argumento, dedicado al teatro y de poca duración. Fue corresponsal en La Habana (1885-1886) y director (1886-1888) de La Ilustración Cubana, de Barcelona, donde publicó numerosos trabajos de autores cubanos. Viajó a España a fines de 1887. Desde Barcelona se trasladó a París en 1888. Al año siguiente regresó a La Habana y se embarcó de nuevo hacia París. Pasó en 1890 a Nueva York. Allí colaboró en El Avisador Hispano-Americano y en Patria y conoció a Martí, quien le encomendó una misión en La Habana. Regresó ese mismo año y abandonó el autonomismo. En 1893 volvió a París. En la capital francesa publicó La República Cubana (1896-1897) en francés y en español, en defensa de la independencia de Cuba. Colaboró en La Razón, La Habana Elegante, El Almendares, La Caridad, Revista Habanera, Gaceta Musical, Revista de Cuba, Revista Cubana, El Triunfo, El Trunco, El País, Gil Blas, El Liberal, La Tarde, La Lucha, El Porvenir, Cuba y América, El Mundo, Diario de la Marina, Revista Bimestre Cubana, Social, Cuba Contemporánea, El Fígaro. Colaboró además, como propagandista de la causa cubana, en Le Patriote Ilustré, de Bruselas y en Le Quotidien Ilustré, L’Intermésiaire des Chercheurs et Curieux y Le Monde Ilustré, de París. Fue delegado oficial de Cuba en el Congreso Internacional de Bibliografía y en el de bibliotecarios, celebrados en París en 1900. En Londres amplió sus estudios de biblioteconomía. En 1901 ocupó la dirección de la recién creada Biblioteca Nacional, cuya Revista fundó y dirigió (1909-1912). Fue miembro fundador y director de publicaciones de la Academia de la Historia de Cuba, de la Library Association of the United Kingdom, de Londres, y miembro honorario de la Association des Bibliotecaires Francais, de París. Es autor de la edición de los manuscritos de la Biblioteca Nacional (1909), de las Memorias inéditas de la Avellaneda (1914) y de los tres primeros tomos del Centón epistolario de Domingo del Monte (1923-1926). Se destacó por sus compilaciones bibliográficas, así como por la divulgación de nuestras figuras literarias. Cultivó la poesía. Dejó inéditos su Diccionario biográfico nacional cubano -en el que rectifica los errores del de Calcagno- la Bibliografía de la Universidad de La Habana, la Bibliografía de Bachiller y Morales, su trabajo El gran poeta José M. Heredia, el Diccionario biográfico cubano y la antología de poetas cubanos que, por encargo de la Academia Española, hizo en colaboración con Ricardo del Monte, Rafael Montoro, José de Armas, Serafín Pichardo y otros. Tradujo del francés La dama vestida de gris (1885), de Jorge Ohnet. Utilizó los seudónimos Argos Mercurio, Evangelina, Daniel Isaac, Fausto, El observador, Un americanista, Margarita Blander, U. Noquelovio, El viajero, Quasimodo, El behique de Yariguá, Raúl Rid, El diablo rojo, Cacarajícara, Hatuey, K. Lomite, Duval, Un chercheur cubain, Un historien, Un bibliographe, X. Z. A veces firmaba con su nombre solo y otras con sus iniciales.
